¡Buenas! Primero: siento no haber subido relato el viernes, fue un despiste. Segundo ¡Aquí un nuevo capítulo! Otra vez contado por Aria, ya os dije que la narración no llevaría un orden predeterminado. Y antes de irme, deciros que muchas gracias por haber dejado vuestras preguntas, la verdad es que hay bastantes, unas treinta y pico... Haré la entrada este miércoles. Y como ya dije en twitter, sois unos stalkers, pero unos stalkers amorosos, lo cual me gusta. Nada más, lo de siempre: leed, disfrutad, ¡COMENTAD! y espero que os guste.
Aria
-¿Qué
piensas hacer con el nuevo? – Preguntó Axel recostándose en la taquilla
continua a la mía mientras yo lanzaba libros dentro de ésta.
-Mientras
no me hable, mire o respire en la misma habitación que yo, voy a dejarlo estar.
– Cerré la taquilla con un portazo.
-No
es propio de ti. – Me dijo Dan.
-¿Por
qué lo dices?
-¡Oh,
vamos! La Aria que conozco desde niño siempre se ha dedicado a amargar la
existencia a los de la clase alta. – Dijo Axel con una sonrisa torcida sobre
sus labios.
Rodé
los ojos y comencé a caminar hacia la clase de música, que se encontraba en el
tercer piso.
-Solo
porque ellos me la han amargado a mí. – Contesté. Crucé los brazos sobre el
pecho.
-Di
lo que quieras, pero todos sabemos que acabarás haciéndole llorar. –Dan me dio
un adiós rápido antes de irse a su siguiente clase.
Mi
suerte era que Axel y yo teníamos todas las clases juntas menos una, por lo que
nunca me quedaba sola.
Empezamos
a subir las escaleras, contra la marabunta que bajaba. Alcé los codos para
evitar que me dieran ellos a mí.
-¿Haces
algo esta tarde? –Me preguntó Axel cuando llegamos al tercer piso.
-Ni
idea. ¿Por qué? ¿Tienes algo pensado?
Me
dio una sonrisa, una de esas por las que todas las chicas se derretirían. Me
encantaba esa sonrisa.
-Solo
he pensado que hace mucho tiempo que tú y yo no quedamos. Ya sabes, los dos
solos. – Me pasó un brazo por encima de los hombros, como para remarcar su
propósito.
Axel
era un tipo alto de casi metro noventa y cinco, por lo que cada vez que hablaba
con él me veía obligada a mirar hacia arriba. Pero me gustaba sentirme pequeña
y frágil a su lado, porque él sabía que yo no lo era. Y también me gustaba
alzar la cabeza para mirarle directamente a esos ojos gris oscuro tan hermosos
suyos, que contrastaban de una manera casi antinatural con su cabello
despeinado color azabache.
-Tienes
toda la razón. – Le respondí, enfatizando cada sílaba.
-¿Te
parece si vienes a mi casa después de clases?
-Si
consigo que no me castiguen… estaré allí. – contesté.
-Lo
que escucho es un sí, y… que si llegas tarde es porque estás cumpliendo horas
de penitencia. – Alzó las cejas.
-Ya
sabes que es raro el día que no me castiguen.
Llegamos
a la clase.
El
aula de música era más grande que todas las demás. No había pupitres, solo
sillas puestas en un semicírculo. Un escenario en el fondo de la clase y un
montón de instrumentos al lado de éste.
Las
clases consistían básicamente en cantar. La profesora nos daba canciones para
cantar. A veces eran duetos, otras canciones para representar, otras nos decía
que buscáramos alguna canción que nos hiciera emocionar. Luego debíamos
cantarla subidos en el escenario y que nos puntuaran, tanto la profesora como
una puntuación grupal de la clase.
-Y
es raro el día que no me castiguen contigo. – Añadió Axel.
Nos
sentamos en nuestros usuales asientos, los de la esquina más alejada de la
puerta.
-Sí,
pero tú no tienes a última hora con el perro del profesor Celsius. – Esa era la
única clase que teníamos separados: matemáticas. –Ese tipo me odia. A veces me
pregunto si le hice algo en otra vida.
