¡Buenas! Capitulo 33 marchando. Espero que os guste. Ya sabéis, leed ¡Comentad! y disfrutad. Espero no dejaros con la boca muy abierta con este final.
Recorrió mi mandíbula con besos cortos y suaves.
Caricias por los brazos.
Susurros tiernos en mi oído.
No creo que fuéramos conscientes de lo que hacíamos, de lo
que pasaba a nuestro alrededor. No creo que supiésemos que a unos metros de
nosotros alguien nos podría estar observando, que sobre nuestras cabezas, un
piso más arriba, habíamos sufrido un ataque. No creo que lo supiéramos, y si lo
sabíamos, fingíamos que no. Estábamos tan bien, tan a gusto entre los brazos
del otro.
Sin embargo, por muy ensimismados que estuviéramos en nuestro
propio mundo, una cuarta dimensión creada por nosotros mismos, nos interrumpió
un ruido. No era nada alarmante, simplemente un ruido, como algo arrastrándose.
A regañadientes me di la vuelta separándome de Dario: Mónica, Elliot, Gus y
tres chicos más estaban arrinconando las camas, pegándolas a las paredes de
piedra. Levantaban la alfombra del suelo enrollándola como un rollito de
primavera.
-¿Qué hacéis?
-Preparar un ritual satánico – Contestó la habitual burla de
Elliot.
-Preparar un ritual – Me contestó Gus amablemente.
-¿Satánico?– Preguntó Dario enarcando ambas cejas.
-Un ritual. Para los dioses. Para invocar a un elemento.
Intentamos volver a casa – Respondió Gus. Abrí ligeramente la boca por la
expresión – Podríamos conseguir volver a casa ahora mismo.
Sentimientos confusos se mezclaron dentro de mi pecho. No lo
entendía ¿Por qué eran contradictorios unos con otros? ¡Íbamos air a casa!
¡Podríamos volver ahora mismo a casa! Podría volver en cuestión de minutos. En
cuestión de minutos podría estar abrazando a Liam de nuevo, en cuestión de
minutos podría estar corriendo sobre mi familiar bosque, en cuestión de minutos
podría estar en mi segunda casa, la biblioteca. En cuestión de segundos podría
estar entre los brazos de mi madre. Mi familia. Entonces entendí por qué se
contradecían…
-¡No podemos volver todavía! – Me sorprendí exclamando.
-¿Por qué no? – Preguntó Elliot. Normal que estuviera
extrañado, no me había dado tiempo a contarle que nuestro padre aún vivía. -
¿No era eso lo que llevamos esperando desde que llegamos aquí?
-¿qué pasa? – Preguntó Mónica a mis espaldas. En ambas manos
llevaba velas color miel, algunas más claras, otras más oscuras.
Miré por el rabillo del ojo a Dario, para contemplar su
reacción: miraba al frente, sin clavar la vista en alguien concreto, parecía
impasible, un rostro inescrutable. Él ya sabía mis motivos, no le sorprendía en
absoluto mi desesperado y repentino deseo de permanecer aquí un tiempo más.
-Elliot… - Comencé.
-¿qué pasa?
Gus nos observaba a ambos, de hito en hito, sospechando algo.
Era como si lo pudiera oler en el ambiente.
-Papá…
-Está muerto – Sentenció él con voz dura. Su cara se crispó
en una mueca de enfado y a la vez de confusión, todo ello mezclado dando el
resultado de una mirada de la que sentir compasión.
Alguien también debería sentir compasión de mí.
-No – Dije simplemente, sintiendo como las palabras hacían
cola por salir de mí y a la vez retrocediendo por nervios a ser descubiertas.
-No entiendo – Su rostro se relajó, ya no había enfado. Solo
una profunda confusión.
Supongo que yo también puse esa misma expresión cuando se me
explicó.
-No, él está aquí, en Even. ¿Recuerdas que nunca encontraron
ni el coche ni el cuerpo? Es porque llegó aquí, a través del lago llegó hasta
Even. Está vivo Elliot ¡Papá está vivo!
Me esperé muchas reacciones: pensé que tal vez se enfadaría
conmigo por no habérselo contado en el mismo momento en el que lo había
averiguado. Que tal rompiera en lágrimas de la emoción. ¡Incluso lo imaginé
desmayándose por la sobre dosis de información recibida! Pero por seguro que no
esperé lo que hizo: se sentó en el suelo lentamente, dejando caer el cuerpo a
cámara lenta, con la mirada vacía y el rostro entristecido.
No me lo esperaba, pero debía de haberlo hecho: tuvo
exactamente la misma reacción que tuve yo. Por muy distintos que quisiésemos
ser, no éramos mellizos solo por fuera, también teníamos la misma forma de ver
las cosas.
