Capitulo 10

21/11/12

Buenas nocheees!! :D Aquí os dejo el capitulo 10. Para mi es un capitulo muuy importante en la historia. Además de que me encantó escribirlo, como todos no pero este es especial. Espero que os guste, que me comentéis a ver que tal y bueno, nada más. Besazzos.



No se divisa vida en kilómetros. Esta prueba, sea cual sea, es la que menos me gusta. No quiero perder a nadie más. No creo ser capaz de poder encontrar a mi hermano sola. Si es que supero yo mi prueba, claro.
U
na niebla misteriosa de color naranja, igualita a la que nos dejó inconscientes la primera noche empieza a ganar terreno. Bajo el vuelo para advertir a Dario que se cubra. El obedece y se sube la camiseta, dejando a la vista sus azules ojos. A mí no me hace falta, ya que la niebla solo ocupa los dos primeros metros y yo estoy como a cuatro. Conforme la niebla avanza voy perdiendo de vista a Dario. La lluvia ya cesó hace tiempo y dejó el vapor espesando el aire. Entre eso y la niebla ya lo perdí por completo. Unos rugidos empiezan a sonar del corazón de la bruma. Unos gritos lo acompañan. Me estremezco. Se me eriza el vello de la nuca y caigo al suelo.

El golpe me duele, pero me duele más ver el charco de sangre. Un espantoso y reseco charco de sangre. La prueba ¿Qué prueba es masacrar a un joven de 15 años sin darle la oportunidad de defenderse? ¿Qué prueba es matarle sin ver por donde le llega el golpe mortal? ¿Y decían que los dioses eran bondadosos? Me pongo a gritar. En los gritos están mezclados el dolor, un profundo dolor ligado a mis sentimientos e ira, una ira que va unida a una promesa: recuperar sus vidas, sea como sea.

Sigo gritando, tanto de rabia como del dolor que me provoca el corte de mi espalda. La niebla de disipó hace rato. Aunque cuando caí al suelo aspiré bastante por lo que me estoy empezando a marear. Intento levantarme, volando, pero no lo consigo. Caigo dándome un batacazo en la nariz, y rompo en lágrimas. Acabo entregándome al gas venenoso y cayendo al suelo con un estrepitoso sonido. Lo último que veo antes de quedarme inconsciente es una luz de reflejos dorados acercarse a mí.

Cuando abro los ojos, veo lo que tengo ante mí unas “personas” constituidas por los elementos: fuego, agua, tierra y viento. A la persona que será el dios de la tierra, es una mujer muy hermosa. Sus cabellos son como la copa de un bonito sauce llorón. Su cuerpo fino y delgado hecho de ramitas marrón claro que está cubierto por un vestido de sedosas flores de todos los colores. Con unos ojos de un verde intenso, como el de una pradera en primavera en el crepúsculo. El dios del viento es un hombre, que aparenta ser robusto. Su cuerpo, ropas y demás son nubes. Aparenta ser bastante mayor al contrario de la tierra. Tiene una corta barba con un bigote acabado en rizos como los franceses. Lleva ropas lujosas (para estar hechas con nubes) el único toque de color que hay en él son sus ojos. Que son como dos piedras preciosas de un color verde esmeralda. Al ver a la diosa del agua me quedo boquiabierta. Me resulta tan familiar. Como las criaturas que nos atacaron en la biblioteca, me parecía conocerla pero nunca las había visto. Ella en mi opinión es la más hermosa de los presentes. Sus cabellos lisos, son una especie de alga de color azabache. Tan negro como el mío. Tiene la tez blanquísima, casi translúcida (ya veo el por qué me dicen fantasma). Sus facciones aparentan ser de una ¿joven? … o lo que sea; ella parece ser muy delicada. Sus ojos en efecto a como los esperaba, son iguales a los míos. Turquesas. Pero en los de ella juraría que puedo ver los peces nadar felices en el fondo del océano. Casi se me saltan las lágrimas al ver que me sonríe con sus perfectos dientes tan relucientes como perlas. La mujer que dice ser mi madre. Por el contrario mi padre no me inspira tanta ternura como la que emana ella. Él está en llamas. Todo él es una gran bola de fuego. Su cara de expresión enfadada. Sus ojos, que son humanos pero están coloreados en sangre. Y su corazón al que se puede ver bajo la capa abrasadora de llamas, que es un puño negro. Incapaz de sentir ningún sentimiento ¿Cómo puedo ser fruto del amor de alguien como él? De ella vale, pero ¿de él?

