¡Hola! Bueno, hoy vengo con dos cosas que decir, aparte de dejaros el capítulo, claro está. La primera, siento no haber subido tanto la semana pasada, ¡tuve tres exámenes! Sí, que super fantástico ¿A que sí? Y esta pues tengo otros tres, así que si Dios quiere y los planetas se alinean, subiré más entrada, sino, lo siento mucho, culpad a mis profesores. La otra cosa que quería decir era que votéis en la nueva encuesta que está en la columna.... derecha ¿izquierda? (Bien, artista, cada vez eres más disléxica) Creo que es la derecha, no estoy segura de donde la coloqué. Es la encuesta de "¿Quién creéis que morirá?" ¿Asusta? Es que yo quiero ser escritora, y todos sabemos que no puedes ser escritora sin tener un épico final donde todo el mundo muera, véase en los claros ejemplos de la literatura juvenil: Los Juegos del hambre, Divergente, Harry Potter, la esperada masacre de Cazadores de sombras... Y claro yo no me quiero quedar atrás, así que sí, habrá muertes. Puede ser una, pueden ser dos. Puedo volverme loca y plantar una bomba nuclear que los mate a todos. No sé, ya se verá. Lo que si quiero saber es que esperáis vosotros. Ahora sí, nada más que decir, salvo lo de siempre: leed, disfrutad, ¡Comentad! y espero que os guste.
Cuando mi padre volvió, se le notaba claramente deprimido. Si
para mí fue difícil despedirme de mi madre, una mujer a la que amaba pero de la
que apenas obtuve cariño, no quiero saber qué es lo que debe sentir mi padre,
al perder a la mujer que amaba, ama aún y a la que jamás podrá dejar de amar.
Aunque toda esa tristeza pareció desaparecer cuando vio a
Mónica: sus ojos se ensancharon, sus pupilas se dilataron, su mirada se tornó
borrosa. Abrió los brazos y mi hermana mayor no dudó en lanzarse a ellos. La fuerza
del abrazo hizo que cayeran de rodillas, pero no por ellos se soltaron.
-Te he extrañado tanto, papá. – Susurró Mónica.
Fui consciente de que los habitantes del pueblo que se
estaban alrededor se concentraron para mirar la escena entre padre e hija.
-Lo sé, cariño, perdóname. Lo siento tanto… - La voz de mi
padre se quebró por la emoción.
-No tienes que disculparte ¿vale? Lo sé, lo entiendo. Lo
entenderé. Tú solo… estás aquí ¡estás vivo, papá! – Lloró Mónica.
Me di la vuelta, para dejar de mirar, para no recordar y así
no volver a llorar.
-¿A dónde vas? – Me preguntó Dario, cogiéndome de la muñeca.
-Voy a darles tiempo para que se reencuentren y voy a buscar
a Sandra, quiero hablar con ella.
-Nos vemos en un rato para comer y trazar un plan ¿de acuerdo?
– Depositó suave beso en mis labios y me soltó la mano.
Caminé entre las casetas de campaña, adentrándome cada vez
más en el bosque.
El campamento había crecido, o esa era la sensación que yo
tenía. Había muchas más casetas improvisadas, lonas amarradas de árbol en árbol
para crear un techo donde cobijarse. Las latas de comida se amontonaban en
algunas esquinas entre los árboles. Eran muchas.
Cuando llevaba alrededor de diez minutos caminando por el
bosque, me encontré con Sandra: estaba sentada bajo un techo improvisado entre dos árboles bajos, sentada
sobre una manta en el suelo, con unos papeles en la mano, revisándolos con suma
concentración.
-¡Hola! – Exclamé, sentándome a su lado.
-¡Alex! – Exclamó dándome un abrazo de bienvenida. – Me alegro
de que… bueno, sigas viva. Estuvimos muy preocupados, nos preguntábamos por qué
tardabais tanto. Algunos tenían teoría de que… quizás… habíais, ya sabes…
Asentí, entendiendo lo que quería decir: pensaban que
estábamos muertos.
-No, seguimos vivos, por poco… - contesté.
-¿Qué es lo que os pasó? – Preguntó mi amiga en un tono que
no era más que un pequeño susurro.
Se lo relaté, con detalles sin pero detallar. Le conté todo
sin omitir nada, pero no profundicé en ciertas sensaciones como la de ahogarme.
Sin embargo sí que le conté lo que había pasado entre Dario y yo en la playa. A
ver, ella era mi mejor amiga, si no se lo contaba a ella ¿a quién se lo diría?
-¿Qué? – Exclamó. – Rebobina, stop, un momento ¿Dario y tú…
lo habéis hecho?
-Sí, así es. – Dije, con una sonrisa de boba en la cara.
