¡Buenas! Hoy estoy publicando el capítulo más tarde pero demos gracias a que lo estoy publicando. Y ya pido disculpas por adelantado por que sé que el capítulo de hoy es más corto, lo sé... Pero el siguiente ¡y último capítulo! será mucho más largo ya que será el final finalísimo de la historia. Aunque estoy preparando un epílogo. Espero que disfrutéis este penúltimo capítulo ¡QUE ME COMENTÉIS! Que últimamente nadie comenta y eso me entristece y espero que os guste.
Hombre, no es que Mónica y mi padre fuesen dos magos de las
bombas.
O sí.
El caso era que no era una bomba normal lo que hicimos: era
una bola (concretamente una pelota de tenis) que habíamos rellenado con el
poder de los elementos.
Bueno, yo había rellenado la pelotita con el poder de los
elementos. ¿Cómo lo había hecho? Creo que no tiene explicación. Creo que el
usar mis poderes era uno de esos misterios de la vida que jamás podremos darle
una explicación. Simplemente ocurre.
Ahora había que mirar quien era el que se iba a…. sacrificar.
-Bueno yo… - Elliot empezó a decir.
-No. – Le corté.
-¿Y quién quieres que sea? – Me preguntó.
-¡No lo sé! No quiero que sea nadie.
Me senté en la tierra húmeda a las orillas del lago con las
piernas cruzadas. Apoyé la cabeza entre las manos. No sabía qué hacer ¿Cómo se
busca una víctima? ¿Cómo se puede decidir quién ha de morir? ¿Dios hace esto
siempre? Dicen que cuando Dios decide que ha llegado tu hora, bueno… mueres. Y
si Dios decide cuando mueres ¿Cómo lo hace? ¿Es un juego de azar? ¿Tira una
moneda? ¿Tiene preferencias?
-Nadie tiene que decidir nada. – Dijo mi padre arrollándose
en frente mío.
-¿Y cómo lo haremos entonces? – Preguntó Elliot; estaba
apoyado de espaldas contra un árbol, con la cara entre las manos. No quería que
le viésemos llorar, pero estaba llorando. Yo estaba a punto de hacerlo.
-Dejaremos que decida el destino. – Contestó.
-¿qué vamos a hacer? ¿Tirar una moneda? – Preguntó Dario
burlándose. Él no podía pararse quieto en un sitio.
-¿Por qué no? – Propuso Mónica.
-Estaba de coña- Respondió Dario.
-Pero es una buena idea. –Siguió diciendo mi hermana. – Si
nosotros no podemos decidirlo, que el destino lo haga. A cara o cruz. – Se sacó
una moneda del bolsillo. – Cara llevo yo la bomba, cruz no soy yo la que lo
hace.
Nos sonrió, como si no hubiera nada de lo que preocuparse.
Lástima que mi hermana fuera tan mala actriz. Su sonrisa se
convirtió en una mueca y los ojos se le rayaron. No podía hacernos creer que
nada iba a suceder cuando ni ella misma lo pensaba.
Lanzó la moneda.
No quería ponerme a llorar.
La atrapó en el aire.
Se me estaban rayando los ojos, pero quería mantenerme
fuerte.
Le dio la vuelta en el antebrazo.
Estaba empezando a llorar a lágrima viva.
Una lágrima bajó por su mejilla antes de decirnos el
resultado.
-Cara. – Susurró.
Paré de llorar.
De repente me di cuenta de que no tenía motivos para estar
llorando. Ella iba a morir y yo no. Solo con ese pensamiento debería haber
parado de llorar. Pero en vez de eso, lo único que cesó fueron las lágrimas,
pero comenzaron los sollozos.
Acababa de encontrar a mi hermana e iba a perderla.
Corrí a abrazarla.
Sorry, se que no comento pero ne leo TODAS las entradas, te lo juro por el rio Estigio.
ResponderEliminarYo habria elegido por los palitos
Espero que la semana que viene este es perfectisimo capitulo que me espero
Tengo ganas de leer tu proxima novela
Besos, Andrea
Me encanta pero me pone triste asi que bien hecho te quiero y lo sabes asi que hablame por Twitter
ResponderEliminarTu fan#1
ayy nooo!! no quiero que muera nadie!!! solo la bruja -.- ayyyyyy
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