Hola! Aquí La Artista. He decidido crear este blog a petición de mucha gente. También porque no quiero que mis historias estén escondidas en un archivo del disco duro, prefiero mostrároslas, que las leáis y disfrutéis casi tanto como yo al escribirlas. Un Beso, y espero que os guste
Me siento
como si estuviera al borde de la muerte, como si mis acciones fueran a
destruirme a mí y a todos los que quiero. No. Debo pensar en positivo, aunque
eso es algo que nunca se me ha dado demasiado bien. Ahora corren estos
pensamientos por mi cabeza y me pregunto por qué, estoy aquí sentada con un
grueso libro sobre la historia de un faraón egipcio o yo que sé (ni siquiera
presto atención a un libro, y eso muy raro) colocado en mi regazo, y teniendo
tantas cosas que hacer me he parado a pensar en mi futuro, cuando ni si quiera
sé muy bien como es mi presente. Mi hermano nunca tiene estas preocupaciones,
hablando de él acaba de entrar por la puerta con sus amigos, ¿Qué hace aquí?
Seguro que hacerme una visita no.
-hermanita,
o mejor dicho fantasma de la biblioteca ¿me ayudas? – Dice con tono burlón.
Nunca he tenido buena relación con mi hermano, siempre nos peleamos por
cualquier mínima cosa. Papá decía que nos teníamos envidia, pero ¿de qué? Yo
podría tener un poco. A mí nunca se me ha dado muy bien hacer amigos y no es
porque me cueste hablar, pero nunca encuentro las palabras adecuadas, sin
embargo a Elliot siempre ha estado rodeado de amigos. Pero ¿Qué podría envidiar
él de mí? ¿Mi inteligencia? Porque a decir verdad parece que lo único que tengo
son los libros.
Me ha
molestado bastante su comentario del “fantasma de la biblioteca” Me llaman así
porque tengo la tez blanca y siempre me paso metida en los rincones de la
biblioteca. Adoro leer, esa estantería justo la que tengo enfrente, la enorme
hecha con madera de cerezo; me he leído todos sus libros.
-¿A qué se
supone que has venido, Elliot? – respondo, espero y parece que está buscando
una respuesta. Seguramente solo ha venido a burlarse de mí con sus amigos como
ha hecho desde pequeño. (Hobby que parece que jamás le aburre)
-Solo quiero
que me eches una mano con los deberes de historia, necesito ayuda ¿sabes?- me
sorprende que Elliot me pida ayuda, debe de necesitarla de verdad porque nunca
me lo habría confesado, todo por su orgullo, claro. Claro está que al parecer
no se refiere solo a él, todos los demás necesitan ayuda en historia, y en
mates, y en lengua, y en biología, y en muchísimas asignaturas más. Pero ya veo
por dónde va la jugada, si suspenden los castigan y si los castigan les
prohíben salir con chicas, asistir a los partidos de fútbol,…
Elliot solo
tiene 13 años, uno más que yo. Aún así mi madre le trata a él como un rey y a
mí como una sirvienta sobre todo después de la muerte de papá. Me he fijado no
sé porqué, no es que me interesen los chicos ni mucho menos pero se me ha ido
la vista a uno de sus amigos. Creo que se llama Dario, el mejor amigo de Elliot
desde los cinco años, es alto un poco más que Elliot pero no tan alto como lo
era mi padre, tiene el cabello oscuro de un color café y largo, con un alisado
que las pijas de mi clase envidiarían si supiesen que él existe; sus ojos, me
hipnotizan, son azules, azules como el mar y todo lo que hay tras él. No para
de mirarme y en cuanto se da cuenta de que lo observo aparta la vista para
mirar hacia la nada.
-¿sabes?
Mamá me ha cortado la paga, me darás la tuya durante dos meses, me dejarás de
insultar y por cada letra que contenga el insulto serán cinco euros más para
mí, esas son mis condiciones para ayudarte a aprobar. – A mi hermano le gusta
jugar, aún así sabe que en esto no hay quien me gane. Cuando mi familia jugaba
al póker siempre ganaba yo, y eso que solo tenía siete años. Cuando hay dinero
de por medio no hay quien me supere en astucia. Elliot acepta el trato a
regañadientes y me ofrece la mano para sellar el trato. No se la doy. A pesar
de que le estoy cobrando mi ayuda, solo me habla por interés, me utiliza y eso
duele.
