Capitulo 22: Dael

21/8/14

Dos cositas: la primera, me gusta esa reacción de WTF con respecto al capítulo anterior, ¿no os lo esperabais? ¿conseguí sorprenderos? ¿Qué creéis que pasará a partir de ahora? Dejadme vuestras respuestas en los comentarios, me gustaría saber si de verdad conseguí sorprenderos. Y la segunda, siento que ayer no hubo reseña, a pesar de que ya me terminé El corredor del laberinto, libro que me gustó muchísimo por cierto. Pero mi ordenador pues, se muere. En verano se muere, porque se calienta y no consigo de que se quede más de dos minutos encendidos, y no me da tiempo a escribir nada. ¡Doy gracias a que hoy está durando lo suficiente para subir esta entrada! Bueno, os dejo ya el capítulo. Lo de siempre: leed, disfrutad, ¡COMENTAD! y espero que os guste. 




Dael

-Estás de coña. – Le dije.

Se la veía ofendida.

-¿Qué? ¡No! Me pediste la verdad, ahí la tienes ¿no me crees?

-Pues… - No sabía qué hacer. Todo era demasiado extraño. Una parte de mí quería creerla sin cuestionarla. Pero otra parte, en la que se encontraba la cordura, me decía que todo era una auténtica locura.

Aunque a veces… son los locos los que ven el mundo como realmente es.

-No te crees que sea un demonio pero eras tú el que me estaba acusando de ser un vampiro. – Puso los brazos en jarras.

-Ayúdame a entenderlo.

Su cuerpo se relajó, como si hubiera dicho la respuesta correcta que ella había estado esperando.

-Entonces ¿me crees? – Preguntó esperanzada.

-Supongo. El que no seas humana, explicaría muchas cosas. – Le contesté.- Pero explícamelo todo. Por favor, quiero saberlo.

Aria asintió, creo que más para ella que para mí.

-Pero aquí no. – Miró a su alrededor y me dio la sensación de que ella veía algo más que una simple calle y unas simples personas paseando.

-Mi coche está aparcado en la parte de atrás. Allí nadie nos debe molestar.

Me acababa de decir que era un demonio y yo la estaba llevando a mi coche. O yo también estaba loco o el amor me había vuelto tonto. O ambas.

Aria se rió. Y a pesar de que me asustaba todo lo que me estaba diciendo, decidí que me gustaba su risa.

-Desde el primer día has estado intentando meterme en el coche. – Exclamó.

Y estando en la situación en la que estaba, aún así me reí con ella.

Caminamos uno al lado del otro hasta es el coche, sin decir nada. Su respiración era pesada y pensé que se estaba preparando mentalmente para lo que le esperaba. Aunque yo no sabía qué era lo que nos esperaba.

Sentados en el coche, me preguntó:

-¿Qué es lo que quieres saber?

-¿De verdad eres un demonio? – Me seguía pareciendo más convincente la idea del vampiro.

-Sí, y los vampiros no existen. – Contestó como si me leyera la mente. – No, tampoco puedo leer la mente. Y antes de que digas nada, sé lo que estás pensando porque sé lo que se suele pensar en estas situaciones.

-Por lo que veo ya has hecho esto otras veces.

-No. – dijo cabizbaja. – En realidad eres el primero al que se lo cuento.

-Axel no sabe que… - No me dejó acabar la frase.

-Axel también es un demonio. Su familia entera lo es.

-¿La tuya no? – La pregunta pareció cogerla por sorpresa.

-El tema familiar es un poco más complicado en lo que a  mí concierne.

-Entonces empieza por lo más sencillo. Empieza explicándome qué es exactamente lo que consiste ser un demonio y bueno, por qué estás en la Tierra y no en el… infierno.

Suspiró mirando al cielo, como si le pidiese ayuda a éste. Lo que hacía cómica la situación.

-Nos llevará tiempo. – masculló. – Bien, los demonios son… no son lo que piensas. – Comenzó a decir con voz firme. – Desde que eras pequeño has aprendido que los demonios son la representación del mal y que los ángeles son la representación del bien. Has aprendido que si eres bueno te vas al cielo y que si eres malo te vas al infierno. Pues bien, nada de eso es verdad, es todo falso. – Hizo una pausa; me dio la sensación de que trataba de ordenar sus pensamientos. – Para explicarlo tengo que remontarme a nuestra historia. ¿Has escuchado la historia de la caída de los ángeles? En un principio solo existían dos razas: los humanos y los ángeles. Vivían en paz, pues ninguna conocía la existencia de la otra. Hasta que un día dos hermanos, Lucifer y Gabriel, jugando, descubrieron la puerta para descender a visitar a los mortales. Bajaron movidos por la curiosidad. Conocieron a los humanos, vivieron con ellos durante un tiempo ocultando su identidad, y se enamoraron. Ambos hermanos se enamoraron perdidamente de la misma muchacha. La chica eligió a Lucifer como amante, lo que hizo que su hermano se enfadara muchísimo. Éste ascendió nuevamente a los cielos y reunió a un grupo de rebeldes y les habló de las bellezas humanas. Convenció a un gran número, y cuando Lucifer regresó a los cielos a visitar a sus familiares, se encontró con una rebelión. Una rebelión contra él: le echaron del cielo. Pero no solo eso, sino que además se llevaron a su amada al paraíso. Lucifer se quedó solo en la Tierra, traicionado por su hermano. Decidió que aquel no era un lugar para un ser inmortal como él, por ello creó el infierno, el que sería su hogar. Pronto la banda de Gabriel desterró a más ángeles, aquellos que no quisieron doblegarse ante su poder: Gabriel se había autoproclamado rey de los cielos. Lucifer acogió a los desterrados en su modesto hogar. – Hizo una pausa y se pasó la lengua por los labios. – Y así se creó la tercera raza, la de los demonios, la de los ángeles desterrados, o como tu religión los conoce, los ángeles caídos. Con el tiempo ambas razas decidieron mezclarse en la Tierra. Ahora la gran mayoría viven aquí, en lo que llamamos la Tierra Media, entre los humanos. El cielo y el infierno han quedado como lugares de encuentro, como una especie de sala de reuniones para los grandes.

