Capitulo 3: Aria

28/4/14

¡Buenas! Primero: siento no haber subido relato el viernes, fue un despiste. Segundo ¡Aquí un nuevo capítulo! Otra vez contado por Aria, ya os dije que la narración no llevaría un orden predeterminado. Y antes de irme, deciros que muchas gracias por haber dejado vuestras preguntas, la verdad es que hay bastantes, unas treinta y pico... Haré la entrada este miércoles. Y como ya dije en twitter, sois unos stalkers, pero unos stalkers amorosos, lo cual me gusta. Nada más, lo de siempre: leed, disfrutad, ¡COMENTAD! y espero que os guste. 



Aria

-¿Qué piensas hacer con el nuevo? – Preguntó Axel recostándose en la taquilla continua a la mía mientras yo lanzaba libros dentro de ésta.

-Mientras no me hable, mire o respire en la misma habitación que yo, voy a dejarlo estar. – Cerré la taquilla con un portazo.

-No es propio de ti. – Me dijo Dan.

-¿Por qué lo dices?

-¡Oh, vamos! La Aria que conozco desde niño siempre se ha dedicado a amargar la existencia a los de la clase alta. – Dijo Axel con una sonrisa torcida sobre sus labios.

Rodé los ojos y comencé a caminar hacia la clase de música, que se encontraba en el tercer piso.

-Solo porque ellos me la han amargado a mí. – Contesté. Crucé los brazos sobre el pecho.

-Di lo que quieras, pero todos sabemos que acabarás haciéndole llorar. –Dan me dio un adiós rápido antes de irse a su siguiente clase.

Mi suerte era que Axel y yo teníamos todas las clases juntas menos una, por lo que nunca me quedaba sola.

Empezamos a subir las escaleras, contra la marabunta que bajaba. Alcé los codos para evitar que me dieran ellos a mí.

-¿Haces algo esta tarde? –Me preguntó Axel cuando llegamos al tercer piso.

-Ni idea. ¿Por qué? ¿Tienes algo pensado?

Me dio una sonrisa, una de esas por las que todas las chicas se derretirían. Me encantaba esa sonrisa.

-Solo he pensado que hace mucho tiempo que tú y yo no quedamos. Ya sabes, los dos solos. – Me pasó un brazo por encima de los hombros, como para remarcar su propósito.

Axel era un tipo alto de casi metro noventa y cinco, por lo que cada vez que hablaba con él me veía obligada a mirar hacia arriba. Pero me gustaba sentirme pequeña y frágil a su lado, porque él sabía que yo no lo era. Y también me gustaba alzar la cabeza para mirarle directamente a esos ojos gris oscuro tan hermosos suyos, que contrastaban de una manera casi antinatural con su cabello despeinado color azabache.

-Tienes toda la razón. – Le respondí, enfatizando cada sílaba.

-¿Te parece si vienes a mi casa después de clases?

-Si consigo que no me castiguen… estaré allí. – contesté.

-Lo que escucho es un sí, y… que si llegas tarde es porque estás cumpliendo horas de penitencia. – Alzó las cejas.

-Ya sabes que es raro el día que no me castiguen.

Llegamos a la clase.

El aula de música era más grande que todas las demás. No había pupitres, solo sillas puestas en un semicírculo. Un escenario en el fondo de la clase y un montón de instrumentos al lado de éste.

Las clases consistían básicamente en cantar. La profesora nos daba canciones para cantar. A veces eran duetos, otras canciones para representar, otras nos decía que buscáramos alguna canción que nos hiciera emocionar. Luego debíamos cantarla subidos en el escenario y que nos puntuaran, tanto la profesora como una puntuación grupal de la clase.

-Y es raro el día que no me castiguen contigo. – Añadió Axel.

Nos sentamos en nuestros usuales asientos, los de la esquina más alejada de la puerta.

-Sí, pero tú no tienes a última hora con el perro del profesor Celsius. – Esa era la única clase que teníamos separados: matemáticas. –Ese tipo me odia. A veces me pregunto si le hice algo en otra vida.

