Capitulo 7

7/11/12

Bonne nuit mes cheries! Jaja. Hola, hola gentecilla de internet. Aqui os dejo el capitulo 7, que es un pelin, pero solo muy pelin más corto qeu los demás. Que bueno en mi opinión es deberéis aburrir leyendo los capitulos tan largos que hago jeje. Bueno comentad, difundid y disfrutadlo. Besazzos


- ¡¿Qué?!
 No la conozco. No es ni mi amiga, ni mi hermana, ni si quiera una vecina ¿por que daría la vida por mí? No, no puede. Tiene que quedarse en esta vida con su hermano, además me he propuesto, después de mi pesadilla con la muerte de Dario, que si uno de nosotros tiene que morir, soy yo, no ellos.
- Ni hablar, tiene que haber otra forma, lo intuyo. Sé que hay otra forma y… ¡la conseguiré! ¡No vas a morir por mí! - Me mira; lo entiende. Sonríe y yo la abrazo. De las pocas personas a las que se les puede considerar amigas mías, ella está en la lista (sin contar intentó asesinarme y  que solo la conozco hará una par de horas. ¡Y de que intentó asesinarme, ole!).
- Hay otra forma pero es mucho más arriesgada. Hay que engañar a los dioses. Me han contado que ellos te ponen un acertijo o una prueba de valentía y si la superas te dan lo que desees, lo que más codicie tu corazón. Podríamos llevarte en brazos ante los dioses. No te lo he dicho pero cuanto más te muevas menos tiempo te queda. Calculo que te quedan tres telediarios como decís en la Tierra, lo que aquí se traduce como 6 noches… Pongámonos en marcha –dice tras hacer una pequeña pausa.
Nos ponemos  a caminar, bueno… se ponen a caminar, han acordado cargar conmigo cada uno una hora; el primero en cogerme es Kai. Y lo hace con sumo cuidado, como si nunca hubiese tocado a una chica, algo que me parece muy raro (teniendo en cuenta que su hermana es una). Me dice que se siente extraño llevando a la causa de por qué su mundo desaparecerá. Ese comentario me hace sentir mal, aunque él me tranquiliza diciendo que no sabe si está bien decirlo pero… que no quiere que se acabe su turno. Me río muy bajito. Al cabo de una hora Kai me entrega en brazos de Dario. Se ha pasado casi todo el camino derramando lágrimas, parece ser más sensible de lo que yo pensaba. Cuando vuelve a pasar una hora, Atara se dispone a llevarme pero Dario está dispuesto a cargar conmigo todo el camino. Me ruborizo. Le pone tanto empeño…. ¿A Qué?... ¿Al mantenerme viva?... ¿Al no separarse de mí? Supongo que cree que ha fallado en su promesa de que no me pasaría nada y esta es su forma de compensarlo. Aunque no fue culpa suya, ¡en ningún momento!
Caminamos toda la noche. Solo paramos un par de minutos porque yo lo pido. Está claro que no estoy cansada ni mucho menos, pero creo que si no soy yo la que pide un descanso nadie lo haría. Tras dos minutos, no más (Dario se empeñó en seguir avanzando), nos volvemos a poner en marcha. Cada vez escucho con más intensidad los jadeos de Dario, y me bajo de un golpe. Se da la vuelta antes de que yo haya tocado el suelo, y esta vez en vez de llevarme a la pela, me rodea con sus brazos y yo me aferro a su cuello.
No soporto verle hacer este esfuerzo. ¡Me siento tan inútil…! no soporto no poder ayudar. No soporto ser un estorbo. Definitivamente en cuanto me cure haré todo lo posible por que recuperen el tiempo de descanso, y la energía que les ha conllevado perder al ayudarme. Se los debo, eso como mínimo.
Después de unas dos horas caminando, salimos de la jungla y nos encontramos con un puente. Antes de llegar al borde del barranco que da a éste, hay unos árboles hermosos, haciendo una figura poco natural. Parece que forman una puerta, en lo alto de todo parecen letras en un tono dorado con destellos verduscos, pero desde aquí no leo nada, así que figuro que será el veneno que me hace alucinar. El puente une dos acantilados, cuya caída sería mortal, ya que ni si quiera se ve el final. Una densa niebla lo cubre a lo largo. Como en las películas. Kai coge una piedra del tamaño de un puño y la tira al fondo. Pasan lo que me pareces minutos eternos y sigue sin escucharse caer al final. No creo que sea seguro cruzarlo, al puente le faltan tablones y ni si quiera tiene una cuerda a los lados. Solo son tablones de madera puestos irregularmente, sin nada a lo que agarrarse si se perdiese el equilibrio.
- No podemos pasar por ahí – Dice Dario, como si me estuviera leyendo la mente.
