¡Hola! This is aquí (¿a que mola mi inglés?) el capítulo 37. La verdad es que a mi no me gusta publicar tan separado, me da pena, pero me temo que es lo que hay para poder seguir escribiendo la tercera parte. A propósito ¿Qué os gustaría que sucediera en la tercera parte? ¿Alguna sugerencia? ¿Queréis que haya un nuevo chico para Alex? ¿Que le busquemos novia a Elliot? ¿Quién creeis que puede ser Ella en realidad? Dejadme vuestras sugerencias y opiniones en los comentarios, al igual que también quiero ver un comentario vuestro sobre qué os ha parecido el capítulo. Leed, ¡Comentad! y espero que os guste.
Caímos, caímos y caíamos…
Hasta que choqué con algo duro.
Una mano se había desprendido de la mía: Claudia.
Me percaté de ello con horror, hasta que abrí los ojos y
reconocí con incredulidad la estancia en la que me encontraba: el templo de los
dioses.
En la otra mano seguía manteniendo, como si me fuese la vida
en ello, la mano de mi hermano y él a su vez apretaba la mía como si quisiera
quedarse con ella.
-¿Pero qué…? – Comenzó a decir Elliot, pero en cambio una
voz, acompañada de unas palmadas, le cortaron.
-Buen trabajo mis niños – aplaudía la diosa de agua, hermosa,
con sus ojos azules como el océano y su pelo oscuro como las algas.
-¡Salieron a su padre! – Exclamó el dios del fuego envuelto
en su forma humana; un hombre de estatura media de pelo marrón oscuro, barba
pegada y ojos profundos y oscuros como el azabache.
Como si nos lo estuvieran susurrando al oído, ordenándonoslo,
Elliot y yo nos levantamos y corrimos al encuentro de nuestro padre, quien nos
acogió con los brazos extendidos y nos envolvió en un abrazo.
La diosa del agua también se volvió a su forma humana: una
esbelta joven de largos, larguísimos, cabellos oscuros trenzados con flores
entrelazadas en su pelo; de ojos azul turquesa, en los que podían seguir
nadando fascinada y con unos labios coloreados del rojo sangre. Nos estrechó
entre sus brazos.
-Mis niños – Suspiró emocionada de nuevo.
Y tras esa alegría contenida en las lágrimas que se formaban
bajo mis párpados… estaba el miedo.
-¿Dónde estamos? – Pregunté; me temblaba la voz, no sabía si
los demás lo notarían, pero ahí estaba, un ligero temblor.
-En el templo de los dioses – Respondió mi padre como si no
entendiera. – Ya has estado aquí, Álex.
-Me refiero ¿Por qué aquí y no en la Tierra? Pensé que era a
donde había conseguido llevarnos. – Me cuadré, preparada para afrontar la
verdad: habíamos fracasado, había condenado a todos los demás a vagar entre la
nada mientras yo caía muerta en el templo donde nací.
-No intentes hacerte la valiente entre nosotros, cielo. Somos
tu familia – Dijo mi madre, sorprendiéndome. -
Soy tu madre y puedo leer el miedo en tus ojos.
Tragué aire.
-Entonces…
-Habéis conseguido llevar a todos a la tierra ¿dónde? Solo
ellos saben en qué punto entre el norte y el sur se encuentran, pero están
juntos y están a salvo. Y os lo deben todo a vosotros.
Suspiré.
Una rápida mirada con Elliot y el peso que se había instalado
en mi pecho se disipó al ver como sonreía. Yo debía de estar igual. Sonriendo;
me lancé a los brazos de mi hermano quien me apretó contra él como si no nos
quedara más tiempo en el mundo.
-Pero me temo…. – Nos interrumpió la diosa del agua. – Que
debemos daros una advertencia. Por os hemos llamado aquí.
-Esto está sucediendo en vuestra mente, no estáis en carne y
hueso realmente aquí, y no nos queda mucho tiempo antes de que despertéis y os
reunáis con vuestros amigos. Así que atended, hijos míos. – Apresuró a explicar
nuestro padre.
-¿Qué ocurre? – Esta vez fue Elliot el que se cuadró
preparado para afrontar cualquier tormenta.