-Tal vez. Ya sabes, tú no eres que digamos…mmm… un ángel. – Me miró directamente a los ojos. Le encantaba hacer ese tipo de bromas. Bromas que sólo él y yo entendíamos. Nos hacía sentir más unidos.

-Pero soy lo más parecido que hay.

La gente empezó a entrar en la sala, sentándose en las sillas restantes.

De repente aquel olor volvió a tumbarme. Era un olor… muy dulce. No era como si fuese uno de esos perfumes baratos que son empalagosos. No. Era como el entrañable olor de las galletas recién hechas o el olor de las flores el primer día de primavera. Era un olor humano, claro. Lo que no sabía era por qué me llegaba con tanta intensidad, ni… ni tampoco por qué me hacía estremecer.

-Eho… Tierra llamando a Aria. – Tanto me había perturbado el aroma que no me había dado cuenta de que Axel volvía a hablarme.

-Eh… Dime. – Sacudí la cabeza, como si así pudiera sacarme el olor de encima.

-Te estaba preguntando si sabías algo de tu padre. – Pasó un brazo por el respaldo de mi asiento, acercándome de esa manera un poco más a él.

Era algo muy propio suyo, el tocarme de esa manera tan tierna para hacerme saber que me apoyaba cien por cien.

-No. – Miré al suelo. – Hace ya más de seis meses que no sé nada de él. No sé donde estará. Ni… no creo que… Aunque viniese lo más probable es que no se pasara a visitarme. Ya sabes, le está prohibido.

-Lo sé. –Dijo, como sintiéndose culpable. – Lo siento.

En ese momento entró la profesora, una mujer entrada en años, con el cabello corto, rubio y muy rizado. Con unas gafas un poco culo de botella, que ocultaban unos ojos abiertos y marrones. Se movía como si le hubieran dado cuerda.

-¡Buenos días clase! – Dejó su bolso en la silla frente a todas las nuestras, pegada al escenario. Fue a la parte de atrás de éste y empezó a hacer algo, no sé el qué. Mi atención quedó atrapada cuando Verónica Belpois fue hasta ella dando saltos a un estilo infantil muy a lo Heidi. Llevaba una camiseta hippie, de esas que parecen que les ha potado un arco iris.

No aguantaba a esa chica.

Yo no le había hecho nada, pero al parecer ella pensaba que sí por la manera en la que me trataba, como si fuera un demonio.

Aunque realmente yo lo era. Pero ella no sabía lo que significaba eso.

Se inclinó para susurrarle algo y la profesora Moretz dio un brinco con la mirada iluminada. En cuestión de segundos estaba plantada en medio del escenario y mandándonos a callar para que le prestásemos atención.

Me callé. Normalmente no lo hago. Pero ella era la única profesora que tenía mi respeto.

-¡Clase! – exclamó alzando los brazos. – Por lo visto, tenemos un nuevo alumno.

La clase entera se giró hacia él. Yo no lo veía, Axel me tapaba la mitad de la fila, y la otra mitad estaba tupida de personas.

Pero no me hizo falta mirarle, sabía quién era, bueno, me lo supuse: el chico pijo.

-¿Quieres presentarte? – La Sra. Moretz le preguntó.

Para mi sorpresa se levantó y fue hasta el escenario.

Miraba al suelo.

-¿Nombre?

-Dael Bellanger. – Contestó con voz firme.

-¿Cuántos años tienes, Dael?

-Tengo dieci… - Levantó la cabeza, y le vi. Le vi de verdad.

