¡Buenas! ¿Qué tal? Sí, he podido subir esta entrada, los exámenes no es que me hayan dado un respiro, pero yo he conseguido sacar un hueco. Bien, esta entrada es un pequeño relato que escribí hará unos tres días. Había estado viendo cantidad de relatos similares por twitter y me inspiré para hacer uno. ¡AVISO! Hay spoiler de las muertes de libros como Harry Potter, Los juegos del hambre, Divergente y Cazadores de Sombras. Seguramente serán spoiler que ya os habréis comido, porque son de esos que los gritan a los cuatro viento, pero mi conciencia queda tranquila al avisaros. Espero que os guste.
El
blanco me cegó por un momento.
Mis
ojos tardaron en acostumbrarse a la luz; lentamente, comencé a distinguir
formas.
Una
hermosa niña de largas trenzas rubias me miraba, con los ojos abiertos,
expectante a mi respuesta.
-¿Dónde
estoy? – No hacía sino mirar a mí alrededor, todo luz blanca, reflejos y
pureza. Lo más puro que había visto en mi vida.
-Ven.
– La niña me tendió una mano. La acepté, dudosa, pero la niña no pareció
notarlo, pues me guió entre el blanco dando saltitos alegres.
-¿Dónde
estamos? – Repetí, corriendo tras ella- ¿A dónde me llevas? ¿Quién eres?
-Te
voy a presentar a los demás. – Sonrió.
-¿Quiénes
son los demás? ¿Qué es este sitio?
Entonces
mis ojos se adaptaron completamente por primera vez a la luz: ante mí se
extendían, hectáreas y hectáreas y más hectáreas de fresca hierba, de un verde
tan claro y tan brillante que parecía pintado a mano. No había cielo, no un
cielo azul con nubes blancas como yo lo conocía. Era un cielo más oscuro y más
brillante a la vez. Como si fuera una galaxia; se podían ver las estrellas, los
planetas, todo el universo simplemente echando un vistazo hacia arriba. Y
personas. En su mayoría jóvenes. Gente tumbada en la hierba mirando las
estrellas, corriendo, jugando entre ellos, riendo. Gente feliz.
-Estás
en el cielo, preciosa. – Me respondió una profunda y aterciopelada voz a mi
espalda.
Cuando
me di la vuelta, vi ante mí a un joven realmente apuesto, con el cabello rizado
y de rubio bronce. Y unos hermosos ojos verde mar, unos ojos que me recordaban
al océano. Iba con el torso descubierto y tenía algo en la mano, algo cuadrado
y blanco.
-¿Un
azucarillo? – Me ofreció.
-¿Quién
eres tú? – Pregunté. Sabía que debía tener miedo de un desconocido, pero sentí
que era… un amigo.
-Finnick
Odair. – Hizo una graciosa elegancia. - ¿Por qué estás aquí?
-Yo…
-Ven,
vamos a ver a los demás. – La niña de las trenzas volvió a cogerme la mano y a
guiarme entre la gente.
-¿Cómo
te llamas? – Pregunté, una vez más.
-Prim.
– Dijo alegre. – Mira, ¿ves aquella niña morena saltando de las ramas de los
árboles?
-Parece
un pájaro. – comenté, llevándome inconscientemente una mano a mis tatuajes.
-Es
Rue y lo que más ama en la vida es la música.
Seguimos
caminando, pisando la húmeda hierba. Olía a primavera.
-Aquel
pelirrojo de allá lejos, ese es Fred. Es simpático, pero si fuera tú nunca me
fiaría si te ofrece algo de comer. Le gustan mucho las bromas. – Me susurró
como si fuera un secreto.
-¿Quién
es aquel hombre? – Un hombre anciano estaba sentado sobre la hierba,
observándose las cicatrices que le recorrían las manos, los hombros y el pecho.
Cuando alzó la vista para saludarnos con un gesto de la mano, me quedé
hipnotizada ante la hermosa mirada azul de sus ojos.
