Capitulo 53

27/1/14

¡Bienvenidos, bienvenidos, bienvenidos! -Si eres tributo, lo has leído con la voz de Effie, lo sé- Jajaja Hola mis queridos lectores, aquí os traigo el capítulo 53, con el que, espero dejaros con la boca abierta. Hubo un comentario de Andrea que me preguntó si me había equivocado diciendo que el don de Alex no era el del aire, bien, aquí os resuelvo las dudas. Deciros también antes de dejaros el capítulo, que he decidido hacer reflexiones, para diversificar más aún el blog. E intentaré que haya tres entradas por semanas como mínimo, si puedo publicar todos los días pues mejor, pero de momento espero poder tres: Lunes capítulo, Miércoles debate y Viernes reflexión ¿Os parece? Ya veré si creo una página para ir guardando tanto debates como reflexiones, ya se verá en un futuro. Ahora sí, leed, disfrutad, ¡COMENTAD! que es gratis y no cuesta nada y espero que os guste. 



-¡¡AHHH!! – Me desperté gritando, encharcada de frío sudor y con las manos temblando.

Pensaba que solo habrían pasado unas horas, puede que solo minutos desde que me dormí, pero cuando saqué la cabeza por la puerta de la tienda, me di cuenta de que serían las nueve de la mañana.

El cielo estaba despejado, de un azul tan claro que parecía blanco a la tenue luz de la mañana. El sol picaba en la piel y la humedad creaba una sensación de bochorno.

Esto no era normal, estábamos en invierno, los inviernos en el pueblo solían ser extremos, devastadores, normalmente había víctimas mortales del frío.

Caminé hacia el lago y me senté en la orilla, con los pies remojándose en la cristalina agua. En unas horas teníamos que reunirnos todos, no sé dónde, para que Elliot y yo intentáramos hablar con los dioses. Pero yo no quería. No era que no quisiese hablar con los dioses, claro que quería, no solo para pedirles ayuda, sino porque eran mis padres y siempre quería hablar con ellos. Lo que no quería era hacerlo todos reunidos, con dos policías, el alcalde y medio pueblo observándonos. Era como si invadieran nuestra intimidad.

-¿En qué piensas?- Noté como la arena se hundía al lado mío y luego vi el cuerpo de Elliot caer cual largo era en la blanca arena.

-En que no quiero hablar con nuestros padres con todo el mundo viéndonos, se siente como si violaran nuestra privacidad.- Le dije, acostándome a su lado.

Elliot era tan alto que incluso aunque me recostara con los pies por encima del nivel de los suyos, me seguía sacando una buena cabeza.

-Lo sé, he estado pensando en exactamente lo mismo. – Empezó a acariciarme la cabeza, al principio rígido, como si le resultara raro tocar a su hermana, luego con más cariño en el gesto. - ¿Y si lo hacemos ahora? Hablar con nuestros padres digo. Aquí y ahora, sin esperar por los demás. Ya luego les contaremos lo que dijeron.

-Papá dijo que podía ser peligroso que lo intentáramos sin vigilancia. – No es que me importara si era peligroso o no, yo ya me había familiarizado y de hecho amigado con el peligro, se podía decir que últimamente íbamos los dos de la mano. Pero de todas maneras lo decía en voz alta, como para que Elliot tomara peso de que nos podíamos meter en líos.

-¿Y?- Fue lo único que dijo.

Rectifico: Elliot, el peligro y yo, íbamos todos juntos de la mano.

-Dame las manos.

 Nos sentamos con los pies cruzados uno en frente del otro, con las manos entrelazadas y los ojos cerrados.

-Piensa en el verdadero hogar. – Dijo mi hermano.

-Piensa en nuestros padres.- Dije yo.

Las manchas de colores que veía tras mis párpados empezaban a cobrar forma: primero vi el suelo del templo, de un color tan negro como la boca de un lobo. La segunda cosa que aprecié fue la energía que irradiaba del lugar. El poder de los dioses era como un potente perfume que se olía en el aire.

-Bienvenidos de nuevo jóvenes celestiales. – Resonó la voz del dios del viento.

-Estáis en vuestra casa, mis valientes. Sois parte de esta familia. – Dijo la hermosa figura que representaba a la diosa de la tierra; su rostro, del pálido color de las flores en invierno. 

