Muy buenas personas que me lean. Aquí traigo otro debate, así, un poco improvisado, la verdad es que no tenía tema preparado y me ha venido éste en un toque de inspiración fugaz... Y aunque no haya todos los comentarios que me gustaría pues seguiré haciendo debates, que habrá los miércoles, para mantener activo el blog. Y porque sí, porque soy una cotorra y como no puedo hablaros pues os escribo. Así que el tema de hoy es sobre los ídolos.
¿Quién no tiene un ídolo? Yo tengo algunos. Seguro que todos tenéis una persona a la que admiráis, que os gusta su forma de ser o lo que hace. Puede que sea un cantante, un deportista, un actriz, un escritor... Normalmente son personas famosas, hay excepciones claro está, pero por regla general son gente muy conocida.
En mi caso, una de mis ídolas es Jennifer Lawrence ¿Por qué? Porque me encanta su manera de ser y de ver las cosas. De valorar algunas cosas que la mayoría pasa por alto pero que son verdaderamente importantes. De estar siempre riéndose, haciendo la payasa y de ser ella misma.
¿Pero quiero ser ella? ¿Quieres ser como esa persona a la que idolatras? La respuesta debería ser siempre no, porque deberías quererte a ti mismo tal y como eres, sin querer cambiar nada. Pero cuando la respuesta es "si" es cuando se complican las cosas y cuando tener un ídolo no llega a ser tan bueno.
Hay personas que desean a toda costa ser iguales a sus ídolos: visten como ellos, se peinan como ellos, hablan como ellos y lo hacen todo igual que ellos. ¿Problema? Creo que es obvio, la falta de personalidad que eso provoca. El no ser uno mismo sino un borrego que sigue a otro, que no es original, que no piensa por sí mismo, que solo copia. Y si copias a un ídolo y ese es una buena influencia... bueno, se deja pasar. ¿Pero y cuando son malas influencias?
Ahí ya va todo mal, no solo la falta de personalidad sino que además imitas cosas perjudiciales, desde hacer cosas peligrosas, yo que sé, saltar tejados por ejemplo, a jugar con drogas, alcohol, etc., etc., etc.
Ahora no quiero meterme con ninguna smiler (esas son las de miley ¿no?) ni con ninguna fan de famosos que van por un mismo camino, pero que no voy a nombrar a todos, ella es la más conocida ahora mismo. Supongo que todos sabemos lo que está pasando con estas personas, qué están haciendo, como han cambiado... Miley alega que le da igual lo que piense la gente y que ella va a hacer lo que le da la gana porque es ella misma ¡Perfecto! Esa manera de pensar me encanta, pero de lo que se está olvidando es de que es famosa. Y ser famoso para mí es una tortura, porque tienes que estar vigilando lo que haces, porque tus acciones pueden copiarlas tus fans y algunas pueden acabar en desgracia.
Admirad a alguien, reconocedle los logros que haya obtenido a través de su trabajo. Está bien que os guste la forma de ser de una persona. Pero no os olvidéis que debéis ser vosotros mismos, sin cambiar, con vuestra personalidad. Cada uno es único e inigualable.
Bueno, esto es todo el debate de hoy, siento si ha estado un poco desordenado, no tenía muchos temas en cabeza y tenía que hacerlo rápido para que me diera tiempo a programarlo para que se subiera hoy. Dejadme en los comentarios vuestra opinión sobre el tema ¿tenéis ídolos? ¿quién? Y dejadme muchos muchos comentarios con ideas para nuevos debates. La idea es hacer uno por semana y ando escasa de temas, ayudame por favor. Un beso y nos vemos en la próxima entrada.
A mí también me gustaría ser Jennifer Lawrence, es perfecta la verdad. Aunque tengo otros tantos ídolos, como por ejemplo una de las protagonistas de Pequeñas Mentirosas: Troian. Me encanta!
ResponderEliminarSiento no haberte seguido leyendo! Un beso cielo! pásate por favor!
¡Hola! Soy Yashube, del blog El Reino de mis Medias Verdades. Quería comentarte que te he nominado al Liebster Award. Pásate por mi blog para saber de qué va todo: http://reinodemismediasverdades.blogspot.com.es/2014/01/el-reino-de-mis-medias-verdades.html
ResponderEliminarY sobre el tema de los ídolos... Sí que hay gente a la que admiro, pero nunca me plantearía ser como otra persona. Soy yo, yo misma, y tengo el suficiente amor propio para darme cuenta de que nunca en la vida voy a ser otra persona, por mucho que cambie mi personalidad para parecerme a ella...
¡Un saludo!