¿Creéis que Aria y la madre de Dael se conocen? ¿De la época en la que mataron a la madre de Aria? ¿Queréis saber lo que significan los sueños de Dael? A veces me siento mal por no deciros nada. Pero al rato se me pasa. A ver si averiguáis algo en este capítulo. Lo de siempre: leed, disfrutad, ¡COMENTAD!y espero que os guste.
Aria
Normalmente
me alejaba yo de él, pero en ese momento hubiera dado casi cualquier cosa para
que se acercara a mí de nuevo.
Huía
como si yo fuese… un monstruo.
-¿Hecho el qué? – Respondí como si no supiera de qué
hablábamos.
Hice un esfuerzo para que el pánico no me dominara.
-Me has apartado pero… No, es imposible. Estabas en la
sala de música ¡No puedes haber llegado a tiempo!
- Estaba aquí cuando la estantería se empezó a caer.
¡Otro fallo! Había respondido demasiado rápido, habiendo
ensayado la respuesta. Sabría que mentía, lo estaba haciendo demasiado obvio.
-¡Imposible! ¡Yo te habría escuchado! ¡Y no puedes haber
sido tan rápida! –Se pasó la mano por el pelo; estaba pálido, como si hubiese
visto un fantasma. – Dijiste que estabas aquí cuando la estantería empezó a
caerse… pero cuando empezó a caerse tú ya me habías apartado.
-Yo… - Miré hacia atrás y vi el ascensor. Calculé
mentalmente cuánto tardaría en llegar al ascensor usando una velocidad normal.
-¿Qué pasa con esas quemaduras? – Preguntó con los ojos
entrecerrados.
Me quedé helada. Estaba segura de que no iba a descubrir
lo que era, pero sospechaba de mí y no se cansaría hasta averiguarlo. Estaba
aterrada.
-¿Cómo te hiciste esas quemaduras? ¿Por qué te quemaste
con mi café si éste estaba frío? ¿Cómo te moviste tan rápido? Y tu piel… tu
piel estaba helada… - Me bombardeó a preguntas.
Yo solo deseaba poder salir de allí.
-Mira Dael… -empecé a retroceder, con mi cuerpo en
alerta. – Creo que es hora de irme, se está haciendo tarde y mi tía no sabe que
estoy aquí, así que… - palpé la cama hasta encontrar mis cosas.
-¡No! – Exclamó avanzando hacia mí - ¡Dime qué es lo que
pasa! –Se leía súplica en su voz. - ¡Explícamelo!
Le miré y me entraron ganas de llorar. Me estaba
suplicando y yo… yo quería contárselo… pero no podía.
-No puedo… - Susurré.
En ese momento las puertas del ascensor se abrieron y yo
casi me desmayo. El olor era tan fuerte que hizo que me mareara, pero aguanté.
Por supuesto, no olía igual de dulce que el de Dael. En realidad, era todo lo
contrario: olía a azufre, podredumbre y algo a lo que no lograba ponerle
nombre.
-¿Quién es ella? – Preguntó la mujer lanzándome una
mirada tan fría, que sería capaz de cortar cual cuchillas.
-Imposible… - Se me escapó susurrar. Su olor seguía mareándome,
y a la vez me embriagaba el de Dael. Era imposible que siendo familia tuvieran
un olor tan diferente.
-Es Aria – Dijo Dael cogiéndome del brazo, pillándome
desprevenida. – Ha venido a hacer un trabajo de clase, ya se iba.
Me condujo hasta el ascensor. Su cuerpo estaba tenso y yo
sabía (y me dolía) que el hecho de tocarme le asustaba.
-Esto no se queda aquí. Conseguiré mi explicación. – Me
susurró.
-Gracias. – Susurré aliviada.
Las puertas se cerraros y yo me apoyé en ellas. Estaba a
salvo.
Cuando llegué al vestíbulo, abrí la puerta y eché a
correr. Corrí y no paré hasta que llegué a mi casa.
Dael me había ayudado a librarme de sus padres. Me había
visto asustada y en lugar de aprovecharse de la situación, me había ayudado. Me
había ayudado después de yo haberle tratado tan mal.
Abrí la puerta. Olí a pan quemado: mi tía estaba en casa.
