Bonne nuit mes cheries! Jaja. Hola, hola gentecilla de internet. Aqui os dejo el capitulo 7, que es un pelin, pero solo muy pelin más corto qeu los demás. Que bueno en mi opinión es deberéis aburrir leyendo los capitulos tan largos que hago jeje. Bueno comentad, difundid y disfrutadlo. Besazzos
- ¡¿Qué?!
No la conozco. No es ni mi amiga, ni mi
hermana, ni si quiera una vecina ¿por que daría la vida por mí? No, no puede.
Tiene que quedarse en esta vida con su hermano, además me he propuesto, después
de mi pesadilla con la muerte de Dario, que si uno de nosotros tiene que morir,
soy yo, no ellos.
- Ni hablar, tiene que haber
otra forma, lo intuyo. Sé que hay otra forma y… ¡la conseguiré! ¡No vas a morir
por mí! - Me mira; lo entiende. Sonríe y yo la abrazo. De las pocas personas a
las que se les puede considerar amigas mías, ella está en la lista (sin contar
intentó asesinarme y que solo la conozco
hará una par de horas. ¡Y de que intentó asesinarme, ole!).
- Hay otra forma pero es mucho
más arriesgada. Hay que engañar a los dioses. Me han contado que ellos te ponen
un acertijo o una prueba de valentía y si la superas te dan lo que desees, lo
que más codicie tu corazón. Podríamos llevarte en brazos ante los dioses. No te
lo he dicho pero cuanto más te muevas menos tiempo te queda. Calculo que te
quedan tres telediarios como decís en la Tierra , lo que aquí se traduce como 6 noches…
Pongámonos en marcha –dice tras hacer una pequeña pausa.
Nos ponemos a caminar, bueno… se ponen a caminar, han
acordado cargar conmigo cada uno una hora; el primero en cogerme es Kai. Y lo
hace con sumo cuidado, como si nunca hubiese tocado a una chica, algo que me
parece muy raro (teniendo en cuenta que su hermana es una). Me dice que se
siente extraño llevando a la causa de por qué su mundo desaparecerá. Ese
comentario me hace sentir mal, aunque él me tranquiliza diciendo que no sabe si
está bien decirlo pero… que no quiere que se acabe su turno. Me río muy bajito.
Al cabo de una hora Kai me entrega en brazos de Dario. Se ha pasado casi todo
el camino derramando lágrimas, parece ser más sensible de lo que yo pensaba.
Cuando vuelve a pasar una hora, Atara se dispone a llevarme pero Dario está
dispuesto a cargar conmigo todo el camino. Me ruborizo. Le pone tanto empeño….
¿A Qué?... ¿Al mantenerme viva?... ¿Al no separarse de mí? Supongo que cree que
ha fallado en su promesa de que no me pasaría nada y esta es su forma de
compensarlo. Aunque no fue culpa suya, ¡en ningún momento!
Caminamos toda la noche. Solo
paramos un par de minutos porque yo lo pido. Está claro que no estoy cansada ni
mucho menos, pero creo que si no soy yo la que pide un descanso nadie lo haría.
Tras dos minutos, no más (Dario se empeñó en seguir avanzando), nos volvemos a
poner en marcha. Cada vez escucho con más intensidad los jadeos de Dario, y me
bajo de un golpe. Se da la vuelta antes de que yo haya tocado el suelo, y esta
vez en vez de llevarme a la pela, me rodea con sus brazos y yo me aferro a su
cuello.
No soporto verle hacer este
esfuerzo. ¡Me siento tan inútil…! no soporto no poder ayudar. No soporto ser un
estorbo. Definitivamente en cuanto me cure haré todo lo posible por que
recuperen el tiempo de descanso, y la energía que les ha conllevado perder al
ayudarme. Se los debo, eso como mínimo.
Después de unas dos horas
caminando, salimos de la jungla y nos encontramos con un puente. Antes de
llegar al borde del barranco que da a éste, hay unos árboles hermosos, haciendo
una figura poco natural. Parece que forman una puerta, en lo alto de todo
parecen letras en un tono dorado con destellos verduscos, pero desde aquí no
leo nada, así que figuro que será el veneno que me hace alucinar. El puente une
dos acantilados, cuya caída sería mortal, ya que ni si quiera se ve el final.
Una densa niebla lo cubre a lo largo. Como en las películas. Kai coge una
piedra del tamaño de un puño y la tira al fondo. Pasan lo que me pareces
minutos eternos y sigue sin escucharse caer al final. No creo que sea seguro
cruzarlo, al puente le faltan tablones y ni si quiera tiene una cuerda a los
lados. Solo son tablones de madera puestos irregularmente, sin nada a lo que
agarrarse si se perdiese el equilibrio.
- No podemos pasar por ahí –
Dice Dario, como si me estuviera leyendo la mente.
