¡Hola artistillas! He aquí como prometí, el siguiente capitulo, el próximo lo colgaré el domingo por la mañana (o si no puedo casi llegando al lunes jeje) Leed, ¡Comentad! siempre lo digo pero es que... solo me comenta una persona :( (Y a esa persona se lo agradezco infinitamente con todo mi corazón) He pasado de que me comenten tres a una sola y eso me entristece ¡Por favoooor! Que me sale como que lo han leído más de cuarenta personas (me complace decir que el capítulo uno lo han leído cera de doscientas y se ve que gusta porque las estadísticas siguen subiendo jiji) Pero apenas recibo comentarios ¡Vamos por favor! Que me hace ilusión leerlos, sean crítica buena o mala me gusta leer lo que opináis. Bueno después de haberos soltado el sermón (Más vale que me hagáis caso o os castigaré jum...) os dejo el capítulo, ahora sí, para que lo disfrutéis (¡Comentad!)
Mónica. Mi hermana mayor.
Era imposible. La última vez que la había visto fue… año y
medio después de la muerte de papá. Hacía más de dos años que no la veía. ¿Cómo
había acabado ella aquí? ¿Acaso ella también era una celestial? ¿La trilliza
que faltaba? ¿Era una broma o qué?
-Alex… Elliot… - susurró Mónica; sus ojos estaban anhelados
por las lágrimas.
-¿Cómo es que tú…? ¿Cómo has llegado….? ¿Qué haces aquí? –
preguntó Elliot lentamente, levantándose de igual manera, lento y con
precaución.
Me levanté poco a poco de mi asiento. Sentía que si no lo
hacía con cuidado las piernas me fallarían.
-No, yo no. ¿Cómo llegasteis vosotros aquí? – Empezó a
preocuparse, se le notaba en la mirada -
¿Lo sabéis verdad? Ella irá tras vosotros, no podéis quedaros.
-Ni si quiera sabemos cómo llegamos – Exclamé.
-¿Por qué no nos dijiste que estabas aquí? ¿Por qué le
mentiste a mamá diciendo que ibas a estudiar fuera? ¿Por qué? – Exigió saber
Elliot.
-Yo… Todavía no lo entendéis, prometo explicároslo pero de
momento tenéis que confiar en mí cuando os digo que alejarme de vosotros dos y
de mamá es lo más duro que he hecho en toda mi vida. Perdonadme.
Elliot y yo intercambiamos una mirada. Los dos estábamos, no
enfadados, pero si decepcionados. Mónica era la persona en la que más confiábamos
los dos. Ella era lo que nos unía en el pasado, lo poco que nos unía. No
podíamos enfadarnos con ella.
Asentimos a la vez. No hacía falta palabras para saber lo que
el otro pensaba. Caminamos, o más bien corrimos, no sé. Solo quería llegar hasta
ella. La abrazamos, los dos. Y fue ahí cuando ya no pude contener más las
lágrimas y comencé a llorar. No de añoranza como esperaba, sino de alegría por
reencontrarme con mi mejor amiga de verdad, con mi hermana mayor, con la
persona en la que yo más confiaba en el mundo, más incluso que en Liam y ya es
decir.
-¿Es que conoces a los nuevos? –Preguntó irritada una de las
muchas rubias que intentó sentarse con Dario
-Clase, me enorgullezco de presentarles a los Celestiales
nacidos de Agua y fuego, Alexandra y Elliot Girardon, mis hermanos adoptivos.
¡Auh! Dolía cuando te llamaban adoptivo. Pero Mónica lo dijo
con tanto amor, con tanta admiración y se enorgullecía tanto de compartir algo
con nosotros, que no me importó.
