Capitulo 16

3/2/13

¡Hola! Como prometí, aquí os traigo el capitulo 16. Bueno las normas de siempre, que no son obligatorias por supuesto: leed, comentar, y disfrutad jeje. Un beso chicos. 







Los siseos de las rosas reptando tras nosotros hacen que el vello de la nuca se me erice. Noto como Dario se pone tenso. Le acaricio el brazo y constato que tiene la piel de gallina. No me extraña

- ¿Estás bien?- le pregunto suavemente.

Asiente, y me dedica una forzada sonrisa para que no me preocupe. Lo que pasa es que al fingir esa sonrisa me preocupo todavía más.

El inconfundible siseo se mezcla con el canto de bellas aves que nos sobrevuelan, metiendo en nuestras mentes la sonora y pegadiza melodía natural de sus alegres picos. Un sonido más, al que no logro ponerle nombre, nos envuelve igualmente. Son rítmicos golpes como los de un tambor o un tacón contra el suelo acompañando las voces de los pájaros. Un tacón contra el suelo… ¿Tacón? Yo diría que es más una bota. Suena demasiado pesado para ser una joven chica o una niña indefensa. Es un hombre, sin duda alguna, y bastante musculoso, como mínimo ochenta kilos. Y si son como mínimo ochenta kilos por lo menos mide uno ochenta o más. Puede que simplemente sea un pasajero venido de la tierra que se ha perdido como nosotros, pero mi instinto me dice que es otra cosa, un atacante, peligro, seguramente un lacayo de Ella. Los rítmicos golpeteos se acercan hasta hacerme pensar que está a dos pasos tras nosotros. Siento como el frío abrazo de un fantasma tras mío que hace que me estremezca. Una aura a mi alrededor que no me pertenece. No me lo pienso dos veces, solo actúo. Sigo mi instinto de cazadora. Me descuelgo el arco rápidamente y lo cargo con una de mis preciosas y mortales flechas. Me giro y disparo. No lo estaba mirando muy bien que digamos, por lo que no he acertado en el corazón, pero si le doy en el pecho, en un pulmón o algo de eso (nunca he sido muy buena en anatomía humana). Los demás, Atara y Kai, Elliot y Dario, se giran estupefactos, Kai dice - “sorprendente” instinto de cazadora.

- O sea, yo ya sabía que nuestro fantasmita era una gran cazadora, por eso le deje lo del rollo de los perros del bosque a ella, pero no sabía que tuviese un sexto sentido como el de Spiderman – dice Elliot acercándose al cuerpo jadeante de nuestro atacante. Si correcto, he dicho atacante, porque tiene una navaja muy, muy (hacedme caso cuando digo muy) afilada. Como sospechaba es un hombre alto, medirá uno noventa y cinco o así. Sí que es musculoso. Lleva puesto un mono negro que le cubre desde los pies hasta cuello, con un cinturón ancho de color gris pizarra en el que lleva colgado toda una colección de cuchillos, de todos los tamaños y colores. Una especie de saco del color de la tierra le cubre la cabeza haciendo de su identidad un misterio. Kai se adelanta agachándose a su lado a la altura de la cabeza.

- Y ahora veamos quien es nuestro amiguito…

Le retira el saco. Se aparta de un sobresalto por la impresión y Atara ahoga un grito, poniéndose las manos en la boca. Es el rostro de un hombre de unos cuarenta años, con una corta barba. Su cabello es del rubio cobrizo de Atara y los ojos son del marrón castaño de Kai. Oh, no…

- ¡Joder! ¿Qué pasa? – pregunta Elliot obviamente cagado de miedo.

- Es… es… -tartamudea Atara antes de romper a llorar.

Yo ya sé la respuesta antes de que Kai conteste

- Es nuestro maldito padre – contesta Kai girándose para que no le veamos su bello rostro cubierto por lágrimas.

A pesar de saber la respuesta, escucharlo en voz alta es como una conmoción. Una herida que se ha vuelto abrir para empezar a derramar sangre nuevamente. Entiendo el sentimiento de perder un padre, yo perdí al mío de la manera más cruel que podía imaginar hasta escuchar la historia de los hermanos. Les compadezco y comprendo su dolor. Es como si fuese mi padre el que estuviera ahí.

Un grito de dolor del cuerpo herido sale disparado, haciendo mella en la herida que su identidad ha dejado en los dos hermanos. Atara cae de rodillas. Y Kai preso del pánico, el miedo o la nostalgia golpea la pared cubierta por flores.

-Otra vez me haces llorar papá -. Murmura Atara secándose las silenciosas lágrimas que han corrido por sus mejillas.

- No te quejes, no te duele, ya estás muerto – dice Kai

- Sigamos andando él volverá con Ella – dice Atara recobrando la compostura. Se seca las lágrimas. Sus preciosos ojos color ámbar se han hinchado y sus mejillas están rojas por el llanto.