-No me malinterpretes – Dijo por fin, después de permanecer
unos segundos en silencio, mientras meditaba – Me alegro de que papá esté vivo
– una sonrisa fugaz cruzó su rostro – Pero no sé si quiero verle. No quiero
verle sabiendo que realmente no le conocí. Que nos abandonó y nos mintió
durante tantos años.
Es lo que yo había pensado. Por un lado quería verle, pero
por otro no sabía si era lo mejor. No quería verle, mirarle a los ojos y
preguntarle por qué nos dejó atrás, no sé si me gustaría oír la respuesta.
<<Os dejé atrás porque no me importáis>> Si me dijera eso, si nos
lo dijera. Ese dolor, el dolor de saber
el verdadero por qué, esas palabras golpeando la piel como látigos de fuego.
Ese dolor sería mucho peor que el saber que está sepultado bajo capas y capas
de tierra.
-¿tú le has visto? – Pregunté a Mónica con la voz hueca.
No sé en qué momento sucedió, pero aparecí sentada en el
suelo con los pies cruzados, al lado de Elliot. Gus estaba a mi lado también,
de rodillas, y Dario en frente a mí. Mi cabeza daba vueltas por todas partes,
no conseguía fijarla en un sitio solo.
Mónica negó con la cabeza.
-No me he atrevido. Supongo que pienso igual que vosotros: no
soportaría saber que nos abandonó, no sabría que pensar sobre él o si realmente
llegué a tener un padre de verdad. Él era mi padre de verdad.
Por un momento no comprendí lo que decía, y por qué lo decía
en el tono que lo decía, un tono suave y delicado. Pero luego lo comprendí: él
era su padre biológico, nosotros, Elliot y yo, éramos adoptados. Por un momento
me entró ganas de reírme: mis padres biológicos eran dioses que nos abandonaron
en la tierra, por nuestra protección, pero el hecho está en que nos
abandonaron. Y mi padre adoptivo era posible que también me hubiese abandonado.
Era irónico, macabro y doloroso. Pero tenía su punto de gracia. Si esto fuera
una comedia quizás hubiera sido divertido. Ahora, en este momento, no lo era.
Sentí el impulso de golpear algo.
Resistí.
-Hagamos el ritual – Declaré
-¿Es que ya o quieres conocer a nuestro verdadero padre? –
Preguntó Elliot.
-Él sabe que estanos aquí ¡Todos en este mundo lo saben! Si
de verdad quiere darnos una explicación, el por qué nos abandonó y vino aquí
.si de verdad quiere darnos una explicación para arreglar las cosas, porque
seguro que sabe que nosotros hemos averiguado que está aquí, y sabrá que no
somos tontos, que habremos atado cabos y que habremos sacado la peores de las
conclusiones. Si de verdad quiere que le perdonemos: vendrá. Volverá a la
tierra, nos buscará. Hará lo que haga falta para poderse explicar. Si no lo
hace, para mí es como si realmente hubiera muerto. – Me sorprendí a mí misma
declarando todo aquello. – Ahora, por encima de nada, deseo volver a casa.
-¡en marcha entonces! – Exclamó Gus.
Estaba claro que él deseaba volver a su hogar, le traía sin
cuidado que nosotros conociéramos a nuestro padre o no.
-Estoy con mi hermana. Por una vez coincidimos en algo. – Se
incorporó.
Me tendió una mano para ayudar a levantarme. La acepté
encantada. Le sonreí abiertamente.
-¡De acuerdo! - exclamó Mónica. Se puso en pie de un salto –
Id formando un círculo con las velas, encendedlas a intervalos de dos, ya
sabéis, una sí dos no, una sí dos no… Yo iré por el libro. Debo advertir que
invocar a un elemento es lo más difícil que existe. Puede que no nos salga a la
primera, ni a la segunda, ni a la tercera. Pero os prometo que llegaremos a
casa cuanto antes.
Comenzamos a colocar las velas entre todos.
¡¡Íbamos a volver a casa!!
Tu capítulo esta genial, me ha encantado :3
ResponderEliminarYo no soportaría llegar a las mismas conclusiones de Alex
Pero que poco queda para que vengan, aparentemente por que seguro que haces algo por ahí para que no sea tan fácil, a que sip???? Jajajaja
Besos, Andrea
Algo preparadillo tengo... pero no es lo que os esperais, os lo aseguro jeje
EliminarUn beso
What? como es eso que volverán a casa?! NO pueden volver, quien protegerá al mundo de even de Ella? no, no y no!
ResponderEliminarMe cae mal alex -.- (mentira), no puede ser tan egoísta.
Eres tan malvada... por eso te sigo :)
besos
No si ya veras, ya veras...
Eliminar¿malvada? ¡Alguien que me entiende! jaja
Un beso