¡Hola! Aquí os traigo un nuevo capítulo. Este, en mi opinión no pasa nada extremadamente interesante, es más emotivo que de acción, pero ya veréis en el siguiente. El siguiente os voy a dejar con la boca abierta o eso espero jeje Ya sabéis, leed ¡COMENTAD! y espero que os guste.
Todos nos miraban como si nos hubiéramos vuelto locos.
Elliot y yo nos habíamos levantados decididos, nos habíamos
cuadrado ante todos los ojos atentos que nos miraban y sin esperar ni un
segundo más, antes de que nos acobardáramos y nos echáramos hacia atrás, les
habíamos contado nuestra reunión con los dioses, con nuestros padres.
Algunos habían soltado exclamaciones tanto de sorpresa como
de horror, otros se habían quedado petrificados por la sorpresa y otros pocos
habían dado gritos de júbilo al saber que su tierra no corría peligro.
Pero ahora, después de haber terminado el relato, cuando les
pedimos ¡No! Cuando les suplicamos su ayuda, nos miran como si les hubiéramos
pedidos que se cortaran las venas y se dejaran desangrar. Puede… que en otras
palabras, eso era lo que les estábamos pidiendo…
-¡Estás chalada! – Escuché que decía una voz masculina desde
el fondo del grupo.
-¿Por qué ha de estarlo? – Me sorprendí al ver que era Gus el
que había saltado en mi defensa.
-¿qué motivos tendría yo para arriesgar mi vida por su mundo?
– La persona que hablaba era un chico alto y musculoso, rapado y de luminosos
ojos marrones. Le recordaba de haberle visto entrando en el sótano cargando con
dos niños pequeños en brazos.
-¿Qué motivos tenía ella para arriesgar su vida por el tuyo?
Se calló al instante, ocultándose entre el resto de cuerpos
que seguían callados.
Esta era la reacción que me temía, que nadie nos ayudara. Que
fueran lo suficientemente egoístas para condenar a un pueblo inocente a merced
de la bruja que les había aterrado a ellos. Que no fueran capaces de ver como
mi hermano y yo habíamos ofrecido nuestra vida para ayudarles. Que no se les
moviera en el pecho el corazón, diciéndoles que lo que hacían, el quedarse
sentados a ver una masacre, estaba mal.
-No puedo obligaros – Comencé a decir, sin saber muy bien de
donde apareció el discurso que se estaba formando de repente en mi mente- ,
podría hacerlo si quisiera, pero no voy a obligaros. Pero quiero que sepáis que
a mí nadie me obligó, nadie me puso un cuchillo en el cuello para que yo dijera
sí, para que yo aceptara ayudaros a salvar a vuestro mundo. Nadie me puso el
cuchillo, yo misma lo coloqué ahí al aceptar. ¿Sabéis? Cuando llegué a Even,
Dario y yo nos encontramos con dos hermanos, Kai y Atara. Algunos puede que los
recuerden de haber estudiado con ellos en el pasado. No eran mayores que
nosotros, simples críos igual que yo. En un principio intentaron atacarnos.
Quisieron matarnos. Pero no lo hicieron. Creyeron que era mejor ayudar a
aquellos que se lo merecían que vivir bajo un mundo que no hacía nada por
nadie. Literalmente, murieron por ayudarnos. Y siempre se los deberé. Una deuda
que jamás podré saldar. Pero puedo hacer algo por aquellos a los que todavía
les debo algo. Puedo ayudar a mi mundo, al que le debo la vida, a salvarse de
una amenaza que nadie mejor que vosotros conocéis. No voy a obligaros, solo os
voy a decir que si no nos ayudáis, estáis condenando a un mundo al olvido. –
Recordé iluminada, una frase que había leído en un libro. – Hace tiempo leí una
frase que no me podría parecer más cierta: “Observa la muerte y la destrucción.
Mírala y ódiate, porque tú no has hecho nada para evitarla”
-¡Te ayudaré! – Gritó la rubia, Loray, que corrió a ponerse a
nuestro lado. – Tú fuiste la primera que nos ayudó a escapar de aquellas
criaturas. Te debo una enorme.
