Bueno, capitulo 2 recien hecho. Y bueno deciros que... ¡Soy la ayudante en el blog Terrón de azúcar! Visítenlo. Seguro que os encantará si sois tributos y si no seguro que también. Bueno os dejo el capitulo espero que os guste. :D
Me percato
de que hay una rama no muy grande y bastante endeble pero perfecta para lo que
la quiero. Corro a cogerla y empiezo a escribir en las cenizas del suelo.
“Tenemos que buscar a Elliot”. No lo he terminado y ya lo está repitiendo él en
voz alta.
-Eso es
tenemos que buscarle pero primero creo que se está haciendo de noche pero con
estos nubarrones cualquiera sabe, ante nada creo que deberíamos caminar hacia
arriba en busca de algo de agua – No me había percatado de las montañas que
tenemos detrás de nosotros. Son tenebrosas y no se ve la cima porque unos
negros nubarrones la tapan, esta es una típica imagen que se describe en los
libros de terror donde sale algún vampiro. Tiene razón, no sabía que supiera
tantas cosas de sobrevivir en la naturaleza (si es que a esto se lo puede
llamar “natural”) pensaba que él era más de tecnologías aunque en el pueblo
pocas veces hay suficiente electricidad para encender el ordenador. Seguramente
seamos uno de los pueblos más pobres de todo el mundo.
Asiento y
encabezo la marcha. Caminamos a un ritmo bastante lento ya que no sé cómo
llegamos al suelo pero en mi opinión caímos desde una altura considerable.
Llegamos a un denso bosque pero no como el bosque del pueblo sino con unos
enormes árboles con hojas de colores muy oscuros casi negros. Es siniestro.
Tengo miedo, quiero irme a casa. Seguimos caminando y empieza a llover. Tampoco
es una lluvia corriente, pero esta no es horizontal, cae del cielo pero no toca
el suelo. Nosotros solo llevamos escasos segundos bajo este fenómeno y estamos
empapados pero el suelo no llega a mojarse; el agua no llega a él. Nos metemos
en una cueva que estará a unos cincuenta metros de donde estábamos cuando
empezó a llover.
Es bastante
alta pero no muy profunda, algo que me alegra porque no puede haber ningún
animal peligroso, al menos no uno que yo conozca.
-Entonces
¿crees que no vas a poder hablar nunca más? – me pregunta Dario, no habíamos
hablado por el camino, supongo que no quería que me sintiera mal por no poder
responder. A modo de respuesta sacudo los hombros – Siento que de algún modo es
culpa mía, te convencimos para que vinieras al bosque y pasó esto, lo siento yo
no quería, nunca lo he querido y jamás querré que te pase algo malo, lo siento
– pone la cabeza entre sus manos y oculta su rostro mientras se sienta en una
roca al fondo de la cueva donde apenas llega luz. Me siento a su lado y le doy
un abrazo, le obligo a mirarme a los ojos y sacudo la cabeza para que entienda
que nada de esto es culpa suya, que lo único que puede y no es, es la
magulladura en el culo, que por una caída no te puedes quedar muda a no ser que
se te atrofie el cerebro cosa que no es cierta, espero.- Es culpa mía y lo
siento. – vuelve a meter la cabeza entre las manos. Yo tampoco quiero que te
pase nada malo, pero no puedo decírtelo.
Al fondo veo
una sombra rara, por un momento me asusto y pienso que tengo una posible
atrofia cerebral y me está afectando a la vista, pero no todavía estoy bien. La
veo, tiene pinta de ser un perro salvaje pero es algo más grande, no mucho pero
sí que se nota la diferencia. Distingo los ojos que son de un terrorífico color
anaranjado escarlata, como si estuvieran inyectados en sangre, acaba de gruñir,
lo he escuchado y me acaba de enseñar sus dos colmillos con los que pretenderá
devorarme. Alerto a Dario, le toco el hombro para que salga de sus íntimos y
profundos pensamientos en los que se ha encerrado y una vez que me mira le
señalo a donde antes estaba la bestia, aunque ya no está. ¿A dónde se ha ido?
