Epilogo

2/4/14

¡Buenas! Así es, aquí si que podéis decir ya adiós al Mundo de Even. Habrá más historias en el blog, yo no pienso dejar de escribir, pero el Mundo de Even... por fin llega a su final. Hoy voy solo a deciros una vez más gracias por haber estado ahí, leyendo los capítulos, comentándolos, haciendo subir día a día las visitas del blog... sin vosotros, sin vuestros comentarios y ánimos, a pesar de que solo comentáis uno o dos, con vuestras visitas diarias, que eso lo veo yo y siempre están ahí. Sin vosotros yo no hubiera seguido subiendo capítulos, habría dejado el blog al mes o incluso menos. Así que como siempre, leedlo, disfrutadlo, ¡comentad!, espero que os guste... y gracias :)




Diez años después…

Me despierta un grito que procede de algún lado del piso de arriba.

Me desenrollo de las sábanas y me levantó todo lo rápido que puedo. Mientras corro por el pasillo hasta las escaleras agradezco la brisa que corre; hace un calor bochornoso.
-¡Ah! – Vuelve a gritar esa dulce voz con un terror palpable.
Cuando llego a su habitación me la encuentro debajo de la cama, aferrando ese peluche tan feo con forma de hipopótamo que le regaló Elliot. Por sus sonrosadas mejillitas caían unas lágrimas.

-¡Mamá! – Exclamó al verme entrar y se tiró corriendo a mis brazos.

La levanté en peso y la acurruqué contra mí.

-Ya está, ya pasó. Shh… tranquila… - Le acaricié el pelo hasta que su respiración volvió a ser normal.

Pero entonces el otro empezó a llorar. Miré el reloj: ya le tocaba el desayuno.

-Yo me encargo de él. – Dario apareció en la habitación y cogió al niño de la cuna. En cuanto el padre le tocó, su llanto cesó.

-¿Lo he despertado yo? – Preguntó mi dulce niña contra mi pelo.

-No, cielo. Mira la hora, ya es hora de desayunar, se ha despertado él solito.

Desterró la cabeza de mi cuello.

-¿Podemos desayunar gofres? – Preguntó entusiasmada.

La verdad es que hacía mucho que no hacíamos un desayuno especial.

-¿Podemos? – Preguntó el padre más entusiasmado que la hija.

-Si los haces tú,  claro que podemos. – Le contesté.

Como respuesta me dio un dulce beso en los labios y me quitó a la niña de los brazos. Pero en lugar de dejarla en el suelo, se la cargó en el hombro, mientras que con la otra mano llevaba al bebé. Desfiló hacia el piso de abajo, hacia la cocina, envuelto en risas de ambos críos.

Le seguí sonriendo.

Hoy era un día especial: Elliot nos visitaría.

Llevaba demasiado tiempo sin verle.

Cuando toda la guerra acabó, nos propusieron a ambos reinar Even. Sí, reinar. Elliot aceptó con la condición de que él no sería rey, sino un joven guardián que protegería Even en caso de que otro mal se desatase. Yo dije lo mismo, solo que en vez de Even, yo protegería la Tierra. Aunque durante diez años no ha ocurrido nada, nunca se sabe. Siempre me mantengo alerta.

Aunque durante diez años ha dado demasiado tiempo para vivir: Dario y yo nos mudamos juntos. Con tan solo diecisiete años él, y dieciséis yo, nos vinimos a vivir a una casa, construida por nosotros mismos, junto al lago. Con la ayuda de los dioses de Even, quienes remodelaron, por así decirlo, el lago: cubrieron de verde aquellas zonas donde las personas la habían arrancado, y aplanaron otra para poder levantar los muros del que ahora es mi hogar.

He de decir que costó convencer a los padres de Dario. Yo no tenía problema, el único que ponía pegas era Elliot, y resultó ser que la idea de mudarnos juntos fue de él. Pero al final cedieron.

No nos hemos casado. Casado implica ir a una iglesia y esas cosas, y nosotros ya no creemos en Dios. Creemos en los dioses, y ellos no celebran bodas, a ellos les basta con ver que nos amamos día a día, no les hace falta que lo declaremos en voz alta.

Y luego están los hijos.

Cuando entré en la cocina la niña estaba poniendo la mesa para cuatro (recuerdo que el bebé no come), Dario cantaba una vieja canción de los Rolling Stone mientras sacaba las cosas de la nevera. Y el bebé… bueno, no lloraba.

Me uní a Dario para preparar el desayuno.

Él aprovechó el momento para darse la vuelta y ponerse a bailar con nuestra hija, Atara. El niño se llamaba Kai.

¿Es masoquista ponerles a tus hijos el nombre de dos personas que te salvaron la vida y por las que lloraste mucho? Algunos pensarán que sí, yo creo que es una forma de decirle a ellos, estén donde estén, que les recuerdo todos los días y se los agradezco, porque sin ellos, yo no habría llegado aquí, ni habría podido concebir a las dos criaturas que me hacen feliz día tras día.

-¿Podemos echarle nata? – Preguntó Atara mientras le servía un gofre.

Asentí y me levanté, saqué la nata, la agité y le puse un poco en la nariz a Dario.

-¡Eh! – Antes de que pudiera protestar más se la limpié con un besito en la nariz.