-Bueno, Kai tiene buen
equilibrio, pero padece de vértigo y no puedo obligarle enfrentar a eso, y yo, lo siento me encantaría
ayudar pero soy malísima equilibrista. –mira al suelo decepcionada. Me agarra
una de las manos, obligándome a soltar el cuello de Dario y me susurra – Lo
siento.
-Yo lo haré. – Grita Kai
-Kai, no tienes por qué. Es
demasiado arriesgado... – le suplico, pero él ya ha empezado a caminar por las
mohosas tablas.
Da el primer paso, y las tablas
crujen. Da el segundo paso y la tabla de atrás cede. Cae de culo, pero sigue
encima de los demás tablones. ¡Por poco! Se pone en pie con sumo cuidado. Un
viento inoportuno nos envuelve; hace que Kai se tambalee un poco. Escucho como
Atara se le escapa un grito de dolor, grito duplicado por haberlo aguantado
cuando su hermano emprendió la marcha (aunque se fue tan rápido que a ninguno
nos dio tiempo de retenerlo). A cada paso que da más culpable me siento, más
miedo tengo. Estoy a punto de quedarme dormida, un sueño del que jamás podré
despertar. Dario, que está tenso, me da pequeñas bofetadas para despertarme, y
después de dármelas me susurra, perdón. Creo que es el veneno, pero me parece
ver el rostro de Liam en vez de, el de Kai cruzando el puente. Supongo que la nostalgia que siento, unido al
veneno de mi cuerpo me hace pasar malas jugadas. Atara está mordiéndose las
uñas, nerviosa. Normal por mi culpa su hermano va a morir.
Quiero gritarle que tenga
cuidado, pero ya supondría un gran logro poder emitir algún sonido. Sin embargo
a pesar de que sé que no puedo, hago un gemido. Un gemido muy agudo cuando veo…
¡¡a Kai precipitarse al vacío!! A pesar de que es un gran esfuerzo los tres nos
tiramos al borde del acantilado (como si pudiésemos estirar el brazo y evitar
que se caiga) Habrá unos cuarenta metros de caída, nada humano puede
sobrevivir. Pero eso de humano ¿Se les puede aplicar a ellos? ¿No eran seres
con una capacidad para curar extremadamente acelerada? Viendo la cara de Atara,
la respuesta es que no, ¡¡ no
sobrevivirá!!
¡Un milagro! Un milagro sucede,
porque Kai no cae. Se queda suspendido en el aire. Una ráfaga de viento le
había tumbado, y se queda ahí como si una plataforma que nadie ve lo
sostuviese, como si esto no fuera un barranco sino una pintura muy realista
pintada en el suelo. Kai empieza a reírse como un demente, una risa muy sonora
que hace que los demás empecemos a reírnos también. Atara corre por las nubes
(lo que supongo que será suelo) hasta llegar a su hermano. Dario me coge en
brazos, aunque yo casi ya estaba caminando inconsciente para ir junto a los
hermanos.
Al acercarnos capto una luz de
un violeta suave, con destellos anaranjados y dorados que viene del otro lado
del barranco. Una voz, que supongo vendrá de la luz, hace que cesen nuestras
carcajadas para concentrarnos en esa misteriosa voz, que nos envuelve en un
miedo que hasta ahora no había sentido (¡y eso ya es decir!).
- Mis queridos valientes, no
habéis superado la prueba puesta por los dioses. Las grandes divinidades de
Even saben de vuestro objetivo y ellos mismo evaluarán si merecéis el codiciado
premio, pues nadie ha conseguido jamás la cura de dicho veneno circulante por
las venas de vuestra amiga Alexandra. – Hace una parada como si esperase ver mi
reacción. - Cada elemento os pondrá una prueba, una por cada cabeza que quiera
pasar, pues no os habréis dado cuenta pero acabáis de entrar en el Santuario
Celestial, y nadie que no pase la prueba podrá salir nunca jamás. Además deberá
su alma, deberá ser ciervo servidor de los dioses. Por lo tanto he venido para
advertiros de que mantengáis vuestros sentidos alerta, andaréis por estos
senderos y os enfrentareis a vuestra prueba. Ahora seguid, pero tendréis que
desprenderos del muchacho llamado Kai. Suerte.
La luz empieza a desvanecerse y
a mezclarse con una espesa niebla de un gris oscuro que borra cualquier cosa a
la vista. Ya no se ve nada, como cuando la lluvia cubría la entrada de la
cueva, ahora lo único que mis sentidos captan es un grito, y por su gemido, se
que la que viene detrás es Atara… y que ya se han llevado a Kai. Cierro los
ojos para culparme por dentro, para recordarme que los demás deben salir a toda
costa y para volverme a decir que la pérdida de Kai es culpa mía, única y
exclusivamente mía. Me maldigo por ello, pero sobre todo odio a los dioses por
poner tan alto el precio, aunque debo admitir que me odio mucho más a mí misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario