Capitulo 26

8/7/13

¡Hola artistillas! Sé que este capítulo debía estar colgado la semana pasada pero... ¡Estuve de cumpleaños! Sí, sí. Me he hecho un año más vieja... Así que como recompensa, esta semana no habrá dos capítulos, sino tres. Leed, ¡Comentad! y espero que os guste. 





Un carraspeo.

Dario y yo nos separamos abruptamente, sobresaltados. Cortando nuestro beso.

-Nosotros los profesores, animamos a nuestros alumnos a fomentar el cariño y el amor. Pero no toleramos las muestras de afecto tan descaradas como estas. Os libráis por ser los nuevos. Que no vuelva a pasar.

Era un profesor. Joven, se podría decir. O más concretamente con un rostro sin edad. Estaría entre los treinta o los cuarenta, quién sabe. Según mi madre: la década de oro. Pasa por delante de nosotros sin decir absolutamente nada más. Pero nos guiña un ojo. Puede que el señor no tolero muestras de afecto tan descaradas, estuviese de nuestro lado en ese sentido. Quiero decir, seguramente se pasa la vida metido aquí, más de una vez habrá querido enrollarse con alguna profesora ¿es comprensible no?

-Te pillaron chaval –Le digo a Dario, que como me imaginaba, había dejado caer las muletas y ahora las está recogiendo.

-¿Me pillaron? Que yo sepa tus labios no son precisamente inocente, ni tampoco tus manos…

Creo estar sonrojándome, pero no le doy mucha importancia. Le enseño la lengua, a lo que él me da un pequeño mordisco en ésta.

-Me encantas –Susurra contra mi boca.

-Vale, siento cortar el rollo caliente que os traéis entre manos –Decía Elliot que se acercaba a nosotros, seguido de una marabunta de alumnos que se dispersaba a sus correspondientes clases. – Solo decir, que en primer lugar, como te pases con mi hermana de la ralla la llevas clara ¿De acuerdo? –Puse los ojos en blanco- Y segundo, ¡Ala! A clase, que no quiero llegar tarde el primer día- dice empezando a caminar.

-¿A clase? ¡Pero si yo no he desayunado todavía! –Me quejo en voz alta.

-Por lo que veo Dario te ha alimentado bien –Se burla Elliot echándonos a mí y a Dario una de esas, típicas miraditas de Elliot ¡Agg!

Y aunque Dario haya alimentado mi hambre de deseo por él (Que cursi ha sonado eso  ¿no?), seguía teniendo hambre. Me rugió el estómago. ¿Cuánto tiempo llevábamos Dario y yo besándonos? Se supone que cada comida dura… una hora o así. Y cuando llegué, acababan te de abrirse las puertas… ¿Llevábamos una hora dándonos el lote? ¡Imposible! ¿O no? 

-¿cuánto tiempo creíais que llevabais ahí? –nos preguntó Elliot sin molestarse en ocultar un risa socarrona.

-Yo… Me veo obligada  a preguntarlo ¿Llevamos una hora ahí?

-Me veo obligado a deciros que en realidad lleváis hora y media. Pero bueno, yo no me meto. –Elliot avanzó unos pasos, marcando una deliberada distancia, dejándonos a Dario y a mí solos.

-Llevo una hora besándote –Le digo.

Sentí el impulso de cogerle de la mano, pero entonces recordé que ésta estaba sujetando la muleta. Me pegué más a él.

-Aunque te besara todo el día, todos los días de lo que me queda de vida… no serían suficientes – me contestó.

Compensando el que no podía darle la mano, me dio un dulce beso. Corto, pero muy tierno.

-Exagerado – mascullé.

Dario como respuesta enarcó una ceja, pero no dijo nada más.


Al llegar a la clase, no había prácticamente nadie. Elliot, una chica con el pelo morado y dos gemelos con gafas sentados en primera fila. La verdad, me esperaba ver a chicas con alas, chicos patas de caballo o armadura de gladiador, en vez de ver a… adolescentes normales y corrientes. Que puedo decir, mi madre siempre dijo que tenía mucha imaginación.

