Capitulo 37: Dael

1/12/14

¡Lo siento mucho! Sé que la semana pasada no hubo capítulo, y posiblemente esta semana sea la única que entrada que haya, pero tengo mis excusas: exámenes. De todo, a la vez. Hay días que no tengo ninguno y otros que tengo tres. Pero paciencia pequeñines, ahora está aquí el puente de Diciembre y como no tendré que prepararme tantos exámenes podré escribir un poco más (porque la verdad es que no he escrito ningún capítulo durante este mes debido a las clases) y redactar algunas entradas. Además ¡queda tan poco para las navidades! Yo ya tengo más que hecha mi carta con todos los libros que espero que me traigan. Bueno, sin enrollarme más, os dejo el capítulo. Hay gente #TeamAriel por ahí desesperada por el salseo. Me caéis bien. Lo de siempre: leed, disfrutad, ¡COMENTAD! y espero que os guste. 


Dael

Me pasé la primera hora con una sonrisa boba en la cara. A penas me daba cuenta de las miradas que Verónica y Zennon me lanzaban. Y mucho menos prestaba atención a la clase, además, yo ya había dado este tema en mi antiguo instituto.

Aria había cortado con Axel.

Me molestó un poco cuando me contó la especie de pacto que ambos tenían. Me hirvió la sangre al pensar en Axel con Aria, juntos, besándose… Pero creo que no me hubiera alegrado tanto si no hubiera sabido que ellos tenían algo: me había elegido a mí. Por encima de él. Por encima de su amistad. Por encima de todo lo que yo creía. O bien estaba muy enfadada con Axel y quería ponerle celoso, o bien ella y yo teníamos algo. Y Aria podía ser muchas cosas, pero no era cruel ni mezquina, así que solo me quedaba pensar que había algo entre nosotros dos. Algo pequeño y que apenas estaba naciendo en ella, pero con el tiempo… quién sabe.


-Deja de babear. Ella todavía no ha llegado. – Verónica me dio unos golpecitos en la barbilla para cerrarla.

Parpadeé varias veces para salir de mi ensoñación.

-Lo siento yo…

-Estás enamorado. – Completó la frase por mí.

-¡Vamos! Deberías alegrarte. – Le dije. – Aria y Axel están enfadados entre ellos. Aria está libre para mí y Axel para ti. Deberías atacar. – Le aconsejé.

-¿Atacar? ¿Cómo si fuera una fresca? – Me miró escéptica.

-No digo que te acuestes con él esta noche, simplemente ve y coquetea. Hazle saber que te interesa. – La animé, señalándole la otra esquina de la clase, donde Axel estaba sentado mirando al suelo con cara de pocos amigos.

Verónica le contempló y se mordió las uñas, nerviosa.

-¿Crees que le puedo llegar a gustar? – Me preguntó nerviosa.

-Estoy seguro de que cuando te conozca caerá rendido a tus pies. – Y no lo decía por decir. Verónica era una chica estupenda, divertida y agradable. Podría tener a todos los chicos a sus pies si no fuera tan tímida. Tal vez, si Aria no me hubiese cautivado desde el primer momento, me habría fijado en Verónica.

-Vale. – Asintió, convenciéndose a ella misma.- Voy a hablar con él.

No se levantó del sitio.

-¡Venga! – La empujé en el asiento, trastabilló, pero se recuperó y caminó decidida hasta el malhumorado Axel.

Observé como quien observa una película, como ella se sentaba a su lado y empezaban a hablar. Ella dijo algo, y él se rió.

-¡Empecemos con la clase señores y señoras! – Entró la Sra. Moretz con su cantarina voz dando órdenes.

Justo antes de que se cerrara la puerta, ésta se volvió a abrir, revelando la figura vestida de negro de Aria.

-¡A tiempo! – Exclamó entrando en la clase.

-Me han dicho que has faltado a la primera clase, Aria. – La reprendió la profesora.

-Y podría haber faltado a la segunda, pero por ser su clase he venido. Y sí, eso es un cumplido. – Dijo tomando asiento a mi lado. Justo la silla continua a la mía, no dos más allá.

-Sabes que estás castigada ¿verdad? – Le dijo Moretz con una expresión divertida.

-Ya he recogido  mi pase al aula de castigos. – Le respondió con una sonrisa, como si estuviera orgullosa de ello.

Tras esa breve interrupción, Moretz siguió dando voces, pidiéndonos que ensayáramos, que este era un proyecto para nota, que nos esforzáramos, bla, bla, bla… desconecté al tercer grito.

-Me has hecho caso. – Dije girando la cabeza para mirar a Aria.

Ella sonreía. Creo que nunca la había visto sonreír tanto. Me gustaba más así.

-Casi no llego. – Dijo echándose el pelo hacia atrás con la mano.

-Te iba a decir que vinieses a mi casa después de clases.

-¿Para ensayar? – Preguntó.

-Para hacer algo juntos.

-¿Qué clase de cosas juntos? – Sus labios se curvaron en una sonrisa pícara.

-Tienes una mente perversa. – Contesté, sabiendo que el color me había subido a las mejillas.

Ella rió en voz alta. Gran parte de la clase, incluido Axel y la Sra. Moretz, se giraron para verla. Era tan extraño verla reír de esa manera, ni si quiera cuando estaba con Axel y Dan. Y yo me sentía tan a gusto sabiendo que la podía hacer reír de esa manera.

-Iré a tu casa, después del castigo.

Moretz nos reprendió por no estar cantando, así que después de reírnos, empezamos a ensayar.

