Capitulo 19: Dael

11/8/14

¿Se descubrirá en este capítulo los misterios que envuelven a Aria? ¿Os haré sufrir un poco más? Bueno, puede que ambas. Puede que ninguna. Las posibilidades son infinitas. Soy malvada y lo reconozco. Dicen que soy la encarnación de Satán, o me han llamado Drácula, pero eso no viene al tema. Seguid dejando vuestras teorías en los comentarios, me encanta ver como os acercáis a la verdad sin acercaros realmente. Lo de siempre: leed, disfrutad, ¡COMENTAD! y espero que os guste. 




Dael

La de veces que había intentado acercarme a ella, y ahora que la tenía pegada a mi cuerpo, me apartaba.

-¿Hecho el qué? – Se hizo la tonta.

-Me has apartado pero… No, es imposible. Estabas en la sala de música ¡No puedes haber llegado a tiempo!

-Estaba aquí cuando la estantería se empezó a caer. – Dijo rápidamente.

Mentía. No sabía por qué, pero sabía que mentía.

-¡Imposible! ¡Yo te habría escuchado! ¡Y no puedes haber sido tan rápida! – Me pasé la mano por el pelo. – Dijiste que estabas aquí cuando la estantería empezó a caerse… pero cuando empezó a caerse tú ya me habías apartado.

-Yo… - Balbuceaba, y no paraba de mirar el ascensor, como si se estuviese planteando escapar.

La miré con los ojos entrecerrados. Mis ojos recayeron en sus brazos: las quemaduras.

-¿Qué pasa con esas quemaduras? – Le pregunté.

No respondió. Seguía mirándome sin saber qué hacer. Ya no se la notaba nerviosa, ahora la sentía asustada.

-¿Cómo te hiciste esas quemaduras? ¿Por qué te quemaste con mi café si éste estaba frío? ¿Cómo te moviste tan rápido? Y tu piel… tu piel estaba helada…

Me estaba volviendo loco. Por la cabeza me estaban pasando miles de ideas diferentes, cada una más inverosímil que la anterior.

-Mira Dael… -empezó a retroceder con pasos cautelosos. Su cuerpo estaba tenso, como si se esperara un ataque. – Creo que es hora de irme, se está haciendo tarde y mi tía no sabe que estoy aquí, así que… - puso sus manos en la espalda y palpó la cama hasta encontrar sus cosas.

-¡No! – Le grité avanzando hacia ella. - ¡Dime qué es lo que pasa! – Le supliqué. - ¡Explícamelo!

Por un momento me miró directamente a los ojos, y a mí me daba la sensación de que se le rayaban. Podía ver en su mirada como se luchaba una batalla en su interior.

Me estaba empezando a doler la cabeza y me pregunté si la batalla no se estaría librando en la mía.

-No puedo… - Susurró.

En ese momento se oyó el cling que hacía el ascensor al abrir sus puertas. Por ellas aparecieron mis padres, la Sra. y el Sr. Bellanger, vestidos de punta en blanco, con el pelo engominado y una sonrisa radiante en sus labios.

En cuanto vieron a Aria su sonrisa se borró.

-¿Quién es ella? – Preguntó mi madre con voz dura. Me sorprendí. Mi madre era una mala persona, eso lo sabía yo de sobra, pero era tan falsa que se mostraba encantadora incluso con su peor enemigo. Que le hablase así a Aria era de lo más extraño.

-Imposible… - Susurró Aria. Todo su cuerpo temblaba, pero no se trataba de frío, sino de que estaba asustada.

Dos segundos antes quería cogerla por el brazo, sacudirla y obligarla a quedarse hasta que me dijera que era lo estaba pasando. Ahora solo quería ayudarla a huir de mis padres.

-Es Aria, ha venido a hacer un trabajo de clase, ya se iba. - Cogí a la aludida por el brazo y traté de no pensar en que estaba fría como el hielo. La acompañé hasta el ascensor y antes de soltarla le murmuré para que solo ella me oyera. – Esto no se queda aquí. Conseguiré mi explicación.

-Gracias. –Susurró aliviada.

Las puertas se cerraron y ella desapareció. Recé en silencio para que mañana apareciera por clase.

-¿Quién era esa, hijo? – Volvió a preguntar mi padre.

-Nadie, una compañera. – Respondí cansado. - ¿Queréis algo? Estoy cansado.

Cualquiera pensaría que era un borde; mis padres acababan de llegar ¿no quería pasar un tiempo con ellos poniéndonos al día? Pues no. Ellos siempre se iban y nunca se molestaban en llevarme con ellos. De hecho, nunca me avisaban de su partida, siempre era Thomas el que me lo comunicaba.

Poco más que acabé echándoles de mi piso. Luego me metí en la cama, sin molestar en cambiarme, sin hacer caso a los trozos de madera esparcidos por el suelo ni a las carátulas de discos rotas.

Ni si quiera cogí el ejemplar de Harry Potter que se encontraba en mi mesilla.

Tuve pesadillas, más de las normales. En las que seguía apareciendo el grito de una mujer, el líquido más oscuro que la sangre y, esto era nuevo, plumas del color de la nieve manchadas de hollín.

3 comentarios:

  1. SI QUE ERES MALA EH. PODRÍAS HABER DICHO ALGO. SEGURO QUE LA MADRE Y ARIA SE CONOCEN DE ALGO. QUIERO SABER MAS AAAAA.

    PD. POR QUE ESCRIBES TAN BIEN?

    ☆

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  2. ¡¿¡¿¡¿WTF?!?!?! WTF doble, primero la madre de Dael y Aria ¿que paso ahi? Ya le cayo mal nada mas verla, o se conocian de antes, de la epoca rn la que mataron a la madre de Aria. Segundo, ¿como eres asi de mala con nosotros? Somos tus mayores fans y nos quieres matar. Exijo, bueno no, te pido por lo que mas quieras, que en el proximo capitulo nos digas lo k pasa. Y por cierto tambien te pido que nos expliques el sueño de Dael, la parte de las plumas por ejemplo.
    Besos Artista, Andrea.

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  3. La madre es una bruja malvada...esta del lado malvado contra lo que lucha Aria? Por eso nunca estan en casa? Ahhhhhhhhh gracias por el cap :)
    Pero eres malaa pense que ya ibamos a enterarnos..mm sigue prontoo ^^ cuidatee bye

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