Riéndome le puse nata a los gofres de todos.

El microondas sonó, anunciando que el biberón de Kai estaba listo. A su misma vez, sonó el timbre, anunciando que mi hermano acababa de llegar.

-¡Tío Elliot! – Exclamó Atara mientras salía corriendo a abrir la puerta.

-¡Pequeñuela! – Oí la voz de mi hermano desde la cocina.

Me levanté cuando entró en la cocina con los brazos extendidos, listo para recibir un abrazo. Atara se colgaba de su espalda cual koala.

-Elliot. – Suspiré y me fui a sus brazos.

-Amigo mío, ¡cuánto tiempo! ¿El rey de Even está demasiado ocupado para pasarse  más a menudo a saludar a su hermana y su mejor amigo?

-Hemos estado muy atareado en Even, remodelando algunos lugares. Queremos volver a darle vida al bosque negro, eliminar aquel bicharraco del laberinto sin fin y hacerlo un parque recreativo. Hay mucho que hacer por allí. – Contestó sentándose. Atara se subió a su regazo.

La niña tenía solo cuatro años, pero desde los dos había aprendido a escalar todo lo que encontrase, sobre todo las piernas de mi hermano.

-¿Y Loray no ha venido? – Al final, tanto que parecían odiarse, una semana después de que se marchara a Even, vinieron a vernos, anunciando que estaban saliendo. Pensamos que no durarían, pero ya han pasado diez años y siguen juntos. No hay niños, dicen, por ahora, no hasta que arreglen Even.

-Su hermana ha dado a luz, se ha quedado cuidándola. – Contestó para después mordisquear un gofre.


Pasamos toda la mañana juntos. Fuimos al lago a nadar con los niños, almorzamos en el lago con un picnic que preparó mi chico y recordamos viejos tiempos. No tiempos en Even, sino bromas pasadas, momentos de risas.

A mitades de la tarde llegó Liam. El primero en saludarlo fue Dario.

Me gustó ver que con el tiempo Liam aceptó que estaba con Dario, y Dario aceptó que Liam era mi amigo. Ahora ellos eran amigos también.



Al caer la noche, salí con Kai en brazo a coger aire fresco. Los meses de julio y agosto eran mortales dentro de la casa, de asabas.

-¿Qué tal estás? – Preguntó Elliot, apoyándose en la puerta.

-Genial. – Contesté sonriendo.

-Sigues haciéndote la trenza. – Observó.

-Algunas cosas nunca cambian.  – Le contesté.

-¿eres feliz?

-Tengo al amor de mi vida, tengo a mi mejor amigo, tengo dos hijos preciosos, y te tengo a ti. Dicen que la verdadera felicidad nunca se puede llegar a alcanzar, pero me da igual si no la tengo. Ahora mismo, soy feliz. Y pienso seguir siéndolo.

-TE quiero fantasmita. – dijo dándome un beso en la frente.

-No me llames así.

-Algunas cosas nunca cambian.

5 comentarios:

  1. ¡Ay! ¡AY! ¿OÍS COMO LLORO? ¿LO OÍS?
    AMARÉ SIEMPRE TU HISTORIA, MADRE MÍA QUE ME HE PUESTO LLORAR, HA PASADO TAN RÁPIDO EL TIEMPO, PARECE QUE FUE AYER CUANDO EMPECÉ A LEERTE.
    EL EPÍLOGO ESTA PERFECTO, ME ENCANTA.
    SIENTO NO HACERTE UN COMENTARIO COMO MERECES, PERO NO TENGO MUCHO TIEMPO, BESOS

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  2. Que lindo llore por eso q lindo q triste q ya se termino

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  3. Un momento largo para reaccionar de mi colapso... °~°
    Jajaja (no se porque me río, creo que es porque no me lo creo que aya acabado) oooohohoh por Dios tu historia me encantó desde un inicio, pero la verdad es que creí que Alex se iba a levantar de un coma y que todo abría sido un sueño jajaja aunque eso seria un poco malvado para los que estén leyendo tu historia jajaja aunque me hubiese gustado la verdad, y creí que si iba a pasar, pero veo que me equivoque aunque este final también me encantó. Espero que sigas escribiendo, porque me encanta como escribes. *-*
    Y bueno, te deseo lo mejor.

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  4. ¿Qué quieres que te diga? ¿Que me has matado? ¿Qué echare de menos todos los personajes increíbles que has creado?
    Pues si, a todos y a cada uno,se han guardado un lugar en mi corazón, y tu también por crearlos y Even también.
    ¿Qué decirte de los nombres de loa hijos? Una elección fantástica.
    Besos, Andrea
    PD: echare de menos Even
    PD2: he llorado con cada palabra

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  5. dlskfld mori que lindo!!! no queria que terminara pero ya....ay me enamore de cada uno de todos los personajes...amee a Dario <3 y les pusieron Atara y Kai!!!!! que lindo ahhhhhhhhhhh tambien ame a Elliot jdhsha aunque no me sorprende que aya terminado con Loray ujum ayyyy yo tambien extrañare a Even .... ayyy todavía no entiendo bien el blog como es pero espero sigas subiendo historias!!! te leeré! que mas....amo como escribes!!

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