-¡Estoy en la cocina! – Me gritó con su chillona voz.
Tiré el skate y la mochila en la entrada, dejé las llaves
en donde primero pillé y corrí a la cocina. La abracé con todas mis fuerzas.
-¡Aria! – Exclamó devolviéndome el abrazo. - ¿Estás
llorando? Ven, siéntate y me lo cuentas todo, cielo.
Me senté en una de las sillas de la cocina y ella me
sirvió una taza de té.
-¿Vas a decirme por qué lloras? – Estaba muy preocupada.
Claro, yo nunca lloraba, el hecho de que estuviese sollozando preocupaba a
cualquiera, incluso a mí.
-Verás… - Comencé a decirle. – Hay un chico nuevo en el
colegio y yo…
Le conté todo. Desde la primera vez que me topé con él
cuando casi me atropella, pasando por su enigmático y dulcísimo olor, por como
lo miré en clase de música, por la pelea con Axel, por cómo me había hecho las
quemaduras, por cómo me había preguntado por mi piel tan fría, el encuentro con
el mensajero de mi padre… y terminando con aquella tarde. Diciéndole cómo
sentía que algo en mí había cambiado al escucharle cantar y cómo había tenido
el mayor descuido de mi vida mostrándole mi velocidad para salvarlo. También le
describí el olor de los padres.
Ella me escuchó en silencio, sin interrumpirme. De vez en
cuando daba sorbos distraídos de su taza de té. ¡Me daba tanta rabia! Por un
rato libre que mi tía había conseguido sacar y yo me lo pasaba hablando de mis
problemas y llorando, en vez de poder hacer algo divertido las dos juntas.
-¿Qué se supone que debo hacer ahora? – Hipé sonándome.
-¿Quieres que te diga lo que realmente pienso? – Preguntó
envolviéndome con sus brazos.
Era gracioso, porque ella apenas medía metro y medio y yo
era mucho más alta.
Asentí ligeramente con la cabeza.
-Creo que hay algo especial con ese chico, algo que os
une a ambos. – Dijo con voz muy dulce. – Por lo que me has contado, creo que no
es un humano como el resto, creo que existe alguna razón para que vuestros
destinos se hayan cruzado.
-¿Qué insinúas? – Pregunté levantando la cabeza para
mirarla a la cara.
-Creo que deberías contarle la verdad.
-¿La verdad sobre…?
-Sí. – Asintió. – La verdad sobre lo que somos. Sobre lo
que eres.
Empecé a negar inmediatamente con la cabeza.
-No. ¡No! ¡Es una locura!
-Aria, puede ser lo mejor para ti. Es malo que tengas
secretos con las personas que aprecias ¡Y tú aprecias a ese chico! Lo sé, la
forma en la que hablas de él… le tienes cariño.
-¡No! – Volví a negar. Me levanté de la silla lentamente.
– No pienso decírselo. Jamás…
Me di la vuelta, estaba confusa, me fui hacia mi cuarto.
Trepé hasta mi litera.
No iba a contarle nada. Mucho menos lo que era. Y yo no
le apreciaba. No le tenía cariño. No le tenía cariño. No le tenía cariño.
Repetí esas palabras hasta quedarme dormida. Pero
¿Sabéis? Dicen que cuando dices algo durante mucho tiempo, acaba por perder
sentido.
Ohhh, me encanta la manera en la que escribes kadjjjfjs haces que los sentimientos parezcan taan reales *-* Por fin Aria se lo va a contar! Que ganas de más :D
ResponderEliminar☆
Que le diga :me muerdo las uñas: ohhh ..noo se ve que no se conocen, pero nose por ahi la mamá de Dael sabe lo que Aria es ...gracias por el cap..u.u no nos das algun adelanto :) jajaj ok no u.u ..
ResponderEliminarOhhh increible cap como todos ^_^. Me encanta como escribes y ME ENCANTA esta historia. Ya quiero leer el siguiente :) Ahora es cuando Aria es un àngel o algo relacionado con el cielo y los padres de Dael demonios o algo del infierno y por eso no pueden estar en la misma habitación y ese olor que describe jajajajajaja.
ResponderEliminarGracias por el cap, por los otros y por los que siguen. MUCHAS GRACIAS.
Besos ^-^
Eva ^^