La cueva no es grande, no puede tener un refugio más adentro y por la entrada
segurísimo que no, lo habría visto. Es muy raro. ¡Ah! La bestia está a punto de
comerse la cara de Dario.
Doy una
voltereta por el suelo cojo mi arco y acto seguido coloco una flecha y disparo.
La flecha le atraviesa el cuello al animal. Pero no fui lo suficientemente
rápida Dario se está retorciendo de dolor en el suelo, le ha herido bastante la
pierna, y yo no sé qué hacer, tengo miedo, no puedo perderle.
-Alex… - me
dice intentando agarrar algo, le doy mi mano y mientras la sostiene tan fuerte
que me hace daño – gracias fantasmita – el simple hecho de que intente
molestarme en su estado me arranca una sonrisa – gracias por no dejar que me
matara.
-nunca lo
haría –respondo, y lo respondo de verdad, es mi voz, mi voz que está algo más
ronca de lo normal pero es mi voz.
-¡Puedes
hablar! –me dice Dario, mientras me da un abrazo, aunque al hacer el movimiento
de intentar levantarse se le escapa un gemido.
-¡Oh, no! Tu
pierna, tendría que haber sido más rápida – porque es verdad. Dario me pone una
mano en la mejilla y me acerca la oreja a sus labios.
-Gracias a
ti sigo aquí, no te eches la culpa – me susurra al oído, al escuchar sus
palabras me recorre un escalofrío por la espalda.
-De nada,
ven ponte en el suelo intentaré vendarte la herida. – Le ayudo a colocarse con
cuidado, con la espalda apoyada en la roca en la que antes estábamos sentados.
Corto la manga de mi chaqueta y se la coloco a modo de venda, me gustaría
lavársela pero no tengo agua y no creo que la de la lluvia ayude, puede tener
cualquier cosa ya que no sé como es este lugar, y de ser la lluvia igual que la
de casa seguramente sería una lluvia llena de tierra que no haría más que
provocarle una infección.
-¿Qué tal te
sientes ahora?- le pregunto cuándo acabo de vendarle la pierna
-Bastante
mejor, gracias de nuevo, parece que no haces más que salvarme la vida
-Bueno ya
llegará tu turno de salvármela a mí, te he vendado la pierna, no tienes nada
importante solo la mordedura pero mejor vendada para que no siga sangrando. –
le explico, mientras limpio la sangre reseca de la flecha con la que le di a la
especie de perro. - ¿por qué no me cuentas algo para pasar el rato?
-Algo ¿Cómo
qué?
-No sé,
cualquier cosa, quiero conocerte mejor - no me creo que le haya preguntado eso
pero es que realmente quiero conocerle, creo podríamos ser muy buenos amigos.
Quitando al lado lo testarudo que es, esa pequeña prepotencia que tiene y que a
veces se pasa de mandamás no es un mal chico, me cae bien.
-Vale, ¿quieres
saber si tengo novia? – me dice con una sonrisa en los labios
-Cualquier
cosa para matar el aburrimiento- le digo yo con la misma sonrisa
-Pues
tranquila no tengo, pero no te hagas muchas ilusiones ya estoy pillado por
alguien. – me dice apartando la mirada
-¿Y no me
dices su nombre? – le digo intentando buscar esa mirada suya.
-¿Podemos
cambiar de tema? – me pregunta mirándome de nuevo directamente a los ojos, esta
vez soy yo la que aparta la mirada.
Me siento
algo incómoda por haberle preguntado eso. No era mi intención ser tan brusca y
entrometida, creo que le he hecho sentir ese sentimiento de nostalgia, ese
sentimiento que siento yo cuando pienso en que a lo mejor no podré volver a ver
a Liam. No es que esté enamorada de Liam ni nada por el estilo como él lo
estará de su chica, pero no me hago la idea de poder vivir sin él a mi lado.