Parpadeé varias veces. Era impresionante. Sus palabras se trataban de algo mayor. Me estaba desmintiendo todo lo que creía conocer.

-Y tú eres un demonio. – Dije, tratando de entenderlo todo.

-Así es. – Confirmó.

-Y dices que se mezclan entre los humanos. Entonces si un humano y un demonio tienen un hijo…

-El bebé sale cien por cien demonio. – Contestó. – Hay tres maneras de concebir un demonio: un demonio con un demonio, un demonio con un humano y un demonio con un ángel. De las tres maneras el bebé saldrá demonio. Lo más normal es que saliera mitad ángel y mitad demonio, o mitad humano y mitad demonio. Pero por alguna razón genética es así.

-¿Y tus padres son...?

-Mi padre es demonio y mi madre es un ángel. – Respondió.

-Y… ¿Lo ángeles y los demonios no están peleados?

-Sabía que harías esa pregunta. – Dijo sonriendo mientras negaba con la cabeza. – Sí, los ángeles y los demonios están peleados. Desde que Gabriel echó a Lucifer del paraíso siempre ha habido cierta disputa entre ambas razas. Y ahora mismo, los ángeles son quienes tienen el poder. Los ángeles tienen doblegados a los demonios. Nosotros, los demonios, lo único que queremos es la paz, pero Gabriel no lo desea así: él quiere ser el único rey. Y lo demuestra cada día. Por ejemplo, cuando un ángel y un demonio tienen un hijo… al ángel lo matan y al demonio le prohíben ver a su hijo.

Se me cayó el alma a los pies cuando lo escuché.

-Entonces tus padres…

-Sí, mi madre está muerta y mi padre no puede verme. – Contestó sin un atisbo de sentimiento en sus palabras. –Vivo con mi “tía” por parte de padre. En realidad no es mi tía de sangre, pero es amiga de mi padre desde siempre y cuida de mí ya que él no puede hacerlo.

-¿Y no puede visitarte bajo ninguna circunstancia?

-No sé. Supongo que podría esconderse de los ángeles y venir a visitarme sin que se enteraran. Pero yo nunca le he visto. Me trajo con mi tía cuando yo era un bebé. Nunca le conocí.

Por un momento guardé silencio. Asimilando toda la información que me había dado. Procesándola y… creyéndomela.

-¿Es muy extraño para ti contarme todo esto? –Le pregunté.

-¿Es para ti escucharlo? – Asentí. – Sí, para mí es raro contarlo pero… me gusta la idea de que… bueno, aún no has salido corriendo.

-No tengo ninguna intención de hacerlo. – Me di cuenta de que lo decía de verdad, de que ya no estaba asustado. Creía lo que estaba diciendo. Era raro, porque la razón me estaba gritando que saliese del coche y huyese, que llamase a un psiquiatra para que la encerraran. Pero había una parte de mí que era como si… ya supiese todo aquello. Como si le sonase nuevo pero no extraño.

Sin darme cuenta de lo que hacía, alargué la mano y tomé la de Aria. Sorprendentemente, ella no me la apartó. Es más, me la apretó con fuerza.

-¿Tienes que ir a alguna parte?

-Si lo que estás preguntando es si tengo prisa, la respuesta es no. Tengo todo el tiempo del mundo para responder a todas tus graciosas preguntas. – Respondió.

-¿Graciosas? – Enarqué una ceja.

-A ti no te lo parecerán, pero la visión que tenéis los humanos de mi mundo me parece graciosa.

Se rió. Y yo me reí con ella. Y la situación me parecía algo tan normal…

Me fijé en que se la veía mucho más relajada, como si ya se hubiese quitado ese enorme peso que cargaba sobre los hombros. Ya no era tan… borde.

-Adelante. – Dijo acomodándose en el asiento para mirarme. – Dispara tus preguntas. 

2 comentarios:

  1. Ayyy dios, me ha encantado este capítulo, de verdad! Y la historia Omg *-* me ha recordado a Hush Hush jajajaja. Lo que faltaba ya era que... Dael fuese un ángel e.e

    Queremos más!

    ☆

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  2. Owwwwwe...Primero: wow si que nos has sorprendido...definitivamente no me lo esperaba...y toda la explicacion me.encantoo ^^ yo creo que Dael es un angel..nose..si..mmm ahora tienen que luchar contra Gabriel! Se viene la guerra OMG esto esta cada vez mas bueno gracias por el cap ^^ quiero masss

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