-Tal
vez. Ya sabes, tú no eres que digamos…mmm… un ángel. – Me miró directamente a
los ojos. Le encantaba hacer ese tipo de bromas. Bromas que sólo él y yo
entendíamos. Nos hacía sentir más unidos.
-Pero
soy lo más parecido que hay.
La
gente empezó a entrar en la sala, sentándose en las sillas restantes.
De
repente aquel olor volvió a tumbarme. Era un olor… muy dulce. No era como si
fuese uno de esos perfumes baratos que son empalagosos. No. Era como el
entrañable olor de las galletas recién hechas o el olor de las flores el primer
día de primavera. Era un olor humano, claro. Lo que no sabía era por qué me
llegaba con tanta intensidad, ni… ni tampoco por qué me hacía estremecer.
-Eho…
Tierra llamando a Aria. – Tanto me había perturbado el aroma que no me había
dado cuenta de que Axel volvía a hablarme.
-Eh…
Dime. – Sacudí la cabeza, como si así pudiera sacarme el olor de encima.
-Te
estaba preguntando si sabías algo de tu padre. – Pasó un brazo por el respaldo
de mi asiento, acercándome de esa manera un poco más a él.
Era
algo muy propio suyo, el tocarme de esa manera tan tierna para hacerme saber
que me apoyaba cien por cien.
-No.
– Miré al suelo. – Hace ya más de seis meses que no sé nada de él. No sé donde
estará. Ni… no creo que… Aunque viniese lo más probable es que no se pasara a
visitarme. Ya sabes, le está prohibido.
-Lo
sé. –Dijo, como sintiéndose culpable. – Lo siento.
En
ese momento entró la profesora, una mujer entrada en años, con el cabello
corto, rubio y muy rizado. Con unas gafas un poco culo de botella, que
ocultaban unos ojos abiertos y marrones. Se movía como si le hubieran dado
cuerda.
-¡Buenos
días clase! – Dejó su bolso en la silla frente a todas las nuestras, pegada al
escenario. Fue a la parte de atrás de éste y empezó a hacer algo, no sé el qué.
Mi atención quedó atrapada cuando Verónica Belpois fue hasta ella dando saltos
a un estilo infantil muy a lo Heidi. Llevaba una camiseta hippie, de esas que
parecen que les ha potado un arco iris.
No
aguantaba a esa chica.
Yo
no le había hecho nada, pero al parecer ella pensaba que sí por la manera en la
que me trataba, como si fuera un demonio.
Aunque
realmente yo lo era. Pero ella no sabía lo que significaba eso.
Se
inclinó para susurrarle algo y la profesora Moretz dio un brinco con la mirada
iluminada. En cuestión de segundos estaba plantada en medio del escenario y
mandándonos a callar para que le prestásemos atención.
Me
callé. Normalmente no lo hago. Pero ella era la única profesora que tenía mi
respeto.
-¡Clase!
– exclamó alzando los brazos. – Por lo visto, tenemos un nuevo alumno.
La
clase entera se giró hacia él. Yo no lo veía, Axel me tapaba la mitad de la
fila, y la otra mitad estaba tupida de personas.
Pero
no me hizo falta mirarle, sabía quién era, bueno, me lo supuse: el chico pijo.
-¿Quieres
presentarte? – La Sra. Moretz le preguntó.
Para
mi sorpresa se levantó y fue hasta el escenario.
Miraba
al suelo.
-¿Nombre?
-Dael
Bellanger. – Contestó con voz firme.
-¿Cuántos
años tienes, Dael?
-Tengo
dieci… - Levantó la cabeza, y le vi. Le vi de verdad.