Creo que a Dario le pasa lo mismo, ahora me da pena, nunca pensé que un chico
tan atractivo como Dario tuviera problemas para conseguir a una chica, es como
Liam, liga allá donde vaya (aunque a veces eso me molesta, admito que me gusta
tener a un chico guapo como Liam para mi sola).
-Lo siento
no era mi intención molestarte, creo que te pasa lo mismo que a mí, crees que
tienes a esa chica lejos de ti ahora mismo y temes no volver a verla – le digo
tímidamente a modo de disculparme con él
-no si por
lejos no está pero… bueno me refiero a que… gracias. – se está haciendo un lío
¿A qué se referiría con lo de lejos? ¿Qué se refería a qué? No quiero
preguntarle, no vaya a ser que le vuelva a ofenderle pero me mata la
curiosidad, aunque bueno habrá que aguantárselas.
-De nada
aunque no sé por qué, creo que deberíamos idear alguna estrategia que
seguiremos para encontrar a Elliot, he recuperado mi voz pero no creo que ir
chillando su nombre por ahí nos ayude.
-Tienes
razón, ante nada lo esencial es sobrevivir nosotros para ayudarle a él, ir a
buscar agua y que tú caces algo ¿No es lo que haces en el pueblo? – me pregunta
-No, yo no
cazo para alimentarnos, a ver Elliot tiene un trabajo de camarero y mi madre
también tiene uno, mi padre y antes de él mi abuelo se encargaban de proteger
el pueblo. Uno de los años cuando mi abuelo vivía en el pueblo, sufrieron
muchos ataques de perros salvajes, desde entonces él y sus siguientes generaciones
se encargan de matar a los que se encuentren más cerca del pueblo. Para que no
vuelvan esos ataques. De haber sido ataques normales no hubieran montado tal
numerito con las flechas y el arco, pero mi padre me contó que fue un año
devastador, que la población sufrió grandes subidas de muertes en ese año y que
hubo heridos muy graves que acabaron suicidándose ellos mismo porque no
soportaron el dolor de las heridas. En un principio iba a ser mi hermano el que
se encargara, ya sabes de generación en generación masculina. Cuando mi padre
murió fuimos los dos al bosque, ya habíamos estado con él antes y nos había
explicado lo que teníamos que hacer. Elliot cogió el arco y por poco no acaba
él ensartado por una flecha. Luego solo por probar, no me iba a dedicar yo a
cazar pero le di a dos en el hocico,
Elliot al ver que yo era mejor se enfado me tiró el carcaj lleno de
flechas y me dejó a mí al frente del cuidado del pueblo. – Le explico, me gusta
poder abrirme con Dario, el único que sabe la historia aparte de Elliot y él
ahora es Liam, pero es que con él he tenido mucha confianza desde un principio.
-No lo
sabía, Elliot nunca me lo había contado
-Es algo de
lo más normal, nunca habla de mí, apuesto a que no te nombró que existía hasta
que fuisteis a la biblioteca
-Sí, cuando
entramos nos explico que tenía una hermana un año menor muy lista que nos podía
ayudar
-Muy lista
sí, eso es lo único que soy. – digo lamentándome para mis adentros, no es que
me da pena, estoy muy orgullosa de cómo soy, aunque hay cualidades que me
gustaría poseer y que cada día estoy más segura de que no las tengo.
-sí, muy
lista, con muy buena puntería por lo que me has contado, con mucha fuerza según
vi cuando abriste la puerta de una patada, bastante ágil por como subías por la
montaña, y ¿sabes? Tengo muchos amigos, de mi curso y del tuyo, y casi todos
dicen que eres hermosa, y creo que Liam también lo piensa. Además si no te
crees que me lo hayan dicho ellos te lo digo yo, eres guapísima – me ruborizo
al escuchar que hable tan bien de mi, pero no mucho tiempo porque este íntimo
momento lo interrumpen unos truenos. Me alerto mucho y ruedo por el suelo, me
apoyo sobre una rodilla con el arco cargado esperando a que nos ataque algo,
pero no llega nada. Por los pelos, no creo que la pierna de Dario aguante otro
ataque.