-¡Yo también! – Dijo un chico delgado saliendo de entre el
gentío. – Tú salvaste a mi hermano mayor de que muriera cuando se prestó
voluntario para probar el ritual. Salvaste a mi familia, yo salvaré a la tuya.
-¡Yo! Me salvaste a mí y ahora puedo estar con mi hermano. –
Dijo un chico prácticamente idéntico al anterior, pero éste más alto y con
rasgos más maduros. – Os ayudaré para que tú puedas estar con el tuyo.
Pronto todos aquellos que se habían echado atrás, que me
habían llamado loca, que no se les había movido un ápice el corazón en el
pecho: nos estaban apoyando. Se unían tras nuestras espaldas, estrechándole la
mano a Elliot dándole ánimos, murmurando unas palabras de perdón hacia Mónica,
diciéndole que sentían haber sido tan egoístas por un momento, sin pensar en lo
que nosotros habíamos hecho por ellos y ella a su vez les decía que no pasaba
nada, que lo importante era que hubieran recapacitado y hubieran elegido el
ayudar.
Algunos otros se quedaron rezagados, mirándonos con ojos
desorbitados o con una mirada odiosa arrugándoles el rostro.
-Estáis locos – Volvió a mascullar el chico que antes se me
había enfrentado.
-Como he dicho – Volví a repetir – no obligo a nadie. Es tu
decisión irte. Pero antes te aviso, si tienes una pizca de humanidad dentro, el
dejarnos caerá siempre en tu conciencia.
-Cargaré con ello – Tanto él como los cuatro o cinco chicos
más que quedaban se dieron media vuelta y caminaron hasta que los perdí a lo
lejos.
Escuché: Se oía el murmullo de los coches, el tráfico
corriendo por las autopistas, los claxon de los apresurados conductores y por
debajo de ello el griterío de la gente charlando alegremente en sus autos de
camino a su destino. Entonces me di cuenta de que estábamos cerca de una
autopista, que yo conocía esa autopista, que no estaba demasiado lejos del
pueblo donde me crié toda la vida, aquel pueblo viejo y pobre. Me di cuenta de
que conocía ese lago. Que había estado allí hace años despidiéndome de mi
padre.
-Elliot ¿Sabes dónde…?
-En el lago donde creímos que murió papá – Contestó antes de
que pudiera terminar la frase.
-Por eso no encontraron ni el cuerpo ni el coche. Porque no
estaban, se habían ido a Even. – Dijo Dario, ilusionado con por fin haber
hallado la respuesta que durante tanto tiempo nosotros nos habíamos hecho dar
vueltas en la cabeza.
-Ahora todo encaja – Concluí.
-Entonces el pueblo no puede estar muy lejos – Dice Elliot.
-A lo sumo unos quince kilómetros. Si salimos desde ya
llegaremos antes de que anochezca ¿Tu amigo seguirá allí? – Me fijé en como
Dario decía “amigo” con un deje de desprecio en la voz.
Sonreí al notarle tan celoso.
-¿A qué esperamos? – Grita Mónica que ya ha organizado a
todos los demás.
Lleva a los niños más pequeños delante para poder
controlarlos. Elliot, Gus, Loray, Dario y yo cerramos la marcha. Según Mónica,
nosotros somos los más aplicados, inteligentes y poderosos (eso lo dice por mi
hermano y por mí) así que es mejor que vigilemos la retaguardia.
-¿Estás celoso? – Le pregunto a Dario tomándole de la mano.
-¿EH?
-Celoso. De que vuelva a ver a Liam ¡No aguanto ni un minuto
más sin él!
-No, no estoy celoso. No. No. Es tu amigo. Lo entiendo.
Amigo. Solo amigo. Sois solamente amigos… ¿verdad?
Tuve que soltar una carcajada.
-Sí. – Soltó el aire – Solo somos amigos. Pero le abrazo. Es
mi amigo y por eso le doy abrazos ¿No te volverás loco por eso, no?
-¿Pueden ser cuando yo no esté delante?
-¡Dario!
-¿Qué? Llevo toda mi vida viéndote en manos de ese tío ¡Pensé
que salíais! Permíteme el hecho de que no me agrade que mi novia esté con otro.