Había conseguido aprenderme la canción de tanto haberla oído. Acordamos las partes que cantaríamos en solitario cada uno y en las que nuestras voces se unirían. Cuando hacer los coros del otro. Pulimos algunas notas altas. Aria se adaptaba a cualquier sugerencia sin esfuerzo, modulaba su voz hasta conseguir lo que quería sin apenas esforzarse. A mí me costaba un poco más llegar a ciertas notas en ciertos tiempos, pero con un ensayo más lo tendríamos listo.

-Esta parte intenta hacerla más rota. – sugirió Aria señalando una de las estrofas. Habíamos escrito la letra en una hoja para que fuera más fácil hacer los cambios.

-¿Más rota? – Fruncí el ceño.

-Sí. Como si estuviéramos devastados y sólo quisiéramos echarnos a llorar.

La miré con una expresión divertida cuando mencionó llorar. Según ella, Aria Gómez jamás lloraba por nada ni por nadie.

-De acuerdo. – Acepté.

Asintió. Levantó uno, dos, tres dedos, dando la entrada para que empezáramos a cantar.

-Deathbed, all I’ll see is you. And my life leaves my lungs, but my heart will stay with you…

La voz de Aria se volvió a unir a la mía.

-That Little kiss you stole, it held my heart and soul, like a ghost in the silence, I disappear. Don’t try to fight to storm…



La clase se acabó y Aria se despidió, diciendo que no la esperara en clase de mates. Dijo “si me van a castigar por hacer pellas, que lo merezca”. Sospechaba que no volvería a pisar un aula hasta mañana.

Yo me pasé el resto de la mañana pensando en que llegase la tarde. Pensando qué podríamos hacer. Podría llevarla a algún lado. Lo cierto es que me había sorprendido un poco que aceptase. No es como si no hubiese pasado tiempo a solas conmigo, pero había sido para ensayar y para investigar sobre la guerra. Nada de ocio o para sociabilizar.

Me gustaba la idea de quedar como amigos para hacer algo juntos, divertirnos. De la noche a la mañana, Aria había cambiado, había pasado de no poder mirarme a los ojos a buscarme por las mañanas para hablar conmigo. ¿Cambio radical? Puede. ¿Qué estaba seguro que esta era la verdadera Aria y la gruñona era una fachada? Al cien por ciento.

La clase de matemáticas se terminó tan pronto como había empezado. Aria no apareció. Me hubiera hecho ilusión que hubiera ido por ser una clase que compartíamos, pero tampoco había que exagerar: que ahora fuésemos amigos no iba a hacer que Aria de repente se comportase como una alumna modelo.

-¡Hey! – Verónica me esperaba fuera de la clase para salir juntos.

-¿Qué tal con Axel? – No había tenido oportunidad de preguntarle por su plan de coqueteo.

Me miró con una sonrisa en el rostro, ojos brillantes y mejillas sonrosadas.

-Bien. – Respondió tras pensarse la respuesta un momento.- Muy bien.

-Define eso.

-Pues estuvimos hablando, sobre cosas sin sentido. Nos reímos mucho, apenas ensayamos. Pero creo que le caigo bien. Creo que ya no piensa que soy una loca.

-Eres un loca. – Le aseguré.

-Sí, pero él ya no lo piensa. – Me dio un golpe en el hombro.

Salimos del edificio principal ahogándonos en risas. Zennon nos esperaba fuera, y Aria también, apoyada en el pasamanos de la escalera. Zennon la miraba desde el otro lado, con la baba por fuera y una mirada de ensoñación.

-Se te cae la baba, amigo. – Chasqueé los dedos frente a su cara.

-Eh… yo… - Sacudió la cabeza para despejarse. – Eres suertudo. – Me dijo dándole de nuevo una mirada a Aria. Ésta sonreía en nuestra dirección con autosuficiencia.

Me acerqué a ella.

-¿Nos vemos esta tarde? – Le pregunté hundiendo las manos en los bolsillos traseros del pantalón.

-¿Tú novia no se enfadará? – Dijo echándole una mirada envenenada a Verónica.

-¿Estás celosa de que esté con alguien? –Casi me atraganto con la risa.

-En fin, soñar todavía es gratis. – Comentó, poniéndose recta y bajándose la camiseta que se le había subido, enseñando su plano y pálido abdomen.

-Bueno, para que persigas tus sueños, te diré algo: estoy soltero y disponible. – Le susurré al oído.

Pensé que me pegaría por la cercanía, pero por toda respuesta, soltó una de esas carcajadas que tanto me gustaban.

-Nos vemos esta tarde. –Dio media vuelta y comenzó a bajar los primeros escalones. No pude evitar mirar sus caderas en movimiento.

-Ponte guapa. – Le dije reuniéndome de nuevo con los primos.

Se dio la vuelta y empezó a caminar de espaldas.

-Yo soy guapa. – Exclamó en mi dirección.

Sonreí: era demasiado guapa. Tanto, que dolía.

Volvió a darse la vuelta y salió del instituto. Una vez puso un pie en la acera, colocó su skate y desapareció en la calle con el ruido de las ruedas en el asfalto persiguiéndola.

-¿Tienes una cita con Aria Gómez? – Preguntó Zennon agarrándome de los hombros.

-Eso creo. – Le respondí.

-¡Suertudo! – Exclamó empujándome hacia atrás.



1 comentario:

  1. "Hay gente #TeamAriel por ahí desesperada por el salseo. "

    Dios, ya ves. Puta Aria, es la puta ama JAJAJAJAJAJA Ya quiero el siguiente capítulo <3

    ☆

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