Dario me
baja el arco y un poco me tranquilizo pero sigo estando alerta. Ese bonito
momento con Dario me había despistado, estamos en un bosque negro. Los árboles
son negros, sus hojas son grises como si estuvieran quemadas pero no hay marcas
de que haya habido un incendio. Pasamos antes cerca de lo que parecía un
arroyo, pero no nos atrevimos a beber ya que cuando intenté meter las manos
parecía alquitrán en vez de agua, espeso y negro. El cielo está lleno de
nubarrones que no paran de descargar agua, un agua que no llega a tocar el
suelo, lluvia que se para a la altura de los tobillos. Está plagado de bestias,
con pinta de perros salvajes, pero que estos tiene ojos naranjas y colmillos
más afilados y largos de lo normal. Ni en los libros de magia sale esto, lo sé,
me los he leídos casi todos. Adoro leer, imaginarme vivir tales aventuras,
siempre he deseado que pasara alguna aventura así y ahora que me ha pasado, no
sé yo si es tan genial como pensaba.
-¿Por qué no
duermes un poco? – le digo a Dario mientras le ayudo a apoyarse bien en la roca
– yo haré guardia, por ahora no creo que pase nada
-Vale, pero
me despiertas en un rato y descansas tú
No parece
muy preocupado porque enseguida se duerme. Empiezo a escuchar sus pequeños
ronquidos que parecen los de un gato, me hace recordar a los pequeños ronquidos
que daba mi hermana mayor cuando aún vivía en casa. La echo de menos. Ella era
mi mejor amiga. Se fue a estudiar a una ciudad cerca de la costa, y nunca más
volví a verla. Se habrá ido hará unos seis años, pocos meses antes de la muerte
de mi padre, me pregunto si se habrá enterado, se supone que mi madre era la encargada
de avisar a los familiares pero a saber donde tenía la cabeza en ese momento.
Mi hermana es como yo, bueno más bien yo soy como ella: alta, de cabello
ondulado, largo y oscuro, con los ojos azul, un azul turquesa, las dos tenemos
un pequeño lunar encima de la ceja izquierda, somos dos gotas de agua. (O eso
decía mi padre)
No para de
llover, cada vez cae más y más agua, hasta que ya no hay árboles, ni plantas,
ni suelo, ni cielo; no hay nada, no se ve nada. El paisaje se ha convertido en
una auténtica cortina de agua. Cierro los ojos y los vuelvo abrir con la
esperanza de que el aguacero pare. No lo hace, y ahora se está metiendo una
misteriosa niebla en la cueva. Digo misteriosa no en el sentido de que da
miedo, no, bueno miedo da aunque es más el color naranja a lo que temo que a
otra cosa. Empieza a entrar por todas partes e inunda la cueva. Me pongo
nerviosa porque esto no es una niebla corriente, podría ser un gas venenoso.
Intento llegar a Dario y despertarlo para huir. Estando a dos pasos como máximo
de él me caigo al suelo. Poco a poco noto como voy perdiendo la conciencia. Mi
último recuerdo es estar mirando la silueta de Dario dormido, y pienso que es
una bonita imagen de ver, una bonita última imagen antes de morir.
No mueren, ¿VERDAD QUE NO? o.o
ResponderEliminarY a ver si ahora Dario pierde la pierna como Peeta xD
A mi me da que estos dos acaban juntos... :)
Me ha encantado el capítulo, pero cuida las faltas ^-^
Un besoo
Mueren o no..Mm.. Buena ya se vera si los mato o no. Jaja. Y tranquila q no tengo intencion d arrancarle la pierna a nadie. t da q acaban juntos? enseiro? tu crees? Bueno ya se vera
EliminarGracias d verdad signifca mucho para mi, y si tendre q cuidarlas
Un besazo
Ui, ui..
ResponderEliminarA mi me da que acaban juntoos.
Se nota un monon xD
Tal vez me este equivocando..
Un beso, thinkk