¡Hola! Siento mucho haberme retrasado en la subida de capitulo, es que me despisté ¡Ni si quiera sabía que era martes! Pero no pasa nada porque aquí os lo traigo. Aprovecho para decir un par de cosas: la primera, es que solo quedan cinco capítulos para que se acabe la segunda parte del Mundo de Even. Sí, solo cinco capítulos. Pero tranquilo todo el mundo que ya he empezado a escribir la tercera jaja También decir a Elena Odair que muchísimas gracias por la imagen que mandó para el concurso que hice hace... bff... mucho tiempo. Es preciosa, de verdad. También recibí una imagen de Camila Parada pero... no puedo cogerla... te he mandado un correo para que veas cual es el problema (Te lo mandé hace más de un mes... he estado esperando tu respuesta para poder hacer una entrada con la tuya y la de Elena pero...) ¡Mire el correo señorita! Y por último quiero sugerencias. Muchas sugerencias de qué queréis que vaya la próxima historia para el blog después de que se acabe el Mundo de Even. Para desde ya ir tomando notas y pensando e incluso escribiendo el principio. Podéis decirme sugerencias en los comentarios o en Twitter, aunque además pondré una encuesta. Eso es todo, después de este parrafado, aquí, por fin, os dejo el capítulo. Leed, ¡COMENTAD! y espero que os guste.
Mientras recitaba las primeras oraciones todos guardamos
absoluto silencio; nada sucedía.
A medida que fue avanzando sobre el texto todo comenzó a
cambiar: el aire, de un horrible olor a moho, se impregnó de los olores de las
flores en el comienzo de primavera, del polen que recolectan las abejas y la
hierba nueva que crece al pie de las colinas. Las titilantes llamas de las
velas ardieron con intensidad, otorgándonos con una luminosidad como si el
mismo sol estuviera plantado aquí, brillando solo para nuestra presencia. Sentí
la frescura del agua, acariciándome la piel como gotas de lluvia cayendo en un
día de invierno, sentí las olas lamiendo mis pies con suaves caricias. El
viento comenzó a soplar, en una ligera brisa. Una brisa marítima que te trae el
canto del profundo mar y la más hermosa de la melodía de los pájaros.
Sentí a los elementos acudir a nosotros.
Y por la reacción general que hubo en los demás, ellos
también lo sintieron.
Supongo que no estaban acostumbrados a sentir su presencia.
Que nunca habían establecido vínculo con su elemento. Al contrario de Elliot y
yo, quienes habíamos tenido que aprender a usarlo sin ayuda, a llamarlos por
nuestra cuenta.
Elliot era fuego.
Yo tenía que ser agua.
¿También era tierra?
Mónica empezó a recitar a mayor velocidad. Las llamas de las
velas brillaron aún más, levantando su danza por encima de las cabezas de los
chicos sentado en el interior de la circunferencia, quienes mantenían los ojos
cerrados y sus manos cogidas como bien les había ordenado Mónica.
-Pase lo que pase, sintáis lo que sintáis: no os soltéis –
Les había suplicado más que ordenado.
Me pregunto qué catástrofe sucedería si se soltasen.
-¡Ah! – Gritó uno de los chicos. El que parecía ser el más
joven, dieciséis años a lo sumo. Tenía el rostro contrariado en una mueca de
dolor y gritaba como si un punzón se le clavara desde la espalda, acercándose a
su corazón.
Los otros cuatro también sentían dolor, se les reflejaba en
la cara, sin embargo no gritaban.
Me estremecí ¿Sería así de doloroso para nosotros también el
llamar a nuestro elemento?
No. No lo sería, lo sabía. Era esa voz… esa voz que escuchaba
en mi cabeza que me decía que estaba mal. La voz de mi madre asegurándome que
lo que estaba haciendo Mónica era incorrecto.
Los cinco chicos soltaron un grito desgarrado. Temblé.
-¡Para! – dije, pero nadie me escuchó.
Todos estaban concentrados, con caras de terror, la vista
fija en los cinco agonizantes chicos. Ni si quiera Elliot o Dario me miraron,
ni si quiera Gus que estaba de pie a mi lado.
-¡PARA! – Grité más fuerte.
No hubo ninguna atención por parte de Mónica.
Los chicos soltaron un nuevo grito, más agudo y horrorizado
que el anterior.
Horrorizado…
Se estaban encontrando con la muerte, dijo la voz de mi
cabeza. El ritual que estaba usando Mónica era erróneo: este ritual era para
poder pasar las fronteras de la vida y llegar a la otra dimensión, a la tercera
dimensión donde la nada existía, donde lo único que crecían eran las almas
muertas.
Entonces lo supe: esto era obra de Ella.
No me preguntéis como, ni si fue la voz de mi cabeza quien me
lo dijo, solo sé que tengo esa pesada certeza en mi cabeza.
-¡Para! ¡Para Mónica! – chillé desesperadamente.
¡¿Por qué nadie me hacía caso?!
¡¿Por qué nadie me oía?!