-Gracias por la acalorada bienvenida. – Dijo simpático Elliot abanicándose con una mano. – De verdad, aquí hace mucho calor.

-Me culpo, no controlo cuando estoy emocionado- Se disculpó un hombre humano, alto y de barba oscura perfectamente recortada. – Mis hijos- Abrió los brazos, y como si fuéramos niños torpes y pequeños, corrimos a sus brazos.

-Eso lo arreglo yo. – Con un sonido de “glup” la diosa del mar en su forma humana hizo que le cayera un pequeño chorro de agua salada sobre la cabeza al dios del fuego. - ¡Yo también quiero mi abrazo!

Estrujamos a ambos entre nuestros brazos, casi como si fuéramos una familia normal y corriente. Casi.

-¿Por qué estáis aquí esta vez, chicos? – Preguntó nuestro padre.

-¿No podemos venir a visitar? – Preguntó Elliot encogiéndose de hombros.

-Claro que sí mi vida, pero todos sabemos que las cosas no están como para hacer una simple visita. Decidnos que queréis, ya sabéis que os ayudaremos en todo lo que podamos. – sonrió nuestra madre.

Tuve que apartar la vista. No tenía nada que ver, pero me recordaba demasiado a la madre que me crió en la Tierra, a la que acababa de perder.

-Antes que nada, deciros que cuando planeamos todo esto, estábamos bien sobrios. – Exclamó Elliot, y luego se dedicó a explicar cada detalle del plan que teníamos por delante.

Escuchado en voz alta ahora de boca de otro… pues sí que empiezas a verle las mil formas en las que todo podía fallar. Aunque también podías ver que era un plan bastante elaborado y que si lo hacíamos bien, funcionaría.

-¿Estáis seguros de este plan? – Preguntó el dios del viento.

-De momento sí. Aunque ya sabes lo que dicen, si el plan a falla, el abecedario es largo. – Contestó Elliot.

-Bien, si vosotros estáis seguros nosotros también. – Afirmó nuestro padre. – Como decías, debemos proporcionaros una manera en la que hacer entrar a tu ejército, desde el campamento, hasta el descampado donde os encontraréis con ella, en las lejanías del bosque donde os criasteis ¿verdad?

-Así es, me conozco esa zona del bosque muy bien, casi mejor que a mí misma. Elliot  y yo podemos llegar en poco tiempo desde el campamento, pero a la vez está muy alejado de éste, para que Ella no sospeche que nos siguen. Y cuando la tengamos allí, haremos entrar a los guerreros para atraparla.- Repetí.

-¿Y si se evapora en el aire? Sabes que puede hacerlo. – El dios del viento, siempre tan optimista.

-Tenemos un truco preparado para ello, por si las moscas. – Le dije, sin querer desvelar el secreto.

-Bueno, pues ya está. – Anunció la diosa del agua.-  Os proporcionaremos una puerta, como la cueva que tanto conocéis. La colocaremos en el campamento y vuestros guerreros solo deberán pensar en vosotros y atravesarla, llegarán allí en cuestión de un paso.

-Gracias. – Susurré, aterrada ahora que el plan comenzaba a ponerse en marcha.

-No las deis. Esta guerra es tanto nuestra como vuestra, y dado que no podemos abandonar el templo, queremos ayudaros todo lo posible para salir gloriosos de esto. – Nuestra madre nos abrazó una vez más.

Se unió nuestro padre, y para mi sorpresa, también nuestros tíos, el dios del viento y la diosa de la tierra.

De repente la visión del templo y de los dioses comenzó a emborronarse, como mirar a través del agua.

-¡cuida de tu hermana! – Fue lo último que escuché, un grito desesperado de parte de mi madre.

Abrí los ojos de golpe, y la luz del sol me dio tan de lleno que me mareé. Tuve que recostarme sobre la arena.

-¡¿Estáis locos?! – Gritó mi padre.

-¿Alex, estás bien? – Dario me sostuvo entre sus brazos para mantenerme estable.

-Eso creo. – Respondí con voz ronca. Tosí para aclararme la garganta.

-Eso no me deja tranquilo- repuso él.

-¿En qué estabais pensando? – Exigió mi padre.