-No me lo puedo creer. Recuerdo haber hablado contigo un
montón de veces en la comida sobre chicos. Yo babeaba por los chicos que nunca
conseguiré y tú decías que el amor no servía para nada. Y mira, ahora tú eres
la que tiene una relación seria.
-Eso es lo más raro de todo.
-¿Lo más raro de qué? – Preguntó extrañada.
-Que después de haber visto un mundo de otra dimensión, con
extrañas criaturas, descubrir que soy adoptada, que mis verdaderos padres son
dioses y que mi destino es salvar la tierra de una malvada bruja, lo que
todavía no me creo es que tenga novio. Y que ese novio me quiera. Y que yo le
quiera. Y que lo hayamos hecho. Sigo sin creerme eso.
-Lo que daría ahora mismo por ser tú.
Ella se rió y yo hice un esfuerzo por reír también. No era
una broma divertida, dado que a mí me gustaría estar en la piel de cualquier
otro menos en la mía.
Pero luego recordaba lo bueno que tenía: mi novio, mi
hermano, mi familia, o lo que quedaba de ella… Y mis amigos. Y luego se me quitaban
las ganas de ser otra persona.
-¿Qué son esos papeles que estabas mirando? – Pregunté
señalando el fajo de folios que sostenía en una mano.
-¡Ah! La lista de habitantes del pueblo. Las listas de comida
que debemos ir a conseguir al pueblo más cercano. Números sin sentido. Fechas y
lugares. Presupuesto para reconstruir el pueblo. He estado organizándolo todo
para mi padre.
-entien…
-¡Alex! – Exclamó una voz entre los árboles. Segundos después
apareció Dario a nuestro encuentro. – Ya se han reunido todos, faltas tú:
debemos idear un plan, algo con que
detener a Ella.
Asentí.
-Sandra, nos vemos luego. Espero. Tengo asuntos que resolver.
-El plan no me convence. – Comentó Elliot, recostándose en su
saco de dormir.
Habíamos pasado horas reunidos, demasiadas. Habíamos
discutidos diversos planes, a cada cual más loco. Pero nos habíamos quedado con
este: le pondríamos un cebo a ella, ese cebo seríamos Elliot y yo, ya que Ella
no podrá dominar la tierra mientras nosotros caminemos por ésta. Será una trampa,
pues antes contactaremos con los dioses, que nos proporcionen un método por el
que consigamos adentrar a un ejército, una especie de túnel por la que
desplazar a todos los guerreros que tengamos desde el campamento al lugar donde
atraeremos a la bruja. Avisaríamos el momento a través de la mente, con Dario
leyendo nuestras mentes constantemente.
Era arriesgado, como bien había dicho Elliot en innumerables
veces, pero creedme que era el mejor plan de todos los que se había propuesto.
Y no eran pocos.
-Es lo mejor que hay. – le recordó Loray.
Me alegraba que en nuestra caseta, estuviéramos los mismos
que regresamos a Even una segunda vez: Gus, Loray, Elliot, Dario, Liam y yo.
-Sigue sin gustarme. – Repitió Elliot; se arrebujó más entre
las mantas y se echó a roncar.
-¿Yo podré luchar? – Preguntó Liam recostándose.
Para mi grata sorpresa, fue Dario el que contestó:
-Todos los humanos llevan magia en su interior, solo hay que
aprender a usarla y creer en ella. Te enseñaré si quieres.
-Gracias. – Respondió Liam, dándole una sincera sonrisa.
-¡Me alegro tanto que ya no os enseñéis los dientes como
perros rabiosos! – Exclamé acostándome entre Dario y Liam.
-¿Cómo que no? – Dijo mi novio, enseñando los dientes y
lanzándose a mi cuello.
-Vale, quita perro. – Me rendí entre risas.
-Buenas noches, fantasmita. – Dijo Liam dándome un beso en la
frente.
-Te he dicho que no me gusta que me llames así.
Escuché su risa amortiguada por las mantas.
-Buenas noches, mi celestial. – Dándome un beso y dejando
recostar mi cabeza en su hombro, me rendí ante el sueño en brazos de Dario.
Soñé algo extraño. Veía dos grandes ojos, azules glaciales.
De pronto, esos ojos se ensanchaban, la pupila se dilataba y se tornaban en el
color de la sangre.
Muerta estazzzz
Se escuchaba decir de fondo, sin duda, el siseo era
inconfundible: la voz de Ella.
Aparecía su boca, plagada de colmillos. Y al final, una risa.
Una risa que me era familiar.
Ostrassssss que le era familiar la risa de Ella, quien es?? Dimelo mala mujer!!!! Que me dejas con ganas!!! En que capitulo se acababa en el 60?? Puffff pues no quiero que muera nadie.... MENTIRA jajajaja quiero que muera Ella, y uf me matarias si se te pasara por la cabeza matar a Dario... A si que no!! Que todavia no me ha llegado por mi cumple
ResponderEliminarBesos, Andrea