Las
siguientes horas las pasamos estudiando, repasando, haciendo deberes. No dejo
de inquietarme porque ese chico, Dario, no me quita el ojo de encima ¿es que
tengo algo en la cara o qué? ¿Debería decirle algo? Me pone un poco nerviosa
pero lo dejo estar. Lo menos que necesito ahora es empezar un conflicto. Además
me alaga pensar que me mira porque le parezco guapa. Aunque hay muchas
posibilidades, por no decir todas que me mire por otra cosa.
Ya son más de las diez, y la bibliotecaria,
una señora muy mayor de unos casi ochenta años se acerca hondeando su largo
traje color rojo vino. Me pide que cierre la puerta. Nos da permiso para
quedarnos pero nos advierte de que lo dejemos todo en orden. Sé que se fía de
mí, yo ya he cerrado un montón de veces, pero no tengo tan claro que lo haga de
ellos. Al irse un ráfaga de viento entra y hace que todos temblemos de manera
notable. De repente la puerta se cierra de golpe. Me levanto, porque me parece
muy extraño que alguien tan mayor haya dado un portazo con tanta fuerza.
Intento con toda la calma del mundo abrir la puerta, pero no se abre. Me pongo
un poco nerviosa, pero vuelvo a intentar abrirla sin perder las formas. No se
abre. Vale ya me dan igual las formas la puerta no se abre. Empiezo a tirar de
ella con toda mi fuerza pero no consigo mejorar nada.
-Esta puerta
no se abre- Empiezo a chillar para que los otros me oigan. Solo quedamos tres:
mi hermano, Dario que sigue sin quitarme ojo de encima y yo por supuesto. Los
demás se han ido a lo largo de la noche. Solo eran dos más y ya hace más de una
hora que se fueron, así que descarto esa posibilidad de que ellos nos hayan
encerrado aquí dentro para gastarnos una broma (una broma muy pesada para mi
gusto). Lo cual me queda con la hipótesis de esos rumores que hay de que en la
biblioteca hay un fantasma (un fantasma que no soy yo) rondando todas las
noches por aquí, ni me planteo que sea real así que supongo que se habrá trabado
la cerradura.
-A ver, so
merluza, no tienes gracia, abre la puerta- enserio a veces mi hermano me
exaspera
-No puedo,
so bobalicón, está trabada– Le contesto y por más que giro la llave en la
cerradura no consigo abrirla. Dario se une a nosotros en la discusión y de
repente hay mucho silencio. Sin contar claro los gritos de ellos dos. Pero
vale, es la biblioteca y eso, estamos solos, pero ¿Ni si quiera el viento o los
animales nocturnos hacen ruido fuera? Esto es muy raro.
Vivimos en
un pequeño pueblo, no es nada especial. Está pegado a un bosque al que voy a
correr, desconectar y a veces incluso cazo algún que otro animal. Pero nada
inofensivo solo a los perros salvaje que intentan atacar al pueblo. Cuando no
estoy leyendo en la biblioteca estoy en el bosque con mi amigo, mi mejor amigo
Liam. Es alto con los ojos gris pizarra y el pelo moreno ni muy largo ni muy
corto y a pesar de que intenta peinarse siempre va con ese alborotado tan
perfecto. Sé de sobra por mi experiencia en el bosque que los animales como los
búhos o mapaches vienen continuamente a estas horas a buscar comida al centro
del pueblo, me extraña mucho que no hayan venido hoy con el estupendo clima que
tenemos. Incluso en invierno, cuando hace un frío que pela, los mapaches vienen
a rebuscar en nuestra basura.
-Callaos,
¿no lo escucháis? – Pregunto mientras me llevo el dedo índice a la boca para
indicar que pido silencio.
-Yo no
escucho nada – Me responde Dario. Así que sabe hablar, no me había dirigido la
palabra en toda la noche, ya me estaba preocupando de que no tuviera lengua
como los avox (¿Lo ves? Estoy muy
metida en lo que se refiere a libros, y los
juegos del hambre es uno de mis favoritos)
-Exacto, no se
escucha nada ni si quiera a los animales nocturnos, eso no es normal- les
explico con toda la tranquilidad del mundo mientras me acerco a una ventana
enorme en el lado delantero de la biblioteca; que usan de escaparate, lleno de
libros antiguos encuadernados en piel.
Ahora ya no
hay silencio, se escucha un siseo, algo nervioso, no el siseo si no nosotros,
estamos algo nerviosos. Miro a mi derecha un instante por el rabillo del ojo y
veo que mi hermano y Dario se han unido a mí
-Creo que
deberíamos… - Elliot no logra acabar su frase porque una extraña criatura que
al principio pensé que era un perro salvaje lo ataca y cae al suelo peleándose
con éste. No, no es un perro salvaje es una criatura extraña, medirá metro y
poco y tiene la piel rosa pálido como la de un bebé recién nacido, pero no tan
suave porque se le ven todas las arrugas, parece que es viejo pero tiene una
fuerza brutal ya que está cogiendo a mi hermano por el cuello y lo ha levantado
del piso. Tiene las orejas puntiagudas que me recuerdan a las de un gato y unos ojos pequeños y
estrechos de color negro azabache.