Lo primero fueron sus ojos: unos profundos ojos del color del fondo del mar, un azul tan oscuro que parecía negro, pero que no perdía esos vestigios de claridad en la mirada. Casi me atraganté cuando me vi obligada a reconocérmelo: era la mirada más bonita que había visto en mi vida.  Luego, cuando conseguí apartar la vista de sus ojos, le vi el resto del rostro. Por más rabia que me diese, debía admitirlo: era guapo. Muy guapo. Era un estúpido niño pijo vestido con ropa más cara que mi casa muy guapo. Con un buen cuerpo, se le veía atlético. Y una sonrisa enorme, una gran sonrisa de dientes blancos. La envidia me comió por dentro: yo nunca había sonreído así de sincera.

Me di cuenta de que se había callado. Y de que me miraba a los ojos. Y yo le miraba a él. Y la clase nos miraba a ambos. Y Axel me lanzaba una mirada enfadada. Y yo no podía dejar de mirarle.

Volví a sentir ese olor, ese dulce olor que me recordaba a todas las cosas buenas de estar viva: venía de él. Del príncipe azul, de Dael.

Sacudí la cabeza y aparté la mirada.

Ni si quiera sabía que acababa de pasar.

-Tengo dieciséis. – Contestó al final.

-¿Y por qué te has apuntado en música?- Seguía preguntándole la Sra. Moretz.

-Porque…-otra pausa. – Porque supongo que la música es la única que consigue entenderme.

-Buena respuesta. – Le felicitó la profesora.- Ve y siéntate. –Desapareció del escenario. – Hoy os repartiré una canción a cada uno. El objetivo será interpretar la canción. He escogido la letra que deberéis cantar teniendo en cuenta como os mostráis a los demás. Por ejemplo, Aria cantará Safe and Sound de su amada Taylor Swift. Dado que ella siempre se muestra fuerte ante todo, vamos a ver como interpretas una canción que significa vulnerabilidad.

-¿Crees que es un reto? – Pregunté con una sonrisa de medio lado. - ¿No te he demostrado siempre que soy capaz de cualquier cosa?

-Quiero verte vulnerable, Aria. Quiero verte llorar. Nunca te he visto llorar. – Me contestó.

-Eso es porque yo no lloro. – Respondí inmediatamente.

-Todos lloramos, Aria. ¡Bien! Colgaré la lista en el corcho, antes de iros, mirad que canción os toca. Dael, tú no tendrás canción, ya participarás en la próxima. Siguiendo con lo que tenía preparado para hoy…

Desconecté.

Apoyé la cabeza sobre el hombro de Axel y cerré los ojos.

Quería dejar de pensar en que me había quedado embobada por el chico pijo, por el príncipe azul que todo tiene. No, no era mi tipo. Ni lo sería. No soportaba a los de su clase. Y por muy apuesto que fuese, me apostaba lo que fuera a que su interior estaba podrido.

Puede que él no me hubiese hecho nada, todavía. Pero los de su clase me la tenían jurado. Y yo les había declarado la guerra a todos ellos.

6 comentarios:

  1. Uuuhhh madre mía madre mía que emocionante se pone esto. Axel celoso y Dael y Aria mirandose asdfghjkl
    Me encanta como describes, en serio. ¿Lo que más me ha gustado? Los ojos de ambos *.*

    Besos! ☆

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  2. ¡Hola! Soy la administradora de The Infinity Dream, solo quería decirte que te he nominado a unos premios.
    http://the-infinity-dream.blogspot.com.es/2014/04/premio-desde-rue-la-ninita-del-distrito.html
    Besos.

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  3. Wow me encantó, te lo juro, amo este capítulo y seguro que amaré mas capítulos como este.
    Besos, Andrea

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  4. AAAA!
    PERO QUÉ DESCRIPCIONES HACES! *^*
    De verdad, ha sido mi parte favorita.
    Aww me encanta, espero el próximo:3

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  5. Ahhhhhh *---* noooo se quedaron mirándose ahhhhhh!!!!a me encantoooo!!!!! Gracias por el cap! Yaaaa quiero mas :0 plisss besitos sigue

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  6. Me encanto este tercer capitulo, todos los días revisaba tu blog para ver si ya la habías subido, esta nueva historia me fascina.
    Besos XD

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