- ¿Cómo podéis dejarlo ahí? – pregunto frustrada. Si alguna persona por muy chunga que fuese me dijera que puedo volver a abrazar a mi padre la creería, abrazaría esa pequeña esperanza por ínfima que fuera. Y ellos que tienen a su padre vivo (bueno, creo que sería más correcto decir que no está muerto) a unos pasos, son capaces de abandonarlo.

- Alex, sé que esto te afecta porque tú también perdiste a tu padre. Pero no es como tener una segunda oportunidad con él. Él está muerto es un cuerpo sin alma manejado al antojo de Ella. Y aunque quisiera matarlo, cosa que sé que no sería capaz, no podría puesto que él ya está muerto – me explica Atara. Acabo de darme cuenta de que es su padre, no el mío. Mi comportamiento es totalmente irracional. Necesito volver a casa de una vez por todas, o acabaré volviéndome loca por completo.

- Lo siento, de verdad. – nos damos un rápido abrazo y cuando vengo a darme cuenta el hombre herido ya no está.

- “Traidor” - pienso.

Dario pasa su brazo por mis hombros, estrechándome contra sí. El contacto del calor de su cuerpo con mi tembloroso ser me hace bien. No tengo ganas de caminar, no tengo ganas de comer, ni si quiera de seguir viendo algo. Solo quiero acurrucarme junto a mi hermano, a mi novio y mis nuevos amigos, hacerme un ovillo y desaparecer disuelta en lágrimas.

Sin embargo como era de esperar, nadie atiende mis deseos, por lo que seguimos avanzando. Ya es casi media tarde por lo que el cielo va tomando ese color sonrosado que tanto me gusta pero que hoy parece manchar el cielo grotescamente. Cada vez se me hacen más pesados los pies hasta el punto de dejarme arrastrar por la mano de Dario. Por fin alguien atiende mis plegarias y decidimos descansar. Elliot y Atara se proponen para hacer la primera guardia. No, tengo fuerzas ni para hablar por lo que me duermo en seguida.

Susurros in entendibles azotan mi mente amenazando con despertarme, pero ese instante no llega. Voces de fondo llenan la nada blanca que se extiende ante mi vista. Aquella mujer que una vez apareció como hermosa, aparece de nuevo con su aspecto de guardiana del infierno. Alguien está a mi lado, a pesar de que no lo veo, sé que está, lo siento.

-Oss esstoy vigilando… - siseó Ella, haciendo que mis rodillas temblaran de miedo, y el corazón diera un vuelco por la sorpresa.

Su malévola (y dañina para el oído) risa se escuchó como música de fondo, mientras la nada blanca se tornaba a negra y luego otra vez aparecía blanquecino para por último ver la luz del sol y la cara de preocupación de todos los demás.

Veo un instante las perlas de sudor que cubren la frente de Elliot, sus manos temblorosas (un aspecto idéntico al mío), y sé que era él quien estaba a mi lado en mi sueño.

- Ella… - suspiramos a la vez soltando el aire contenido.

- ¿Ella? – pregunta Atara

- ¿Habéis soñado con Ella los dos? – pregunta a su vez Kai

- Cuenta – nos pide Dario

- No es que hayamos soñado los dos con Ella, es que hemos tenido exactamente el mismo sueño, los dos estábamos allí, o eso creo – digo algo dubitativa

- En tu sueño estabas en una nada blanca, con voces que decían cosas que no se entendía, aparecía Ella en modo infierno y te siseaba algo ¿no? – me pregunta Elliot

- Exacto

- Hemos estado los dos en el mismo sueño – confirma mi hermano

- ¿Os dijo algo?- pregunta Kai, con un hilo de terror en la voz.

- Bueno más que decir, nos siseó, como una asquerosa serpiente – comenta Elliot.

- Bueno si, nos dijo que nos está vigilando – digo – después soltó una risilla malvada de las de “buajajja” y me, bueno nos despertamos.

Escruto la cara de cada uno de los presente, y el sentimiento general es uno, en realidad más bien dos: miedo en Dario y Elliot, confusión en Atara y Kai.

- Es muy extraño que se esté comunicando con vosotros. – nos dice Kai

- Bueno no tanto, recuerda que ellos son Celestiales. – le dice Atara a su hermano

- Perdón, sé que dije que no me tenéis que contar todo, pero lo cierto es que hay detalles que me perdí – dice Elliot

- Los Celestiales son los hijos de los dioses – le explica Dario

- Exacto – exclama Atara – y vosotros sois los Celestiales más poderosos que se conoce.

- Sois muy poderosos, por eso es tan extraño que Ella contacte con vosotros. – Dice Kai – normalmente contacta con los fuertes pero poco poderosos para convertirlos en sus lacayos. – hace una pausa. Frunce el ceño para concentrarse. Ladea la cabeza como si estuviera escuchando la voz del viento – aunque puede que seáis tan poderosos que os vea como una amenaza.