-¿Es una pregunta trampa? – Preguntó Elliot frunciendo el ceño. Tenía un aspecto agotado, pero su voz seguía sonando divertida como siempre.

-¿Por qué no esperasteis a que estuviésemos todos reunidos?

-Porque queríamos tener una conversación privada con nuestros padres, sin un montón de ojos puestos en nosotros. Privacidad ¿sabes? – Le respondió Elliot.

-Eso ha sido muy irresponsable por vuestra parte. – Apareció Mónica por detrás de nuestro padre, con el ceño fruncido, aunque más de preocupación que de enfado. – Podría haberos pasado algo y no podemos perderos. A ninguno, pero especialmente a Alex, ya lo sabéis.

-¿Por qué especialmente a mí? – Intenté incorporarme, pero todo el cuerpo me temblaba por el nuevo terror que se estaba instalando en mí. Me quedé sentada, con la espalda apoyada en el pecho de Dario.

-¿No se lo has dicho todavía? Dijiste que ibas a hacerlo ayer. – Reprendió Mónica a mi padre.

-Iba a hacerlo pero… es solo una niña- Se excusó él.

-¿Hacer qué? – Repetí.

-No es solo una niña. Es una adolescente que ha tenido que madurar durante un corto periodo de tiempo. Es fuerte. Y es la clave de todo por lo que estamos luchando. – Anunció Mónica.

Un nudo comenzó a tensarse en mi estómago. Cada vez estaba más asustada.

-No está preparada para todo lo que está por…

-¿Qué tienen que decirme? – Grité interrumpiendo a mi padre.

Éste se giró para mirarme a los ojos. Eran serios y parecía mucho más viejo, con el rostro agotado y la sonrisa dormida entre sus labios.

-Tú no eres una Celestial normal. – Comenzó. – Tu hermano y tú sois hijos del dios del fuego y la diosa del agua, eso hace que dos de los elementos dormiten en ti. Pero además, ambos recibís dones de vuestros tíos: Elliot de la tierra y tú del viento. La única cosa que te hace ser especial del resto del mundo, incluso de tu hermano, es que te criaste en el bosque. Creciste con él y lo sientes parte de ti. Por eso tu elemento interior es la Tierra.

-No entiendo lo que quieres decir…

-Alex, tienes el poder de todos los elementos, de todos los dioses. Tú, hija mía, eres una diosa más.





2 comentarios:

  1. ¿What? No espera un momento ¿WHAT?
    OH.DIOS.MIO Nos hemos quedado de piedra a sido en plan '' Tú, hija mía, eres una Diosa más'' y el Nesquik que nos estábamos tomando salió disparado por nuestras bocas, no ahora enserio, ¿como nos puedes dejar así? Se debería considerar un crimen, por Dios mujer, lo tuyo es cruel. Pero bueno, amamos el capitulo, esta perfecto, me encanta el momento hermanos y el momento Padres, Tíos y Hermanos y ese ''¿Es una pregunta trampa?'' nos mató, nos decojonamos de risa, enserio.
    Puede que no conozcas este perfil, porque hace poco que nos lo hicimos, pero aclararte que somos una de las tantas anónimas que hubo y hay, solo que ahora tenemos cuenta. ¿Sabías que te seguimos desde el capitulo 14 de la primera temporada o libro? Y nos sentimos orgullosas de todo lo que has avanzado, a parte de que desde el principio, siempre fuiste una gran escritora.
    Una pregunto, tenemos una pequeña -GRAN, ENORME, MUCHA- curiosidad. Siempre dices que tu nombre es creo que era ¿especial?, bueno no me acuerdo, pero es que somos extremadamente curiosas, a sí que ahí va la pregunta ¿Cuál es tu nombre?
    Saludos Ele y Marina, besos

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  2. esta fue mi cara cuando lei el final :O, despues de cinco minutos :O, cuando procese la informacion :3 y mi pensamiento : es una diosaaaaaa, no un semidios, una diosaaaaaa
    El resto del capitulo es perfecto como simpre
    Me he quedado con cara de OMG cuando he leido mi nombre en el parrafo de introduccion, me han encantado tus ideas de las reflexiones y los debates y es verdad jajajaja me la he imaginado con su conjunto dorado
    Besos, Andrea

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