¡Hola artistillas! (Que quede claro que ese apodo vale tanto para chica como para chico, aquí no discriminamos jaja) Capítulo colgado. Deciros antes que nada que la foto no tiene mucho que ver con el capitulo pero es lo mejor que he encontrado... Leed ¡Comentad! y espero que os guste.
-Toma asiento, querida – me ofreció la directora del
instituto - ¿No deberías estar en clase, Alex?
Abrí un poco los ojos, no me acostumbraba a que las personas adultas
me llamaran “Alex” y no Alexandra como hacían en casa. Recordé: en casa era
solo una chiquilla más, aquí era la salvación de este mundo. Me estremecí.
-Sí, supongo que sí, pero es que tenía que hablar con usted…
necesitaba preguntarle algo… bueno, más bien unas cuantas cosas – Respondí
nerviosa.
-Entiendo –Dijo, como si estuviera descodificando mis
palabras para entenderlas – Adelante, cielo. Pregunta lo que sea, eso fue lo
que te prometí: respuestas.
Sonreí para mis adentros.
-Mi primera pregunta – comencé a decir- , es ¿Cómo llegó Mónica aquí?
La directora del instituto de magia en Even me miró durante
unos segundos. Escrutando mi rostro. Evaluando mi expresión, midiendo mis
palabras. Me estaba poniendo realmente nerviosa.
-Esa no es tu primera pregunta – Dijo al fin.
Me miré las manos, entrelazadas sobre mi regazo. No,
posiblemente esa no fuera mi primera pregunta. Tal vez mi primera pregunta
sería la que más nos convendría formular para poder salir de aquí: ¿Cómo llegar
a casa lo antes posible? O tal vez la que nos explique por qué ha sucedido lo
que ha sucedido: ¿Por qué nos busca Ella con tanta insistencia? ¿Por qué
matarnos ahora? O simplemente tal vez mi primera pregunta no tenga que ver con
lo que pasa aquí, en este mundo, en Even. Tal vez tenga que ver con lo que
ocurrió en la Tierra hace años, en casa. Lo que sucede en mi corazón que está
torturando a mí cerebro: ¿Mi padre está vivo?
Tragué en seco. Levanté la cabeza, sin embargo, no miré a
Emelina a los ojos, sino más allá de ella. A pesar de que las ventanas estaban
cerradas y las persianas bajadas, me imaginé observando el infinito horizonte,
libre de cadenas y ataduras. Cuando hablé, mi voz no me sonaba como mía, sino
como la de una chica a la que conocí hace tiempo: mi yo de diez años.
-Mi padre… él… ¿sigue con vida?
No respondió inmediatamente, se tomó su tiempo, meditando la
respuesta. Al final, cuando me contestó, no utilizó ninguna palabra, solamente
asintió con la cabeza. Una chispa estalló dentro de mí. Esperanza, tenía
esperanza.
-¿Está aquí en Even? ¿Nunca volvió a casa? ¿Podría verle? – Devoré
a preguntas, a cada palabra que decía más ansiosa de respuestas estaba.
La directora sonrió.
-Tu padre, está aquí, Alex. Él, como yo, es un guardián. Y
sí, se encuentra aquí, pero me temo que no puedo asegurarte una audiencia con
él. Eso no depende ni de él ni de mí. Depende del Gran Guardián y su
aprobación.
Fruncí el ceño.
-¿Un guardián?
-Los guardianes, son humanos, sin poder, que por algún motivo
especial: por ser el sucesor del antiguo guardián o tener una habilidad o
carácter específico. Cuya misión es proteger al elemento. Hay un guardián por
elemento y un guardián supremo, que, mientras el trabajo de un guardián es
velar por su elemento y sus secretos, el guardián supremo vela por los demás
guardianes y los secretos de la hermandad -. Explicó – Yo soy un guardián, la
guardiana del aire. Tú padre es el guardián del fuego.
Entrecerré los ojos, pensado. Era solo una corazonada, pero
últimamente mi instinto no fallaba.
-Mónica es la guardiana del agua ¿no es cierto?
Sonrió.
-Tu padre y tu hermana me dijeron que eras una chica lista,
con un sexto sentido me advirtieron, pero nunca pensé que fuera de este
calibre. Me dejas impresionada, Alex.
-Es mi instinto de cazadora. Es algo que he aprendido.
-Te prometo. Te doy mi palabra de guardiana, que haré lo
posible para que el Gran Guardián conceda a tu padre una visita a ti y a tu
hermano – sonrió juguetona – Y para que le presentes a Dario, por supuesto.
-Él ya lo conoce – respondí confusa.
-¿Ya se lo has presentado como tu novio oficialmente? – Me
sonrojé.
No, no se lo había presentado como mi novio. Y a diferencia
de cualquier adolescente normal, tenía ganas de presentárselo. Tenía ganas de
que conociera a mi novio. De volver a ver a mi padre, de que él me conociera a
mí, en lo que me había convertido, y de yo conocerle verdaderamente a él. No se
me fue la emoción y la ilusión de volver a verle, pero sentí una punzada en el
pecho, como si yo nunca hubiera conocido a mi padre, sino solo la máscara que
nos había enseñado ¿Mamá sabía algo de esto? ¿O ella era tan ignorante sobre
esta dimensión como nosotros?
No quería pensar en esas cosas. Pensar en ellas me hacía
cuestionarme quién era mi padre y si alguna vez me dijo algo que fuese verdad,
si era verdad que me quería, a mí y a Elliot. Y no quería volver a ver a mi
padre con ese pensamiento sobre él.
-¿Más preguntas querida? – Dijo Emelina, cambiando de tema,
como si fuese capaz de ver los engranajes funcionando en mi cabeza.