Creo que la
intención de esta cosa es ¿Matarnos? No
me lo pienso mucho porque cuando me doy cuenta ya tengo un arco y flecha en
mano que estaban guardados en un viejo armario; disparo. La horrible criatura
lanza un cuchillo que llevaba bajo la camisola en dirección a mi cabeza, pero
falla y se clava en la pared mientras cae al suelo dejando en la alfombra una
gran mancha de, no, sangre no es, la sangre no es azul. Supongo que será el
líquido que hay dentro de estas cosas.
-Ahh… - Mi
hermano suelta un grito de dolor, me gusta cuando sufre un poco que pruebe un
poco de su propia medicina, pero se está retorciendo en el suelo de dolor y no
puedo evitar que se me rallen los ojos e ir en su ayuda
- ¿Qué te
duele?
-¡Todo! –
Responde él entre gemidos
-Alex… -
Empieza a llamarme Dario – Alex creo que… - no le estoy haciendo caso, lo único
que me preocupa ahora es conseguir levantar a mi hermano – Alex creo que
deberías…
-¡¿Qué!? –
respondo en tono duro irritada, él me señala a la ventana rota por la que entró
la extraña criatura, y de esta ya está intentando entrar un ejército de feos
monstruos, y si, pueden ofenderse. –Imbécil porque no me lo dijiste antes – Le
espeto mientras corro y Dario lleva al hombro a Elliot
-Si porque
no te lo intentaba decir antes ¿sabes? Tu hermano tiene razón eres tan
testaruda como…
-Enserio
¿Cómo qué? Valiente, no me has hablado en toda la noche y ahora como crees que
vamos a morir te dignas a decirme los insultos que te llevas años reservando
-Si quisiera
decir lo que me llevo reservando te diría… -interrumpe la frase cuando se tira
al suelo y yo lo imito, nos están lanzando ¿bayas? No recuerdo muy bien pero
creo que Liam me dijo que esta clase de bayas son venenosas hasta tal punto que
si te rozan la piel te empiezan a escocer. Y no exageraba con lo del terrible
dolor porque ya lo empiezo a notar en el tobillo, creo que me han alcanzado
tres en esa zona. Me levanto como puedo, intentando reprimir el dolor, como si pudiese.
Ayudo a ponerse en pie a mi hermano con la ayuda de Dario, Elliot parece
haberse recuperado así que ya puede correr él solo y vamos más rápido.
¿Por dónde
salir? La puerta está cerrada (me sigo preguntando como cerraron la puerta
estos bichos), la ventana es un tubo por el que están entrando cantidad de esos
monstruos; solo nos queda la puerta que da al patio trasero.
Hago
indicaciones a los chicos para que me sigan hasta la parte de atrás. Esas
cosas… tengo la extraña sensación de que las he visto, obviamente no en la vida
real pero ¿Puede que en la tele? ¿Lo habré leído? Lo que sé es que me suenan.
Una vez llegamos a la puerta, la forzamos pero tampoco se abre.
-Mierda,
estas cosas no pueden haberla cerrado – Se queja Dario
-Deja de
quejarte y haz algo – Le grito, mientras doy una patada a la puerta a la altura más o menos de donde se encuentra
el pomo y la abro. – algo de ayuda como así. – le espeto a los chicos que creo
que se sienten un poco intimidados, lo sé, lo sé no suelo caer muy bien por eso;
pero me da igual, si tengo que darles una patada a ellos también no tengo duda
en dárselas.
Corremos,
corremos, corremos pero esas cosas también corren. A lo mejor no es un genio en
mates pero a Dario se le ha ocurrido una idea, algo que me sorprende, dice que
podríamos encender una hoguera, que la mayoría de los animales huyen con el
fuego y tiene razón no conozco ni a uno solo que se acerque cuando llevo una
antorcha.
Huimos al
bosque, y veo a Liam que ha encendido una hoguera. Habíamos quedado para pasar
la noche de acampada como cada sábado, supongo que no le importará que traiga
invitados.