- Amenaza que claramente sois – respalda Atara

- Si, seguramente quiere asustaros para no sé, supongo que mataros o algo no estoy muy seguro de cómo funciona su retorcida mente – termina Kai

- Pues sugiero salir de aquí cuanto antes – propone Dario –no tengo ganas de ver como otro de sus lacayos de los… perdón – dice mirando a los hermanos, avergonzado – me refiero a que algún peligro salga y se coma a mi mejor amigo a mi novia y a vosotros, claro. – me rodea con un brazo y me estrecha contra sí. ¡Ha dicho novia! Creo que podría acostumbrarme a esto.

- De acuerdo, yo voy delante – dice Elliot mientras agarra el machete que le ofrece Kai.
El paisaje de ¿la mitad? Del laberinto es idéntico al principio, su forma de castillo encantado, la niebla con destello de puros colores, rosas de olor maravilloso pero con espinas que hacen daño… Igual. Pongo mucha atención con el oído para distinguir cada paso que da cada uno de nosotros, de donde es cada siseo de las plantas. Todo. Creo que estoy sufriendo un ataque de nervios por el miedo que me implantó ese sueño. “Oss esstoy vigilando…” Suena su frase con su odiosa voz una y otra vez en mi cabeza. Golpeando mis pensamientos y haciendo que se me pongan los pelos de punta y los nervios  a flor de piel.

El cálido brazo de Dario acariciando mi hombro me relaja, junto con las palabras de ánimo que nos da Atara. Aún así, todo es poco. En estos casos el único que sabe como relajarme es Elliot. Mi hermano no te dice que todo irá bien, te dice simple y llanamente la verdad. Si algo va mal te lo dice, si estás en peligro de muerte te advierte. Y eso es lo que necesito una gran dosis de verdad, de realidad. Saber lo que está pasando, asegurarme de que esto no solo ocurre en mi cabeza, que no me estoy volviendo loca.

Al rato de andar decidimos hacer una pausa para comer algo. Encendemos una pequeña fogata para asar el pescado que cogimos en el estanque junto al sauce, donde encontramos a Elliot. Pescado ¡Aj! Lo odio, pero creedme que cuando tienes hambre te comes lo que sea. Y no exagero lo que sea. En verdad no está tan malo, si cierras los ojos te tapas la nariz y te imaginas que es una hamburguesa o un perrito caliente. El sabor sigue siendo asqueroso pero psicológicamente te es mejor.

Poco después de retomar nuestra cansina marcha, los siseos se hacen cada vez más seguidos y más fuertes. Más de una vez las rosas tratan de cerrarse ante nosotros, dividiéndonos. Pero no lo han conseguido. Seguimos yendo de la mano. Dario va conmigo puesto que no me ha dejado ni un segundo a solas desde que entramos en el laberinto, Elliot sigue ligando con Atara y va con ella, el que queda suelto es Kai que se va turnando con ambas parejas. Aunque la mayoría del tiempo prefiere ir solo.

De repente sin que nadie nos dé un simple aviso, las plantas nos encierran en una especie de cilindro (hecho de plantas obviamente). En uno estamos Dario y yo, y alrededor muy cerca de donde estamos nosotros, a la izquierda, soy capaz de sentir la presencia  de mi hermano y los demás. ¡Mierda! Lo consiguieron, a ver ¿Quién puede luchar contra la naturaleza? (Si las plantas endemoniadas dispuestas a matarnos pueden recibir el nombre de natural). No creo padecer de claustrofobia pero me da la sensación de que el cilindro se estrecha cada vez más y más. Si, se está estrechando el cuerpo atrapado de Dario contra el mío tembloroso lo confirma. Intentamos luchar. Dario saca el cuchillo que le dio Kai y yo cojo una de mis flechas, empezamos a intentar rajar las plantas, hacer un agujero por el que salir. Éstas con sus tallos cubiertos de espinas nos atrapan agarrando pies y manos. Haciendo que unos cuantos hilos color escarlata broten de nuestras pálidas extremidades. Duele. Duele mucho. Saber que espinas afiladas están clavadas en tu piel impidiéndote moverte… Duele.

Forcejeamos, gritamos, pataleamos, hacemos lo imposible para liberarnos. Inútil. Las plantas, sobrenaturales, tienen una fuerza sobrenatural. Seguimos hasta que rendidos, las mortales rosas acaban con nuestras fuerzas. Un vapor de un verde pistacho procedente de sus prímulas nos envuelve dejándonos inconscientes.


3 comentarios:

  1. muy buen capitulo, me encanta tu historia, y me acabo de enterar que tambien escribes la historia de a drug called love, las dos son fantasticas.

    pd:el ser anonimo que te digo que le pusieras mas romance fui yo.
    un abrazo

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    1. Jajaj Gracias. HE seguido tu consejo pero... bueno. Empezará a notarse el verdadero romance a partir dl capitulo 20, está pensado así créeme.
      Un bessazo

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  2. Ayyy dios OMG los atraparon!!!!noooo...amo tu historia(no te comento alguno porque ahora estoy desde el cel, y se me tilda :/)

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