-Mejor dicho, qué ocurrirá sino actuáis. Ella está furiosa
con el fraude que fue resultó ser su misión al intentar capturaros en el
instituto con sus criaturas. – Contó mi madre con la mirada preocupada. – Sin
embargo, no sois vosotros el objetivo. Es la Tierra. No le importa Even, no le
importa si sobrevive a su maldad o a perece por su culpa. Nunca fue el motivo
de que ambos mundos se estuvieran destruyendo entre sí la causa de esta guerra
que se ha desatado. Es la Tierra, la quiere. Quiere dominar aquel mundo al que
mandaron a sus semejantes, a vosotros,
para que reinaran. ¡Pero no os separamos de vuestra verdadera tierra para que
gobernarais otra! Pero su odia es tal, que no la hace comprender ello. Tiene
celos, y siempre los tendrá.
-Alex – Me llamó mi padre; podía ver las llamas del fuego
recorrerle los ojos. – No hay bien en ella. Debes entenderlo. Hace mucho tiempo
que ella misma consiguió hacer desaparecer su corazón, la prueba está en lo que
hace con sus guerreros. No digo que seas débil, de entre todos daría mi vida por
jurar que eres la más valiente, pero tienes un corazón tan grande y buscas lo
mejor de las personas. Una virtud que te puede costar la vida si decides
emplearla con Ella. Ella, está muerta. No tiene alma ni corazón. Diga lo que
diga es un peligro. Y si no es un peligro para ti, cielo, es un peligro para
aquellos en la Tierra a los que amas. Tenlo en cuenta.
-Elliot – Dijo esta vez mi madre llamando a mi hermano; puso
ambas manos sobre sus hombros. – No quieres creerlo, te escondes y todavía no
entiendo el por qué. Tú no tienes problemas de saber quién es bueno y quién no,
tú lo sabes ya de sobra. Tienes ese don, sabes juzgar a las personas con buen
ojo y sabes a quién se le merece dar esa segunda oportunidad. Pero eres te
haces cobarde. No lo eres, tú mismo te lo haces. Lucha, porque sabes que
puedes. Da batalla, porque sabes que puedes ganarla. Pelea junto a tu hermana,
porque juntos sabéis que no hay nada que os pare.
Vi lágrimas en los ojos de Elliot y más tarde sentí las mías
correr por mis mejillas.
-No queda tiempo – Anunció el dios del fuego, convirtiéndose
en aquella criatura majestuosa que había visto por primera vez, envuelta en
llamas y lenguas de fuego.
-Os amo mis niños, sed valiente y buenos. Estaremos siempre
con vosotros. – Dijo la diosa, desvaneciendo su piel en dulces aguas claras y
entregando su vida a la forma del mar.
-¡Os quiero! – Gritamos Elliot y yo al unísono, pero ya era
tarde. Nunca nos lo oirían decir porque la negrura se estaba envolviendo a mi
alrededor y entonces noté una punzada de frío en el pecho. Una corriente helada
que pugnaba por salir, haciendo presión en mi pecho, queriendo derribar las
fronteras que suponían mi piel y huesos.
No podía respirar. ¡No podía respirar!
Abrí los ojos y la luz me cegó: una bola de fuego colgada en
lo alto del techo, temblando ante mi borrosa mirada.
Rodé sobre mi estómago para ponerme boca abajo. La corriente
helada salió de mí; vomité agua y más agua. Estaba empapada de arriba abajo y
me percaté de dos cosas cuando logré deshacerme de las nauseas. La primera, era
que estábamos en una orilla y la segunda que sobre nosotros había cuatro
cabezas sonrientes con rostros manchados por las lágrimas.
-¡Estáis vivos! – Gritó Mónica, una de aquellas cabezas,
arrodillándose en el suelo para envolvernos con sus brazos.
-¡Menudo susto! – Exclamó Gus, la segunda cabeza, dejándose
caer de rodillas rendido por el alivio; le sonreí.
-¿Por qué tardaste en despertarte? – Me preguntó Claudia, la
tercera cabeza, que estaba dando saltitos alrededor de Elliot.
La cuarta cabeza, Dario, me apartó de Mónica y me miró con
ojos severos sentándose a mi lado sobre la mojada arena.
-Vuelves a hacer una cosa de esas y será la última tontería
que hagas en tu vida.