Me levanto con cuidado. Siempre sin apartar la vista de estos cuatro elementos (nunca mejor dicho) que me rodean.

-Alexandra… - susurra la diosa del agua.

-¿Madre? – pregunto en un susurro casi inaudible

-Sí, hija mía. Pero me temo que no puedo hablarte de lo mucho que te quiero, pues estás aquí para obtener algo. Algo que te es vital.

-Tus amigos han fracasado en sus pruebas, salvo tú puedes salvarlos. – interviene el dios del aire.

-Ahí está tu prueba. – dice con voz dulce y melodiosa la diosa de la tierra. – te daremos dos opciones, y tú deberás elegir.

-¿Y eso es una prueba? ¿Elegir? – pregunto impresionada.

-Sí, así es mi querida niña – responde mi madre.

-No lo entiendo. Mis amigos… Atara desapareció sin razón, a Kai le robaron el alma y Dario fue masacrado por una bestia. ¿Y yo solo debo elegir? – pregunto indignada

-Pues si, tus amigos no debían superar ninguna prueba, por ello fueron eliminados, para que el verdadero, en este caso la verdadera interesada tenga que elegir – habla por primera vez el dios del fuego. Lo dice casi chillando y con tono brusco.

-La prueba la debe pasar el interesado. El que utilizará para saciar su codicia o recuperar su salud el don que le otorguemos. Tus amigos estaban dispuestos a superar la prueba por ti, pues tus amigos han sido, y son, elementos de lo que será tu prueba. – me explica con dulzura la diosa del agua. – te daremos dos opciones. – hace una pausa y sigue. – Si eliges bien serás feliz en ambos sentidos, si la codicia y tu favor es lo que te mueve serás desdichada para el resto de tus días. – me dice con amargura.

-Opción A: tu medicina. La que te liberará del dolor. Medicina por la que has entrado. – abro la boca estupefacta al oír sus palabras. Aparece un frasquito ante mí. Un tubito fino que se ensancha hacia abajo, de cristal con una tapa que es una perla transparente. Hago el acto de sostenerlo pero la voz del viento me corta. – si lo aceptas ni siquiera tendrás opción de escuchar más. – no lo acepto, aún. – Opción B: la vida de tus amigos. Están en una sala tras nuestros asientos, junto con la salida de nuestro templo. Si eliges la B no tendrás elección sobre la A. – trago saliva con dificultad.

-Sin embargo hay una Opción C. Tu medicina y la vida de DOS de tus amigos, el otro será mi sirviente perpetuo. – me dice el dios del fuego. Con una sonrisa de malicia dibujada entre las llamas.

-Elige bien hija mía…

Por un parte no puedo soportar el dolor. Cada vez me duele más y debo rescatar a Elliot. Otra parte más fuerte que el dolor físico, es el dolor de dejar a aquí a uno de ellos. No puedo. Dije que recuperaría sus vidas. Y lo haré. Me arrepentiré. Moriré entre atroces gritos de sufrimiento, empapada por las lágrimas de mis pocos seres queridos presentes en este mundo. Ni si quiera vacilo al contestar:

-Elijo la B

-¿Segura? ¿No deseas tu salvación y la compañía de dos de tus allegados? – me pregunta con un tono singular el dios del viento. Mira de reojo al agua y veo como se le dibuja una enorme sonrisa en la cara.

-Ellos dieron la vida por mí sin pensárselo, yo estoy dispuesta a hacer lo mismo. – respondo satisfecha de mi elección

-Humanos. Son tan estúpidos se conmueven por el otro. – refunfuña el fuego. - El amor es lo peor que ha existido

-¿y tú eres mi padre? – Respondo a punto de llorar- ¿sabes? Me lo han explicado. Soy fruto de lo que me dijeron que era un amor prohibido. Tú no te mereces amar – ya estoy chillando. – el amor es lo mejor que hay. Cualquier persona puede amar, cualquier ser. Sin embargo lo que albergas en tu corazón es odio. – veo como su corazón, ese puño negro va cobrando un color nacarado. Entonces es cuando me doy cuenta. Relajo mi tono de voz y me acerco dando pasos pequeños. Intentando reprimir el dolor. – tú no odias, lo que pasa es que sufres de amor. Sufres haber estado separado de tus seres queridos. Apuesto que te prohibieron el amar a la diosa del agua y después de haber nacido Elliot y yo os separaron. Lo siento, papá.