-Bueno, Kai tiene buen equilibrio, pero padece de vértigo y no puedo obligarle  enfrentar a eso, y yo, lo siento me encantaría ayudar pero soy malísima equilibrista. –mira al suelo decepcionada. Me agarra una de las manos, obligándome a soltar el cuello de Dario y me susurra – Lo siento.
-Yo lo haré. – Grita Kai
-Kai, no tienes por qué. Es demasiado arriesgado... – le suplico, pero él ya ha empezado a caminar por las mohosas tablas.
Da el primer paso, y las tablas crujen. Da el segundo paso y la tabla de atrás cede. Cae de culo, pero sigue encima de los demás tablones. ¡Por poco! Se pone en pie con sumo cuidado. Un viento inoportuno nos envuelve; hace que Kai se tambalee un poco. Escucho como Atara se le escapa un grito de dolor, grito duplicado por haberlo aguantado cuando su hermano emprendió la marcha (aunque se fue tan rápido que a ninguno nos dio tiempo de retenerlo). A cada paso que da más culpable me siento, más miedo tengo. Estoy a punto de quedarme dormida, un sueño del que jamás podré despertar. Dario, que está tenso, me da pequeñas bofetadas para despertarme, y después de dármelas me susurra, perdón. Creo que es el veneno, pero me parece ver el rostro de Liam en vez de, el de Kai cruzando el puente.  Supongo que la nostalgia que siento, unido al veneno de mi cuerpo me hace pasar malas jugadas. Atara está mordiéndose las uñas, nerviosa. Normal por mi culpa su hermano va a morir.
Quiero gritarle que tenga cuidado, pero ya supondría un gran logro poder emitir algún sonido. Sin embargo a pesar de que sé que no puedo, hago un gemido. Un gemido muy agudo cuando veo… ¡¡a Kai precipitarse al vacío!! A pesar de que es un gran esfuerzo los tres nos tiramos al borde del acantilado (como si pudiésemos estirar el brazo y evitar que se caiga) Habrá unos cuarenta metros de caída, nada humano puede sobrevivir. Pero eso de humano ¿Se les puede aplicar a ellos? ¿No eran seres con una capacidad para curar extremadamente acelerada? Viendo la cara de Atara, la respuesta es que no,  ¡¡ no sobrevivirá!!
¡Un milagro! Un milagro sucede, porque Kai no cae. Se queda suspendido en el aire. Una ráfaga de viento le había tumbado, y se queda ahí como si una plataforma que nadie ve lo sostuviese, como si esto no fuera un barranco sino una pintura muy realista pintada en el suelo. Kai empieza a reírse como un demente, una risa muy sonora que hace que los demás empecemos a reírnos también. Atara corre por las nubes (lo que supongo que será suelo) hasta llegar a su hermano. Dario me coge en brazos, aunque yo casi ya estaba caminando inconsciente para ir junto a los hermanos.
Al acercarnos capto una luz de un violeta suave, con destellos anaranjados y dorados que viene del otro lado del barranco. Una voz, que supongo vendrá de la luz, hace que cesen nuestras carcajadas para concentrarnos en esa misteriosa voz, que nos envuelve en un miedo que hasta ahora no había sentido (¡y eso ya es decir!).
- Mis queridos valientes, no habéis superado la prueba puesta por los dioses. Las grandes divinidades de Even saben de vuestro objetivo y ellos mismo evaluarán si merecéis el codiciado premio, pues nadie ha conseguido jamás la cura de dicho veneno circulante por las venas de vuestra amiga Alexandra. – Hace una parada como si esperase ver mi reacción. - Cada elemento os pondrá una prueba, una por cada cabeza que quiera pasar, pues no os habréis dado cuenta pero acabáis de entrar en el Santuario Celestial, y nadie que no pase la prueba podrá salir nunca jamás. Además deberá su alma, deberá ser ciervo servidor de los dioses. Por lo tanto he venido para advertiros de que mantengáis vuestros sentidos alerta, andaréis por estos senderos y os enfrentareis a vuestra prueba. Ahora seguid, pero tendréis que desprenderos del muchacho llamado Kai. Suerte.
La luz empieza a desvanecerse y a mezclarse con una espesa niebla de un gris oscuro que borra cualquier cosa a la vista. Ya no se ve nada, como cuando la lluvia cubría la entrada de la cueva, ahora lo único que mis sentidos captan es un grito, y por su gemido, se que la que viene detrás es Atara… y que ya se han llevado a Kai. Cierro los ojos para culparme por dentro, para recordarme que los demás deben salir a toda costa y para volverme a decir que la pérdida de Kai es culpa mía, única y exclusivamente mía. Me maldigo por ello, pero sobre todo odio a los dioses por poner tan alto el precio, aunque debo admitir que me odio mucho más a mí misma. 

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