-Te vas a tener que acostumbrar.
-Lo sé, pero… es que soy nuevo en esto.
No se le ve triste, aunque tampoco sonríe. Es más bien un
brilló en su mirada, un brillo de terror más que de culpa o decepción. Terror
por…
-Te quiero – Le digo muy bajito al oído, para que solo él
pueda oírme. Aunque los demás no nos están haciendo demasiado caso, están
enfrascados en una conversación que parecen tomarse a pecho. Solo Gus echa
miradas furtivas hacia atrás para comprobar que seguimos ahí.
Sus ojos son lo único que lo diferencia de Liam.
-Te quiero – Me responde depositando un delicado beso en la
sien.
-¿Sabes que me dijo Liam una vez antes de irnos a Even y
después del ataque en la biblioteca?
-¿Qué?
-Que se te salían los ojitos por mí. Que se te notaba y que
debería darte algo de vergüenza. Nunca le creí.
-Pues no me da vergüenza.
-Ahora se reirá de mí cuando le diga que tenía razón.
-Seguramente.
-¿No me defenderás? – Pregunto haciéndome la indignada.
-Me reiré con él.
-Idiota – le suelto la mano y le doy una suave colleja.
Por toda respuesta Dario solo me planta un beso en la boca.
Caminamos un rato más, solo unos minutos antes de dar con la
autopista. Vehículos, de todos los tamaños y colores, motos, coches, autobuses
y camiones, pasan ante nosotros sin si quiera reparar en nuestra presencia. Es
mediodía, el sol en lo alto, en ese punto de abrasador calor. No me importa.
Seguimos caminando. Hace calor y todos se quejan. Pero a mí sigue sin
importarme. Liam está cerca, en un pueblo asqueroso de mala muerte al que llamo
mi hogar y quiero verle ya.
Con todo lo que podría tener en la mente no se me ocurre
pensar en otra cosa que en que ahora, gracias a lo que descubrimos en Even, sé
que tengo quince años y que pronto cumpliré dieciséis. Me reí para mí. Ahora
soy mayor que él.

es perfecto^^ como todos jajajaja:) me ha gustado cuando todos al final apoyan diciendo lo que ella habia hecho por ellos, esta muy logrado! besos^^
ResponderEliminarUn momento emotivo para la hisoria jeje Muchisimas gracias, cielo
EliminarUn beso :3
Perfecto, em, quiero el siguiente? Pues ya mismo!!!!! Loq uiero pronto y no tener que esperar demasiado! Un beso cielo! Pásate y cuídate!
ResponderEliminarBueno espero no haceros esperar mucho jaja Muchisimas gracias, de verdad.
EliminarUn besoo :3
Jajaj Celosillo... :3 Me asustas con eso de que nos dejarás con la boca abierta en el próximo capítulo ò_ó Esperaré a ver qué es XD
ResponderEliminar¡Besos! :3
Sí, más que dejaros con la boca abierta os voy a advertir para el último capitulo dejaros con la boca por los suelos jeje
EliminarUn besoo :3
muy biennnnnnnnnn, jajajaja lo unico que preocupa a Alex es que ya es mas mayor que Liam jajajaja
ResponderEliminarel discurso es perfecto, per-fec-to por si no te has dado cuenta.
Es verdad nadie obligo a Alex a salvar Even y sus habitantes, pero cuando el que necesita ayuda es el mundo de Alex unos cuantos idiotas no son capaces de arriesgarse, PUES MUY BIEN!!!!! ojala Snow les mande unos cuantos mutos y Valentine unos cuantos demonios POR EGOISTAS!!!!!!!!! juajuajuajua -risa malefica- XP
Besos, Andrea
Muchísimas gracias cielo, de verdad.
EliminarSí, ya ves lo egoista que llegan a ser algunos. ¡Oh sí! Mutos de Snow como venganza buajajaja
Un besoo :3
Ahhh me encanta alex! Tiene un gran corazón :D aunque todavía no. entiendo que siente por liam??mmmm dice que ama a dario pero hay momentos que se pone a pensar solo en liam y es.....raro mmmm :/ nose...ya lo que me queda es seguir leyendo hasta saber :D
ResponderEliminar