Se levantó de su asiento, dirigiéndose a una mesita de café
situada tras su escritorio. En ella estaban dispuestas tres tazas de porcelana
y una tetera, de la que salía el humeante vapor del té.
-¿Té? – me ofreció.
Acepté mientras me levantaba para tomarle la taza de entre
las manos. Sorbí un poco. Hice una mueca agria. El Té estaba horrendamente
amargo. Le eché cinco cucharadas de azúcar. Volví a tomar un trago, amargo,
pero no tanto.
-Mónica – dije retomando la conversación – Si es guardiana
¿Qué hace aquí? Al igual que usted. ¿No deberían estar donde está supuestamente
mi padre?
-En realidad los guardianes no estamos donde está tu padre,
él está ahí por decisión propia. Los guardianes nos encontramos a lo largo de
todo Even en instituciones, como diríais en la tierra, “publicas”. En los
colegios, como es mi caso y el de tu hermana, en los hospitales como es el caso
del guardián de la tierra. Tu padre antes ejercía de guardia en la cárcel de
Even, como comprenderás los presos no cometen la clase de delitos que en la
tierra, aquí son mucho peores. Pero por razones que solo él conoce, pidió
traslado y se asentó en la gran biblioteca de Even, en la capital del reino,
junto donde reside el Gran Guardián.
-¿Por qué? – Pregunté- Tiene un poco de sentido que quisiera
ir a la biblioteca. Ama los libros. Mi pasión por la lectura viene de lo que él
me enseñó a sentir al leer. Pero, no sé, ¿Para qué cambiar?
-Como dije sólo él lo sabe. Hay cosas que nadie puede
responder, Alex. Nadie es capaz de explicarnos por qué existen dos dimensiones
que albergan vida, y una tercera en la que existe el vacío. Nadie te contestará
nunca a la pregunta de por qué el sol gira alrededor de Even.
-En realidad es la tierra la que gira alrededor del sol – Le
corregí.
-La Tierra sí, Even no. – Se apresuró a concretarme. –
Nuestros mundos son muy diferentes. No trates de hacer como si esto fuera la
tierra pero con humanos que tienen poderes. La única similitud con tu mundo es
que tanto en la tierra como en Even vivimos personas con derecho a eso, vivir.
Todo lo demás queda lejos de parecerse.
Asentí, pensativa. Comprendía. Me iba costando lo mío pero
conseguía al fin y al cabo, comprender todo lo que me decía.
-¿Cree usted que podríamos salir de Even digamos en… dos
semanas como muy tarde? – Pregunté.
Tomé un sorbo de té.
-¿Dos semanas? – Preguntó escandalizada- ¿Tan rápido queréis
iros?
Se escucharon unos golpecitos en la ventana. Toc, toc. Ninguna le dimos importancia.
-No es que queramos irnos. Prometí ayudar todo lo que pudiese
para salvar a Even de… Ella. Pero compréndanos, dejamos en la Tierra a amigos y
familiares que no saben lo que nos pasó. Deben de estar muy preocupados y
muertos de miedo por nosotros. – Le expliqué – Necesitamos avisarles. Necesito
decirles adiós a mi madre, y a mis mejores amigos. Decirles lo que voy a hacer.
Advertirles sobre que quizás no vuelva. Luego le prometo regresar a Even y
luchar junto con ustedes.
Toc, toc, toc.
El ruido se volvió a repetir.
-Entiendo – Emelina miró en dirección a las ventanas;
inmediatamente volvió a girar la cabeza para mirarme – Tienes tu derecho. Veré
lo que se puede hacer. Como se os puede enseñar lo esencial para viajar entre
dimensiones.
Toc, toc, toc.
-¿Qué demonios es ese ruido? – Exclamé ya exasperada.
-Si ¿Verdad? ¿Quién está ahí fuera?
La directora frunció el ceño. Avanzó hacia la ventana, la
cual estaba cerrada y con las persianas bajas. Un pequeño temblor recorrió el
suelo. Seguido de un fuerte estruendo varias habitaciones más allá. La
directora se volvió a girar hacia a mí, con el rostro retorcido en una mueca de
alarma. Las dos corrimos hacia la puerta, pero justo en el momento en el que
coloqué mi mano en el pomo de la puerta, el estruendo se repitió más cerca. Tan
cerca como se encontraba la ventana del despacho de la directora. Las ventanas
reventaron hacia el interior, haciendo volar cientos de pedazos de cristal y
trozos de persiana. Algo entró al despacho.
¿Esa cosa era un demonios o qué?

Ahiiiiiiii como mola, ojala yo tuviera ese sentido de cazadora normalmente me tienen que repetir las cosas mas obvias jajajajaja
ResponderEliminarPor que narices no la pueden dejar un dia tranquila, solo te pido un dia, pobre chica el dia anterior se desmaya al enterarse de que es rara y con un gran poder y hoy un demonio va a por unas de las personas que la pueden ayudar a aclarar sus cosas y seguro que a por ella tambien
Oye no te habrias muerto por poner un parrafo mas no??? Jajajaja -broma-
Me ha encantado (como siempre) y me has dejado con ganas de mas ( como siempre)
Besos, Andrea
Si me costaba mucho escribirlo ¿algun problema? jajaj -broma- Me encanta que te encante (como siempre
EliminarUn beso
Eh tú <3 Te he nominado http://una-adiccion-diferente.blogspot.com.es/2013/07/lovely-blog-awards.html#more
ResponderEliminareh tú <3 También eres una malísima persona por hacerme volver a responder a esto... Esta te la guardo.
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