-Alex ¿Qué
son esas cosas? – Me pregunta Liam mientras corremos los tres hacia él y nos
colocamos detrás del fuego – Por cierto encantado de verte
-No sé que
son – digo. Empiezo a explicarle a Liam lo que nos ha sucedido hasta entonces y
él empieza a poner esa cara de “esta loca pero algo de verdad dice” (odio
cuando la pone). – Ya sabes porque no nos vamos a la vieja estación de tren y
entramos por el andén nueve y tres cuartos a una escuela mágica. – veo que los
demás se ríen al oír mi mal chiste sobre Harry Potter, así que los imito aunque
más que hacerme gracia el chiste me aterra que sea un poco verdad. Las
criaturas ya se han ido y nos hemos sentado todos alrededor del fuego, hemos
decidido pasar la noche aquí todos juntos para ver si vuelven armadas o algo.
Fue como algo instantáneo. Fue ponernos tras el fuego, una ráfaga de aire como
la que nos envolvió en la biblioteca surgió y desaparecieron sin dejar rastro
(excepto el desastre en la biblioteca) Ya han pasado una media hora y todos
seguimos en silencio, es Liam quien rompe el silencio.
-¿Y quiénes
son tus amigos? – me pregunta Liam con tono desconfiado
-Estos son
mi hermano Elliot y su insoportable amigo Dario – Contesto sin mirarle a la
cara
-¿Tienes un
hermano? Nunca me habías dicho nada
-Bueno y
también tengo otra hermana de unos 20 años y una madre con una gran depresión
que pasa de mi– me enfado, mucho, me enfado mucho por tener que hablar de mi
familia. Mi padre murió en un accidente de coche, él y el vehículo se hundieron
en un lago de las afueras, la policía no encontró ni a él ni al coche. Me
hubiera gustado enterrar su cuerpo e ir a verle de vez en cuando, a pesar que
sé que él no estaría ahí. Mi madre no lo aguantó y lo entiendo ella le amaba y
yo quería también a mi padre, pero hemos sido nosotros Elliot y yo los que la
mantengan a ella con vida y salud en vez de a la inversa. No nos hablamos.
Primero entró en una gran depresión y ahora trabaja y lleva una vida cotidiana,
aunque sigo sin hablarle porque creo que parte de la culpa me la echa a mí o
esa es la impresión que me da. La muerte de mi padre pasó ya hace unos cuatro
años cinco en octubre, no tiene perdón.
-Bueno esto
es raro, aunque no tanto Alex nunca habla de mí pero lo raro es que tenga
novio- ríe mi hermano
-no es mi
novio so merluzo anda vete a jugar con las barbies y a retocarte el maquillaje
porque no tengo ningunas ganas de ver tu cara –Ya me ha hecho estallar. Ya no es
solo el comentario de ahora. Sino que me acaba de dar una escusa para enfadarme
por todas las cosas que me ha hecho todos estos años. Además he tenido una mala
noche ¿vale?
-Vale, Alex
tranquila –Dario, ¿de verdad intenta relajarme?
-No no me
quedo tranquila, tú también déjame en paz ¿no lo ves? Aléjate no quiero saber
nada de ti, olvídame olvida que me conociste olvida todo lo que pasó esta noche
déjame vivir tranquila, olvídalo porque desde luego es lo que yo pienso hacer
–tras decir eso casi a punto de llorar salgo corriendo, no voy del todo
desarmada ya que cogí el arco pero tengo algo de miedo por si esas criaturas siguen
por ahí y de ser así me da igual no voy a volver.
Ya es por la
mañana, y no tengo ganas de enfrentarme a lo que tenga que venir. No quiero
enfrentarme a los comentarios de Elliot, ni a las suplicas de Liam por una explicación
racional y mucho menos a las misteriosas miradas de Dario, solo quiero quedarme
en la cama y no pensar más que en el lado bueno de todo esto, si es que logro
encontrarlo claro.
Hola artista! Jajaja me parece muy bueno el prologo que has hecho, me ha enamorado de veras. Aqui tienes un nuevo tributo de corazon k va a seguir tu novela y a irla comentando.
ResponderEliminarUn beso guapa sigue asi, no cambies :)
Jajjaja!! Gracias, de verdad muchas gracias tributo d corazon ;) jaja
EliminarBesos guapo ;-D
Magnífica, en serio, magnífica historia.
ResponderEliminarMe encanta tu forma de narrar. :D
A ver que tal sigue, me tendras comentando mas capis porque esta muy pero que muy bien :3
Magnífica, en serio, magnífica historia.
ResponderEliminarMe encanta tu forma de narrar. :D
A ver que tal sigue, me tendras comentando mas capis porque esta muy pero que muy bien :3
me necanta la parte de donde se insultan buena artista
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