Quinientos metros es lo único que nos separa ahora, después de kilómetros de distancia durante años.
Avanzo; cuatrocientos metros. Las despedidas son duras, pero los reencuentros son una fructífera recompensa. "¿Se acordará de mí?" pienso.
Doscientos metros. Yo nunca lo olvidé ¿Por qué habría motivos para que él no me albergase entre sus buenos recuerdos?
Setenta metros. ¿Miedo? No.
Sesenta metros. Incertidumbre tal vez. Dudas. Y puede que algo de nerviosismo.
¿Algo? Cincuenta metros. ¡Muchos nervios! Los momentos pasados juntos jamás abandonarán mi mente. Él fue mi pilar, donde apoyarme en los malos momentos.
Treinta metros. ¿Y qué pasará si yo no fui lo suficientemente significativa en su vida?
Diez metros. ¿Volveremos a empezar de cero o nunca habrá un después?
Solo hay una forma de saberlo.
Cero metros.
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