Lo
primero fueron sus ojos: unos profundos ojos del color del fondo del mar, un
azul tan oscuro que parecía negro, pero que no perdía esos vestigios de
claridad en la mirada. Casi me atraganté cuando me vi obligada a reconocérmelo:
era la mirada más bonita que había visto en mi vida. Luego, cuando conseguí apartar la vista de
sus ojos, le vi el resto del rostro. Por más rabia que me diese, debía
admitirlo: era guapo. Muy guapo. Era un estúpido niño pijo vestido con ropa más
cara que mi casa muy guapo. Con un buen cuerpo, se le veía atlético. Y una
sonrisa enorme, una gran sonrisa de dientes blancos. La envidia me comió por
dentro: yo nunca había sonreído así de sincera.
Me
di cuenta de que se había callado. Y de que me miraba a los ojos. Y yo le
miraba a él. Y la clase nos miraba a ambos. Y Axel me lanzaba una mirada enfadada.
Y yo no podía dejar de mirarle.
Volví
a sentir ese olor, ese dulce olor que me recordaba a todas las cosas buenas de
estar viva: venía de él. Del príncipe azul, de Dael.
Sacudí
la cabeza y aparté la mirada.
Ni si
quiera sabía que acababa de pasar.
-Tengo
dieciséis. – Contestó al final.
-¿Y
por qué te has apuntado en música?- Seguía preguntándole la Sra. Moretz.
-Porque…-otra
pausa. – Porque supongo que la música es la única que consigue entenderme.
-Buena
respuesta. – Le felicitó la profesora.- Ve y siéntate. –Desapareció del
escenario. – Hoy os repartiré una canción a cada uno. El objetivo será
interpretar la canción. He escogido la letra que deberéis cantar teniendo en
cuenta como os mostráis a los demás. Por ejemplo, Aria cantará Safe and Sound
de su amada Taylor Swift. Dado que ella siempre se muestra fuerte ante todo,
vamos a ver como interpretas una canción que significa vulnerabilidad.
-¿Crees
que es un reto? – Pregunté con una sonrisa de medio lado. - ¿No te he
demostrado siempre que soy capaz de cualquier cosa?
-Quiero
verte vulnerable, Aria. Quiero verte llorar. Nunca te he visto llorar. – Me
contestó.
-Eso
es porque yo no lloro. – Respondí inmediatamente.
-Todos
lloramos, Aria. ¡Bien! Colgaré la lista en el corcho, antes de iros, mirad que
canción os toca. Dael, tú no tendrás canción, ya participarás en la próxima.
Siguiendo con lo que tenía preparado para hoy…
Desconecté.
Apoyé
la cabeza sobre el hombro de Axel y cerré los ojos.
Quería
dejar de pensar en que me había quedado embobada por el chico pijo, por el
príncipe azul que todo tiene. No, no era mi tipo. Ni lo sería. No soportaba a
los de su clase. Y por muy apuesto que fuese, me apostaba lo que fuera a que su
interior estaba podrido.
Puede
que él no me hubiese hecho nada, todavía. Pero los de su clase me la tenían
jurado. Y yo les había declarado la guerra a todos ellos.
Uuuhhh madre mía madre mía que emocionante se pone esto. Axel celoso y Dael y Aria mirandose asdfghjkl
ResponderEliminarMe encanta como describes, en serio. ¿Lo que más me ha gustado? Los ojos de ambos *.*
Besos! ☆
¡Hola! Soy la administradora de The Infinity Dream, solo quería decirte que te he nominado a unos premios.
ResponderEliminarhttp://the-infinity-dream.blogspot.com.es/2014/04/premio-desde-rue-la-ninita-del-distrito.html
Besos.
Wow me encantó, te lo juro, amo este capítulo y seguro que amaré mas capítulos como este.
ResponderEliminarBesos, Andrea
AAAA!
ResponderEliminarPERO QUÉ DESCRIPCIONES HACES! *^*
De verdad, ha sido mi parte favorita.
Aww me encanta, espero el próximo:3
Ahhhhhh *---* noooo se quedaron mirándose ahhhhhh!!!!a me encantoooo!!!!! Gracias por el cap! Yaaaa quiero mas :0 plisss besitos sigue
ResponderEliminarMe encanto este tercer capitulo, todos los días revisaba tu blog para ver si ya la habías subido, esta nueva historia me fascina.
ResponderEliminarBesos XD