Lo que ocurre después es tan hermoso, tan bonito que incluso el hombre más duro de los seres rompería en lágrimas de emoción. El dios de fuego, es decir, mi padre, baja de su enorme trono y adopta  forma humana. Un hombre alto, de pelo castaño claro con una muy pequeña barba, ojos castaños claro, y en ellos se observa una dulzura que antes no pude captar. Se acerca a mí y me abraza. Yo lo abrazo y unas llamas nos envuelven. Veo bailar el fuego ante mis ojos. Los colores rojos y amarillos mezclándose para hacer un naranja perfecto. Esta escena me recuerda mucho a la del torbellino de agua con su paleta de colores azules.

-Ve con tus amigos. – me tiende el frasquito que antes flotaba ante mí. Me conduce a velocidades vertiginosas a una sala. En la que están tumbados Atara, con unas enredaderas alrededor del cuello. Kai sobre un montón de piedras y Dario. Éste último tiene una herida en la pierna que le vendé. Espero que nada grave.

-Ahora volveréis al punto donde te cortaron. Tómate la medicina nada más pisar ese territorio. Ellos… no se acordarán de nada. De lo que pasó tras tu corte. Te quiero hija, y recuérdaselo a tu hermano al que le deberás contar el cómo conociste a vuestra hermosa madre y vuestro odiado padre. Adiós.

Desaparece por donde mismo me trajo. Sin dejar despedirme de él. No todos los días ves a un padre dios todopoderoso que te salva la vida y te devuelve la de tus amigos.
De repente estamos en el refugio que había construido Atara en la jungla. Solo me dio tiempo a parpadear antes de llegar aquí.

-¿cómo estás, Alex? – me pregunta Atara

-¿Qué? ¿Estar qué? – pregunto confusa. Entonces me acuerdo. Abro el frasco me giro para que nadie me vea y me tomo el contenido. ¡Aj! Sabe horrible. Ni si quiera en este sitio saben bien las medicinas.

- El corte no es nada grave. No estaba envenenada ni nada, la daga digo. Pero a lo mejor es más profundo de lo que parece – me explica confusa al ver mi confusión.
- Oh… vale… si estoy bien gracias por cuidar de mí.

- Te la debía tú cuidaste de mí, después de atacarme pero me curaste. –me dice entre risas

-¿y Dario? –pregunto, ansiosa por volverle a ver

-Pues no lo sé – me responde Kai

- ¡Aquí estoy! – entra al claro y me abalanzo sobre él

-Te he echado de menos.

-Solo he ido a por algo de comer, para acompañar a tu carne fresca. – dice abrazándome él también.

-Si tú supieras por lo que he…,- me corrijo; por lo que hemos pasado. Me separo de él con las mejillas ardiendo.

-Bueno, creo que la poca pérdida de sangre te ha hecho delirar. ¿Por qué no te tumbas? – me dice Kai cogiéndome por los hombros, me conduce a la casetita

-Me alegro de que no te hayan robado el alma los dioses. – y me rió yo sola.

Veo la estupefacción en la cara de todos. Les propongo que vayamos a dormir. Aceptan sin poner pegas excepto Atara que decide hacer la primera guardia.  Casi se me olvida que ellos no recuerdan nada. Mejor para ellos. No tendrán pesadillas esta noche.

Me despierto sobresaltada a medianoche sin saber por qué. Me desperezo, me froto los ojos para que se terminen de abrir del todo. Le propongo a Atara que se vaya a dormir que yo me ofrezco a terminar la guardia. Ella acepta sin poner ni una sola objeción. Aunque no lo quiera reconocer está terriblemente cansada. Se le nota por las bolsas oscuras bajo los ojos y su cuerpo caído hacia abajo por falta de descanso. Me pregunto si todo lo que pasó no me lo habré imaginado. Supongo que no. Porque el recuerdo está muy vivo en mi memoria. Escucho unos pasos acercarse a mí. Me sobresalto. Cojo el arco y lo cargo. Lo relajo al girarme y ver que es Kai el que se acerca y no una bestia chupasangre.

2 comentarios:

  1. Hola oye donde puedo encontrar los capitulos completos bueno iniciando desde el 1ero aqui en tu blog

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En las pestañas de arriba, en la que se llama "capitulos", cuelgo el link con todos los capitulos que vaya colgando. Mira, aqui tienes el link de la pestaña:
      http://ladyartista.blogspot.com.es/p/capitulos_17.html

      PD: Gracias por querer leerme ;)

      Eliminar