Escudriñé el rostro de cada uno de los presentes: todos
parecían congelados. Los chicos habían dejado de gritar de dolor, su rostro
estaba contrariado en una horrible mueca pero aparte de ello no emitían señal
alguna de estar sintiendo dolor. Dario, Elliot, Gus, Claudia, la niña a la que había curado… ninguno me miraba por
más que yo gritaba. Ninguno daba señales de que estuviera, si quiera,
respirando.
Parecía que estuvieran dormidos con los ojos abiertos.
Estaban congelados en un momento del tiempo. El tiempo se
había parado, para todos, menos para mí. O eso creía…
-Estázz… sola… - una voz llenó la habitación.
Miré a todo el mundo para ver quien había hablado. Fue una
auténtica estupidez por mi parte, reconocería esa voz en cualquier parte: era
Ella. Estaba aquí.
Bueno… No estaba aquí, no físicamente; jamás se atrevería a
aparecer en cuerpo aquí, jamás se atrevería a exponerse ante nosotros, ante mí:
Ella nos temía.
-¡Te equivocas! – Repliqué con seguridad.
-Tuzz amigos no te quieren… eze al que dicess amar no te
corresponde…
-¡Dario me ama! – Dije con toda seguridad… ¿realmente estaba
segura?
Me dolía la cabeza.
-Estass solaa… Tus padress te abandonaron…
-Para – pedí, suplicante.
-Tu padre adoptiiiiivo huyó de ti….
-Para.
-Tu herrrrmana también huyo de ti…
-Para – Mi voz se había convertido en un simple llanto seco.
-Tu herrrmano te ooodia…
-Por favor…
-Dario jamasss te amará de verdad…
-¡PARA! – Grité enfurecida, con la energía de vuelta en la
sangre.
Entones todo volvió a cobrar vida nuevamente: un grito
gutural se escapó de las gargantas de los cinco chicos, los rostros de los
presentes se contrariaron, todas las miradas recayeron en mí. Mónica había
parado de salmodiar.
-¡Para! – repetí saliendo de mi sitio en la circunferencia
exterior.
-¡Para! ¡Esto es obra de ella! ¡¡SACADLOS DEL CÍRCULO!!
Gus fue el primero en reaccionar y retirar al más joven de
ellos, que cayó inconsciente en los brazos del chico. Cuatro chicos más
corrieron a socorrerlos, entre ellos mi hermano y Dario.
-¡Ella lo había planeado! ¡Sabía que intentaríamos convocar a
los elementos! ¡Sabía que utilizaríamos a ese libro! ¡Sabía lo que tenía que
hacer para engañarnos!
-¿Qué? – Mónica parecía más asustada que sorprendida.
-No sé como lo hizo, pero consiguió cambiar el ritual:
estabas conjurando a las almas de la tercera dimensión.
-¡Oh dios Mío! – La cara de mi hermana mayor se volvió tres
tonalidades más pálida.
Elliot la sujetó antes de que pudiera desplomarse.
-No ha sido culpa tuya – me apresuré a decir – Tú hacías todo
lo que podías, estabas haciendo todo lo que podías por salvarnos de este
infierno. No te culpes, no tienes nada que ver. Ha sido Ella la que se ha
involucrado y una vez más nos ha intentado eliminar del mapa como si fuéramos
una simple mancha.
-¿Entonces cómo saldremos ahora? – me giré, para ver el dulce
e inocente rostro que acompañaba a esa dulce e inocente voz. Claudia, la niña a
la que había vendado la pierna estaba a mis espaldas, ocultándose la cara
parcialmente con el bordillo de la camiseta que llevaba. Sus rizos dorados
caían a ambos lados, sucios y sin vida.
-Sé cómo invocar a los elementos. Yo lo haré. – Aseguré,
depositando en aquel momento, toda mi confianza en que mi madre me guiara.
-Los dos lo haremos – Me corrigió Elliot.
Intercambiamos una mirada. Con eso bastó para saber lo que
ambos pensábamos: no era yo la única que tenía el poder para salir de este
sitio, ambos nos necesitábamos, el uno al otro.

Uff... Tenias esto preparado para hacernos sufrir con la espera.
ResponderEliminarY respecto a lo de la foto.
1: Jamás me acuerdo de revisar el correo
2: Me acabo de acordar que envié una imagen, se había borrado totalmente de mi mente. Y lo mas seguro es que haya sido horrible, yo te lo advertí.
besos
Es que me gusta ver como sufriis
Eliminar1: Eres como yo, nunca lo miro
2: Pos si, me gusto y mucho, lo unico que no he podido cogerla para colgarla por el formato en el que está :'(
Un beso
VES!!!!! Ya lo sabía yo, sabía que no podía ser tan fácil jajajajaja. Si es que me lo imaginaba
ResponderEliminarPero mira que Ella es mala, como le puede decir eso a Alex???? :c
Es bonito la unión de los hermanos
Besos, Andrea
PD: me ha encantado el capítulo!!!!!!!! Es perfecto!!!!!!
Ahora sip: besos, Andrea
Jajaja muchas gracias, muchisismas gracias. Es que si lo hago facil os aburrís al leerlo jaja
EliminarUn beso