Dario y yo nos sentamos en las dos últimas mesas. Elliot se unió a nosotros, sentándose en la fila de delante, girando su silla para hablar con nosotros.

-Bien,  ¿Cuál es el plan? – preguntó mi hermano.

-¿Plan para qué? – Dijo Dario, entrecerrando los ojos, intentando entender.

-Para sacar toda la verdad referente a este sitio – Exclama Elliot, como si lo que acabase de decir fuese lo más obvio del mundo.

-Sí, sigo muy perdida. En la historia que contaba la voz esa del libro decían algo sobre cinco guardianes. ¿Y qué me decís de ese poder de la tercera dimensión que usa Ella?  - Pensé en voz alta.

-¿Creéis que deberíamos colarnos en la sala Celestial otra vez y preguntarle al libro? – Sugirió Dario.

-No creo… Sería algo así como muy cantoso. Muy arriesgado – Dije – Pero, ¿Y si le preguntamos a Emelina? Ella dijo claramente que estaría encantada de resolvernos nuestras dudas. Pues ¡Ala! Que las resuelva.

-¿Y vamos todos? ¿Así en tropa? ¿Para intimidar? – Pregunta Elliot

-Creo que sería mejor que fuese uno solo, para que todo fuese más calmado. –Sugerí - ¿Dario?

-No, fantasmita – Dijo él – Ésta vez irás tú – Me dio un beso en la nariz.

-¿Qué? Creí que ya estábamos en paz. No, irás tú.

-¿Por qué? Tú tienes que hacer más preguntas a parte de las que nosotros también tenemos ¿No es así? Preguntas personales. ¿Me equivoco?

No. No se equivocaba. Desde que llegamos a Even no he parado de tener dudas. A parte de las obvias, me preguntaba de todo. ¿Por qué mis padres nunca me lo contaron? ¿Por qué? Y es ahora, sabiendo que a través de los elementos se puede viajar entre dimensiones, cuando me pregunto si realmente mi padre se ahogó en aquel lago. Nosotros viajamos a través de la lluvia, él podría haberlo hecho a través del lago. ¿Realmente está mi padre muerto? Tenía que preguntarlo. Tenía que saberlo. ¡Lo necesitaba! Supongo que Elliot también podría querer preguntar, estar presente cuando me dijeran la verdad. Estoy segura de que le gustaría estar presente cuando lo aclarecen: vivo o muerto. Gustarle le gustaría, seguro. Pero en el caso de que fuese muerto, realmente estuviese muerto como hemos creído que ha estado todo este tiempo. No lo soportaría. Escuchar esa dura noticia por una segunda vez, no lo aguantaría. Jamás lo quiso admitir, pero él era el que más unido estaba a nuestro padre.

Fue el que más lloró su muerte. Incluso más que mamá.

-De acuerdo – Susurré – Iré yo.

-bien – Dario me sonrió.

Estaré contigo todo el tiempo. No te dejaré sola.

-¿Cómo has hecho eso? – Pregunté sobresaltada.

<<Estaré contigo>> Esa era la voz de Dario. ¡La voz de Dario dentro de mi mente!

-He estado practicando – sonrió con suficiencia.

-¿El qué, que ha pasado? – Elliot estaba en su mundo, como era de costumbre.

-Dario puede hablar

-¿Eres idiota? – me preguntó

-Hablar dentro de la mente, idiota – le propiné una colleja.

-¡Eh! Sin violencia – dijo llevándose la mano a la cabeza - ¿Es verdad?

Intercambiaron una mirada. En un prolongado silencio. Hasta que Elliot abre mucho los ojos y se levanta de la silla, acusando a Dario con un dedo.

-Tú. Tú…. – comienza a decir – Tú eres mi ídolo, tío.

-¿Tú te acabas de dar cuenta de lo que acabo de decir? Pensé que me matarías.

