Capitulo 17: Dael

4/8/14

Hi! ¿Qué tal están pasando las vacaciones? Ya es Agosto, eso me hace pensar que solo queda un mes, y un mes parece mucho, pero a la vez nada... Bueno, mejor no pensar en ello. Pero para vosotros, esas personas que me piden más y más capítulos, estáis de suerte porque en agosto, como prometí, habrá dos capítulos semanales. ¿Qué días? Pues el lunes y el... ¿jueves? Creo que será así, no estoy del todo segura. Muchos seguís intentado averiguar lo que pasa con Aria ¿por qué está cometiendo esos fallos? ¿A qué se refiere con fallos? Me alegra poder decir que queda poco para que lo avergüeis. Seguid especulando en los comentarios. Lo de siempre: leed, disfrutad, ¡COMENTAD! y espero que os guste. 





Dael

Aria Gómez iba a venir a mi casa.

Seguía flipando ante ese hecho.

Mientras conducía hacia mi edificio no paraba de darle vueltas a la idea ¿Había aceptado porque había visto que era un  buen tipo? ¿Le caía bien? ¿Podría llegar a gustarle? ¿O su intención era jugármela? ¿Había dicho que sí pero no pensaba aparecer?

No podía responder a ninguna. Pero si no aparecía, me llevaría una decepción. Si no aparecía no volvería a intentarlo nunca más: me habría quedado claro que no me soportaba.

Pero de momento tenía un afirmativo, así que lo primero que hice al llegar a casa fue pedirle a Thomas que me subiera a mi piso un bocadillo.

Me lo comí mientras recogía un poco: hacía la cama, ordenaba los libros y los videojuegos de la estantería, recogía del suelo del baño la ropa  y la metía en la cesta de la ropa sucia, colocaba los múltiples cojines del sofá… Ya sé que tenía mayordomos a mi servicio pero a mí me gustaba mantener mi piso arreglado por mí mismo, sentía que era mi responsabilidad y me gustaba cumplir con ella yo solo.

Entre tanta limpieza sonó mi móvil indicándome que tenía un Whatsapp; era de Aria y decía “A las cinco” Era clara y concisa, sin irse por las ramas. Me hubiera hecho ilusión que hubiera puesto un emoticono.

Hasta las cinco tenía mucho tiempo para vaguear. En vez de tirarme en el sofá a ver la tele, me metí en el cuarto de música y enchufé la guitarra eléctrica al amplificador, busqué algunas partituras de Deathbeds en la tablet y practiqué un poco.

En mi cabeza habían pasado tan solo unos minutos. Según el reloj habían pasado dos horas, desde que me había sentado a tocar la guitarra, cuando me di cuenta de la voz de Thomas en lo que sería el salón.

Aria me esperaba allí de pie y lo observaba todo con la boca abierta, los ojos se le iluminaban.

-Buenas tardes. – La saludé, secándome las manos sudadas en la parte de atrás de los vaqueros.

-Hola. – Dijo sobresaltada. – Eh… yo… no me dijiste qué portero era.

-Solo hay uno para tocar. – Le respondí con una sonrisa.

-Lo sé. El hombre me ha dejado pasar. Dijo que me acompañaría hasta tu habitación. Y tu habitación ha resultado ser un piso. Un piso solo para ti.

-Lo único que no tengo es cocina. – Le dije con una sonrisa. – Mis padres dicen que si tuvieran de comer aquí arriba jamás saldría de aquí.

-¿Dónde están tus padres? – Preguntó colocándose la mochila en el hombro. Se la notaba incómoda.

-De viaje. Si no me equivoco, esta noche vuelven. O no, nunca estoy seguro. Dame tus cosas, puedes soltarlas, prometo no robarte nada. – Le tendí la mano para que me las diera.

-No entendería qué me ibas a robar, teniendo todo lo que tienes. – Me dio su mochila y su chaqueta, y yo traté de no hacer el comentario de por qué a todas las chicas les pesaba tanto el bolso.

Las dejé sobre la cama.

-¿Quieres que empecemos a ensayar? – Le sugerí.

-Quiero oírte cantar. – Respondió con una sonrisa maliciosa. – Me da igual si no es la canción que vamos a tocar. Simplemente quiero comprobar si eres un once de bueno.

-De acuerdo. – Accedí. – Vamos mejor a la sala de música.

Le indiqué por dónde era y juraría haberla escuchado mascullar algo, posiblemente un insulto, no estaba seguro.

-La hostia. – Murmuró cuando entró en el cuarto.

-¿Te gusta? – Pasé a su lado para sentarme en mi sillón favorito.

-Quiero una de estas en mi casa. – Suspiró sentándose en el sillón de en frente. A penas nos separaba una mesita de mármol. – Busca la letra de Deathbeds en YouTube, así veo qué tal te sale ¿Tienes un portátil?

-No, no tengo un portátil. Pero si quieres me acerco a comprar uno. – Respondí.

-¿Qué?- Exclamó.

-Era broma. – Me reí; un tono rosado cubrió sus mejillas. – La tablet está ahí – señalé con la cabeza la mesita. – Busca la letra.