-Él
es Will Herondale. – Respondió Prim.
-¿Qué
son esas cicatrices?
-Son
las marcas de sus runas.
-¿sus
qué?
-El
fue cazador de sombras en vida. – La miré sin entender nada. – Ya verás, cuando
hayas conocido a todos, él estará encantado de contarte sus hazañas. Eso sí, no
te creas todo lo que dice, tiende a engrosar sus victorias. Es un poco
engreído, pero es buena gente. ¡Sigamos!
Paseamos
hasta llegar cerca de un gran roble: dos jóvenes estaban sentados a los pies de
éste, con las manos entrelazadas.
-Son
Cato y Clove. Ella le esperó a él hasta que éste cruzó el paso. Pueden parecer
malos, pero solo están destrozados por lo que vivieron. – Noté que lo decía con
doble significado, como si hubiera una historia detrás de todo. – Aquella chica
rubia de allí…
-¿Es
tu hermana? – Pregunté.
-¡No!
Es Madge Undersee, ella era la mejor amiga de mi hermana. – me miró orgullosa.
– Mi hermana sigue viva.
-Ah.
– Exclamé, sin saber que decir. “Me alegro” podía haber dicho, pero todavía no
me hacía a la idea de estar muerta.
-La
pareja esa son Silena y Beckenford, eran semidioses. Sí, hija de afrodita e
hijo de Hefesto. Les encanta contar historias. Mi favorita es la que ella
cuenta de cómo se hizo pasar por la capitana de la cabaña de Ares para ayudar
al resto de semidioses a luchar contra el Titán Cronos. ¡Es increíble!
-¿Y
todos los que están aquí están de verdad muertos?
-Claro,
como tú. – Lo dijo con tanto tacto y cariño que no pude ofenderme ni enfadarme.
Estaba
muerta. Supongo que lo había aceptado antes incluso de morir.
-Ven,
seguro que te alegrarás de ver a alguien.
Me
hizo cerrar los ojos y me guió por el prado. Sentía nervios ante lo que pudiera
mostrarme.
-Abre
los ojos. – Ordenó Prim.
Una
increíble sonrisa divertida me miró, y unos brazos me abrazaron con fuerza.
-¡Uriah!
– Exclamé en un sollozo.
-Todo
está bien. – Me calmó. – Todo está bien, todo está mejor. ¡Están todos! – dijo
animándome. – Está Marlene, está Will, está tu madre…
-Tobias
está vivo.
-Y
lo seguirá estando por mucho más.
-Él
se merece la mejor vida que haya, aunque lo eche de menos.
-Le
esperaremos aquí. Ahora estamos en casa Tris.
Ahora
estaba en casa, el hogar que tanto había tardado en encontrar.
___________________________________________________________________________________
Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mí escribirlo. La verdad es que me ha traído recuerdos. Todos llevamos dentro alguno de los personajes que he nombrado, porque son de sagas que nos han marcado la vida. A mí lo han hecho, me han marcado la vida. Y es una manera de simbolizar, con el relato de todos los personajes reunidos, de que porque alguien se vaya de nuestro lado, no significa que no lo vayamos a volver a ver.
Estoy pensando en empezar a escribir pequeños relatos de vez en cuando para el blog. Tipo reflexiones, o minicuentos con una pequeña moraleja o algo de ese estilo. Dejadme en los comentarios si queréis que lo haga, decidme también si os ha gustado este relato. Un beso y nos vemos en la próxima entrada.
Ohhhhhh es muy bonito!!! Me ha encantado, aunque para mi falta nombrar a Albus
ResponderEliminarPero esta muy bien!!!
Jo ha sido verdaderamente preciso
Yo si quiero que escribas mas cosas como este relato
Besos, Andrea
Que bonito!!! ;'O Es precioso, en serio. Muuuuuy tierno ^^
ResponderEliminar