-Es mucho más alucinante que pueda hablar contigo vía pensamientos que lo que acabas de decir. Aunque por si acaso.

Me coge del brazo, literalmente me empuja fuera de mi asiento y me deja en el que está al lado del suyo. Todo a empujones. Y yo que pensaba que si algo tenía Elliot era el saber cómo tratar a una dama. Me equivocaba.

-¿Por qué has hecho eso? – pregunto girándome en la silla.

-Tengo mis razones –Y le lanza una mirada significativa a Dario. Lo que pasa es que no sé qué significa.

-¿qué razones? – pregunto desconfiada.

-No quieres saberlas – Me responde, y con ello, doy por terminada la extraña conversación.

Tiene razón, ya no quiero saber esas razones.

La clase empezó a llenarse poco a poco. Eran adolescentes normales. Humanos. Nadie tenía alas, ni ocho patas, ni tres ojos, ni plumas, ni cola. Eran personas normales y corrientes.

Tres rubias intentaron sentarse al lado de Dario. Pero desistieron su intento cuando me vieron cogerle de la mano. Incluso en una dimensión diferente en la que tus padres son los creadores de ésta, tienes que marcar tu territorio. Una mirada más a mi novio y les fríos. Literalmente. Estaba amenazando a una de esas muchas rubias (¿Cuántas rubias había? ¿Ninguna morena?), con la mirada cuando noté de nuevo su mirada. Liam. Pero claro, no era él. Era el chico del comedor, el mismo que vi antes, del que no podía despegar la mirada. Se parecía tanto a mi mejor amigo. Ni si quiera me había dado cuenta de cuánto lo echaba de menos. Echaba de menos sus chistes malos, sus miradas de cuidado cuando cazábamos, los sándwiches que su madre preparaba para nuestra acampada de los sábados. Cuando acampábamos… Echaba de menos sentarme junto al fuego y escuchar sus malas historias de terror, que más que dar miedo hacían que acabase riéndome. Le echaba de menos a él. A mi mejor amigo. Aquel que había colocado ahí su hombro para que yo llorase cuando la muerte de mi padre. Aquel que era la única persona en todo el pueblo que no me juzgaba por prácticamente vivir en la biblioteca. Él me comprendía. No me había dado cuenta de cuánto echaba de menos a Liam.

El chico que se parecía a Liam pero con ojos verdes me saludó con un gesto de cabeza. Me había quedado mirándole y notaba como se ahogaban las lágrimas en mi garganta. No iba a llorar, eso lo sabía. Pero me hubiera gustado estar sola en mi habitación para poder derramar esas lágrimas por la añoranza en silencio. No solo por Liam, sino por todo aquello que me esperaba en casa.

La puerta de la clase se cerró con un portazo. Acababa de llegar la profesora.

-Bueno chicos, chicos, me acaban de decir que tenemos tres alumnos nuevos – Dijo mientras se encaminaba hacia la pizarra.

Me resultaba familiar esa voz, ese pelo color carbón… no lograba ubicarlo. ¿Lo habría visto en alguna película? Incluso puede que se me pareciera a algún personaje de algún libro que hubiese leído. Me sonaba simplemente. No le veía la cara, estaba de espaldas en su escritorio rebuscando unos papeles.

-Aquí está –Exclamó sujetando unos papeles en alto; le ocultaban el rostro – Dario Barbanti y… - su voz se apagó – Alexandra y Elliot Girardon.

Dejó caer el papel al suelo. Por fin veía su rostro.

El corazón se me paró.

-¿Mónica?


3 comentarios:

  1. Wow, wow, me ha encantado de verdad. Que le habra dicho Dario a Elliot?? Me a encantado de verdad
    Besos Andrea

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    1. Es que Dario tiene mente sucia... jajaja Me alegro de que te gustara
      Un beso

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  2. Es la hermana??? Ohh no logro recordar....yo también quiero leerr mentes pff gracias por todos los cap ;)

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