Cogió la máquina con mucho cuidado, como si se tratase de un animal herido, lo que me hizo pensar que era una chica cuidadosa y no tan alocada como hacía entender a los demás.

-Toma. – Me la tendió, sosteniéndola con las dos manos, con la letra de la canción en la pantalla

-¿Preparada para oírme cantar? – Ella asintió con una sonrisa juguetona en los labios.

Le di al play.

-Eyes like a car crash. I know I shouldn’t look but I can’t turn away. Body like a whiplash. Salt my wounds but I can’t heal the way. I feel about you…

Sentí la música envolverme. No sabía si era la canción o el hecho de estar cantándole a Aria, pero hacía mucho que no me sentía así mientras cantaba. Se me erizaba la piel y la voz salía sola, sin que tuviera forzarla a entonar.

En un momento dado, Aria se unió a mí, y su voz fue como si me acariciaran el rostro.

-That Little kiss you stole. It held my heart and soul. A like a ghost in the silence I disappear. Don’t try to fight the storm you’ll tumble overboard. Tides will bring me back to you…

Yo no podía verle la cara, pues no me sabía la letra de memoria y tenía que leerla en la pantalla, pero sí podía sentir su mirada. No era la mirada de siempre, esa que mezclaba asco y aburrimiento, era una nueva. Como si me mirara con nuevos ojos.

-Tide will bring me back to you…

La canción acabó.

Hubo un espeso silencio por unos segundos. Puede que incluso un minuto.

-¿Y bien? ¿Estoy para un nueve al menos?

Durante un momento no dijo nada, se limitó a mirarme con esa nueva mirada.

-Estás para un quince. – Dijo. – Aunque me da mucha rabia admitirlo.

Yo intenté no sorprenderme. Intenté ocultar mi sonrisa. Pero no pude, acabé sonriéndole.

-Deja de hacer eso. – Me espetó.

-¿Hacer qué? – Me hizo sonreír más.

-Sonreír de esa manera. – Me acusó.

-Es mi manera de sonreír ¿Es que no puedo sonreír? – Solo consiguió que me riera aún más.

-Es esa manera, como si fueses la persona más feliz y encantadora del mundo.

-¿Te molesta que sea feliz?

Levantó la cabeza para mirarme a los ojos. Sus ojos no eran negros, era de un color mucho más oscuro, tan oscuro que ni siquiera reflejaba la luz. Eran preciosos.

-Mejor empezamos a ensayar. – Cambió de tema.

-Claro.

Se levantó, con total confianza cogió mi guitarra, la que había estado tocando antes, se volvió a sentar y tocó un par de acordes. ¡Genial! No solo cantaba, sino que además tocaba la guitarra. Y se le daban muy bien ambas cosas. Y era guapa encima.

-¿Tienes púas? – Me preguntó estallándose los dedos

-Sí, creo que tengo algunas, aunque no suelo usarlas mucho. – La dejé tocando un par de acordes más en lo que yo me acercaba a la estantería que se encontraba al lado de la televisión.

En la estantería más alta había una caja y en ella estarían las púas, así como seguramente una colección de fotos mías embarazosas de cuando era niño. Estiré el brazo para alcanzarla pero… no llegaba. Ni midiendo uno ochenta y cinco llegaba al último peldaño (en mi defensa diré que la estantería medía por lo menos dos metros y medio)

Subí por los estantes como si fueran escaleras hasta que cogí la caja. Bajé de un salto con la caja entre las manos.

Justo cuando mis pies tocaron el suelo, se escuchó un extraño crujir. Sabía que la estantería estaba atornillada a la pared. Cuando me di la vuelta, la madera estaba cediendo, recostándose sobre mí.

Dos segundos más tardes, mientras el mueble de robusta madera caía al suelo con un gran estruendo, yo me encontraba atrapado entre la pared de cristal y el cuerpo de Aria; ella me había apartado antes de que me aplastara.

No. Eso era imposible.

-¿Cómo lo has hecho? – Le pregunté apartándome de ella inmediatamente.

3 comentarios:

  1. ¿¡¿¡¿¡WTF?!?!?! ¡¡¡OMG!!! Vamos, que me clare, ha sido to' loco. Ha sido como Crepúsculo pero en vez de salvar el chico a la chica ha sido la chica al chico, y en vez de un coche ha sido con una estantería. Supongo que en el proximo capítulo lo explicará Aria ¿no? Porque como no sea asi me tiro de los pelos, ya no se puede escapar, tiene que decirle la verdad si o si.
    A mi lo de los dias me parece genial.
    Besos Artista, Andrea

    ResponderEliminar
  2. JAJAJA el comentario de arriba. Soy muy fan. Que bien canta Daeeeel. Jsahlfahkl ♡

    ☆

    ResponderEliminar
  3. OMGGGG dire como la primera en comentar, que me hizo acordar a crepusculo!! WTF oseaaa jajaj ..ay creo que Aria cada vez se derrite mas por Dael owww...ya quiero saber exactamente que es..gracias por el cap!!:D besos cuidate y esperamos al jueves desesperadas xD

    ResponderEliminar