Nos llevó hacia la parte delantera de la clase, junto su
escritorio. Se veía las caras de todos. Todas y cada una de las rubias se
habían quedado con la boca abierta. Bien porque no se esperaban que una
desaliñada como yo pudiera ser tan poderosa o bien porque no podían creer que
Mónica y yo compartiésemos familia (Ahora que me lo pregunto ¿Cómo podemos ser
Mónica y yo tan parecidas y no compartir sangre?). La chica del pelo violeta
estaba parpadeando rápidamente, como si quisiera despertar de un sueño. Los
gemelos de las gafas que estaban en primera fila se acababan de pellizcar el
uno al otro. El chico que se parecía a Liam nos miraba con sorpresa, no tenía
la boca abierta ni hacía ninguna ridiculez como pellizcarse o sacudir la cabeza
para aclararse las ideas, pero podía notársele en el rostro que no se lo creía,
que era imposible. El resto de la clase cuchicheaba sobre nosotros: <<Imposible>>
<< ¿Son ellos de verdad?>><< ¿No es una broma?>>
-¿Sabéis que no vais a tener ningún trato especial por ser
mis hermanos, no? – Dijo Mónica, pasándonos un brazo a cada uno por los
hombros.
-Pensaba que íbamos a tener el trato especial por ser los
hijos de los que crearon este sitio – Respondí yo, sonriendo burlona.
-Puede que por eso si tengáis un trato mejor, pero solo por
eso – Se rió en alto. Había echado de menos esa risa melódica y contagiosa de
ella.
Nos llevó a nuestros asientos, sin quitarnos los brazos de
los hombros.
Se quedó mirando a Dario con felicidad palpable en aquellos
ojos turquesa iguales que los míos o los de Elliot.
-Dario Barbanti – Susurró Mónica.
-Hola Mónica – Saludó Dario.
-Hay ven para aquí a darme un abrazo, pequeño delincuente
Dario se levantó cojeando de su pierna enyesada y Mónica le
envolvió con sus brazos zarandeándolo de un lado a otro. Dario le devolvió el
abrazo, no con tanta efusividad, pero se lo devolvió encantado.
-¿La clase va a empezar o no? – Preguntó en voz alta y aguda
una de esas rubias, la misma que preguntó antes que si Mónica nos conocía.
-Loray, cállate. –
Respondió mi hermana – Sí la clase empezará ya.
-Bien – Dijo Loray
-Igual que en la última clase, hoy seguiremos aprendiendo a
llamar a nuestro elemento. Para los nuevos, cada uno de nosotros está conectado
con un elemento. Bien sea por línea de sangre como vosotros dos – dijo
señalándonos – o porque ese elemento vive en nosotros. Cada uno está conectado
a un elemento diferente, todo eso depende de la época en la que naces, los
gustos que tienes al ir creciendo. El lugar donde vives, por tu carácter. Todo
eso influye – Se sentó en el borde de su escritorio – Bien, quiero que cerréis
los ojos, penséis en ese lugar lejano y tan ansiado en el que os gustaría estar
ahora mismo. Imaginaos sintiendo su suelo bajo los pies, que el viento del
lugar os revuelve el pelo. Cerrad los ojos e imagináoslo.
Hice caso. Cerré mis párpados y me imaginé en ese lugar al
que tanto ansiaba llegar de nuevo. Casa. Mi bosque. Aspiré. Podía oler el dulce
aroma a pino y a fango. Moví los pies bajo el asiento. Sentía bajo mis botas el
crujir de las hojas secas, el familiar barro resbalar bajo mi cuerpo, las duras
rocas del camino. Me imaginé el bosque en invierno, con sus árboles desnudos
bailando la danza marcada por el viento. Un viento frío pero agradable
revolviéndome el pelo alrededor del rostro. Agudicé el oído. Juraría poder
escuchar el sonido de las aves cantando, el crujir de las ramas bajo el peso de
las ardillas, gruñidos de perros salvajes a lo lejos. Imaginé mi querido bosque
en primavera. Las flores crecían bajo mis pies, los árboles lucían hermosos
colores verdes, había ciervos en el claro del bosque, donde mismo acampábamos
Liam y yo cada sábado. Sentía mi bosque tan real. Como si estuviera realmente
ahí mismo, en el aula. Abrí los ojos.