-Si vuelvo a hacer una cosa de esas técnicamente será la última
cosa que haga antes de dejar de vivir – Le respondí.
-Idiota.
Me abrazó y yo dejé reposar mi cabeza en el hueco del cuello,
donde hombro y cuello se unían, aspirando su olor. Él también estaba mojado, y
frío, y olía a algas. Pero no me importaba. Le besé en el cuello y volvía
refugiarme entre sus brazos. Segura de que junto a él nada me pasaría.
Por un momento, solo un breve momento, me dejé descansar
arrullada por el amor que sentía por Dario, antes de verme obligada de caminar
junto con Elliot por delante de docenas de rostros inocentes y pedirles que
luchen con nosotros junto a su pesadilla por salvar un mundo que es ajeno al
suyo. Un mundo que no debería importarles.
¿Serían tan estúpidos y aceptarían dar la vida por un mundo
que no conocen como yo había jurado hacer por el suyo?

Por fin Elliot conoce a sus padres :3 *momento emotivo* Y no te preocupes con lo de escribir, tu tómate tu tiempo :)
ResponderEliminarSi, hay que buscarle una novia a Elliot :D pero otro chico para Alex no O_Q XD
¡Besos!
Es que él lo estaba esperando, se sentía marginado por no conocer a sus papis...
EliminarGracias por no apurarme, pero no queiro estar tiempo sin subiros capitulo.
Un besazo
Dos palabras, Me ENCANTA, EN-CAN-TA, escena muy emotiva la de los dioses con sus hijos, casi me hecho a llorar, es que soy muy sensible hahaha, la escena en la que La diisa del agua le dice a Elliot que el no es cobarde que es fuerte me puse a vomitar arcoiris.
ResponderEliminarEn la entrada digiste que para la tercera temporada ( si se le puede decir así) te dijeramos que nos pareceria, pues bueno para mi me gustaría que Alex solo estuviera con Dario,( porque sino seria el tipico triangulo amoroso) y que Elliot conseguiera una novia. Besos y abrazos.
A la historia hay que darle emocion, no solo ataques de bichos raros... jajaja me alegro de que te guste, eso es lo que busco, que mis lectores vomiten arcoiris y vean unicornios ;) jjajaj
EliminarDe acuerdo, acabare por buscarle novia a Elliot.
Me alegro de que te haya EN-CAN-TA-DO
Un beso
jajajajajajaj -risa nerviosa-, me ha encantado el capitulo!!!!!!!!!!!!! Enserio es perfecto, lo adoro :3
ResponderEliminarme ha gustado mucho la charla con sus padres.
Pues no tengo ninguna sugerencia, me encanta tu historia y no se que decirte para mejorarla jajaja, solo te pido una cosa que no haya un triangulo amoroso, estoy de ellos hasta el moño, y ademas a mi me encanta Dario y no creo que haya otro chico mas perfecto jajajajaja
besos, Andrea
Jajajaj Bueno, pues nada de triangulos amorosos, yo sinceramente los odio, pero luego acaban enamorandome jaja
EliminarMuchisimas gracias, me alegro de que te guste tanto, de que pienses que la historia es perfecta (porque no lo es) tus comentarios siempre me alegran
Un beso
Ola soy lidia y esta historia lo re sumire en dos palabras muy simples ME CHIFLA
ResponderEliminarChica eres genial y sobre darte consejos para la historia, pues... claro porsupuesto
He tenido una idea por que como dicen mis amigos los unicornios tengo mucha imaginacion AJAJAJJAJAJAJAJJA y bueno que ELLA puede ser Monica la hermana esa que es creada como un senuelo para conocer los puntos debiles de Alex. Porque de pequena le tenia celos de que estuviese mas tiempo Alex con sus padres que ella. Ah y a lo de Dario y Alex un trio no por favor te lo digo porque eso ya aburre un poco (que va aburre BASTANTE) xd bueno yo ya te e dado mi opinion y unos buenos consejo que no bienen mal.
Besos Lidia.
Muchisimas, gracias. Me encanta conocer que cada vez hay más a las que les gusta mi hitoria. De verdad, muchas gracias.
EliminarJummm esa idea habría que pensarla eh... dile a tus amigos unicornios que si que tienes mucha imagianción. Me gusta, me gusta. Ya veremos que ocurre jajaja
Un beso:3