Ahogué un grito.
-¿Quién ha conseguido hacer… esto? – Preguntó Mónica.
Sobre el escritorio había dos graciosas ardillas asustadas,
una abrazada a la otra. Verdes ramas
trepaban por todos los rincones del aula. El suelo, cubierto del familiar
barro, con flores aquí allá floreciendo debido a la primavera. Había una cálida
brisa recorriendo la clase, pero las ventanas estaban cerradas. Se escuchaba el
canto de los pájaros. <<Sentía mi bosque tan real>> recordé.
-¿Quién ha conseguido hacer esto? ¿Quién se imaginó un
bosque? – Volvió a preguntar mi hermana mayor - ¡Qué responda!
¿Lo has hecho tú? Escuché la voz de Dario en mi mente
Yo solo pensé en casa,
en mi bosque. Respondí.
Igual de anonadada.
-¿Quién ha hecho esto? – Volvió a preguntar Mónica. Se le
notaba alterada.
Todos en la clase intercambiaban miradas unos con otros.
Nadie entendía como había podido pasar.
-Sólo lo voy a preguntar una vez más ¿Quién ha hecho esto? Si
no queréis responder, adelante, pero que sepáis que nos enteraremos. Esto que
acaba de pasar… no es normal.
Me levanté poco a poco del asiento.
-¿Alexandra? – Preguntó Mónica, sus ojos no podían estar más
abiertos. – Tu… tu elemento… tu elemento es el agua.
-Yo solo pensé en casa. Nada más. Dijiste un lugar en el que
quisiéramos estar ahora. Pensé en casa, nada más.
-No es posible… - Susurró Mónica.
-¿Qué? ¿Qué pasa? – Preguntó Elliot; él también se había
levantado.
-Tu elemento por sangre es el agua, pero sin embargo el
elemento que vive en ti es la tierra.
-¿Eso es malo? – Pregunta Dario tras de mí.
-No. No es malo pero es…
-¿Qué pasa? ¿Qué es? ¿Quieres acabar una frase para hoy? –
Dice la Loray a voz en grito.
-Alex, eres el ser más raro y con más poder que los dioses
han creado.
-¿Qué? – susurré. De repente la sala comenzaba a darme
vueltas.

Joooooooo, ¿como nos haces esto? Osea que por sangre el elemento de Alex es el agua, pero el elemento que vive en ella es el bosque no?? No me he perdido estoy segura. Pobre Alex, su propia hermana adoptiva la llama rara jajajaja pero le dice que tiene un gran poder. Jo me has dejado con ganas de mas, me tendre que comer las uñas hasta el domingo.
ResponderEliminarKises, Andrea
Muchas gracias jajaj si, no te has perdido lo llevas todo al día Jaja
EliminarWOOOOHOOOOOOOOO!!!!!!!!! ESO ALEX!!!!!!! Callaste a la rubia molestosa....ya me estaba poniendo los nervios de punta. Monica, que risa, jajajajjaa. Amo este capitulo
ResponderEliminarAlex la poderosa y rara (en el buen sentido)
Dario el delincuente enamorado
Y Eliot...Eliot
Besos!!
Las rubias siempre son un fastidio... Que se le va a hacer!
EliminarElliot siempre.. Elliot! Eso es discriminación jJajajaja
No puede ser !!!! Joooooo....... siempre me dejas intrigada ,intentando adivinar lo q va a pasar en el próximo capitulo, y nunca pasa lo mas lógico, nooo!!! Tu tienes q pensar diferente del resto de los mortales!!!. Seras tu también de otra dimensión jajajaaja!!! Me encanta, no dejes nunca de escribir.
ResponderEliminarEso es lo mejor de una historia: que nunca pasa lo que crees. Jaja Tranquila, no dejaré de escribir nunca.
EliminarUn beso
What???????? No lo creooo ....oye enserio AMOOO COMO ESCRIBES como describes todo! Loca por está historia!!!!
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