¡Hola! Como prometí, aquí os traigo el capitulo 16. Bueno las normas de siempre, que no son obligatorias por supuesto: leed, comentar, y disfrutad jeje. Un beso chicos.
Los siseos
de las rosas reptando tras nosotros hacen que el vello de la nuca se me erice.
Noto como Dario se pone tenso. Le acaricio el brazo y constato que tiene la
piel de gallina. No me extraña
- ¿Estás
bien?- le pregunto suavemente.
Asiente, y
me dedica una forzada sonrisa para que no me preocupe. Lo que pasa es que al
fingir esa sonrisa me preocupo todavía más.
El
inconfundible siseo se mezcla con el canto de bellas aves que nos sobrevuelan,
metiendo en nuestras mentes la sonora y pegadiza melodía natural de sus alegres
picos. Un sonido más, al que no logro ponerle nombre, nos envuelve igualmente.
Son rítmicos golpes como los de un tambor o un tacón contra el suelo
acompañando las voces de los pájaros. Un tacón contra el suelo… ¿Tacón? Yo
diría que es más una bota. Suena demasiado pesado para ser una joven chica o
una niña indefensa. Es un hombre, sin duda alguna, y bastante musculoso, como
mínimo ochenta kilos. Y si son como mínimo ochenta kilos por lo menos mide uno
ochenta o más. Puede que simplemente sea un pasajero venido de la tierra que se
ha perdido como nosotros, pero mi instinto me dice que es otra cosa, un
atacante, peligro, seguramente un lacayo de Ella. Los rítmicos golpeteos se
acercan hasta hacerme pensar que está a dos pasos tras nosotros. Siento como el
frío abrazo de un fantasma tras mío que hace que me estremezca. Una aura a mi
alrededor que no me pertenece. No me lo pienso dos veces, solo actúo. Sigo mi
instinto de cazadora. Me descuelgo el arco rápidamente y lo cargo con una de mis
preciosas y mortales flechas. Me giro y disparo. No lo estaba mirando muy bien
que digamos, por lo que no he acertado en el corazón, pero si le doy en el
pecho, en un pulmón o algo de eso (nunca he sido muy buena en anatomía humana).
Los demás, Atara y Kai, Elliot y Dario, se giran estupefactos, Kai dice -
“sorprendente” instinto de cazadora.
- O sea, yo
ya sabía que nuestro fantasmita era una gran cazadora, por eso le deje lo del
rollo de los perros del bosque a ella, pero no sabía que tuviese un sexto sentido
como el de Spiderman – dice Elliot acercándose al cuerpo jadeante de nuestro
atacante. Si correcto, he dicho atacante, porque tiene una navaja muy, muy
(hacedme caso cuando digo muy) afilada. Como sospechaba es un hombre alto,
medirá uno noventa y cinco o así. Sí que es musculoso. Lleva puesto un mono
negro que le cubre desde los pies hasta cuello, con un cinturón ancho de color
gris pizarra en el que lleva colgado toda una colección de cuchillos, de todos
los tamaños y colores. Una especie de saco del color de la tierra le cubre la
cabeza haciendo de su identidad un misterio. Kai se adelanta agachándose a su
lado a la altura de la cabeza.
- Y ahora
veamos quien es nuestro amiguito…
Le retira
el saco. Se aparta de un sobresalto por la impresión y Atara ahoga un grito,
poniéndose las manos en la boca. Es el rostro de un hombre de unos cuarenta
años, con una corta barba. Su cabello es del rubio cobrizo de Atara y los ojos
son del marrón castaño de Kai. Oh, no…
- ¡Joder!
¿Qué pasa? – pregunta Elliot obviamente cagado de miedo.
- Es… es…
-tartamudea Atara antes de romper a llorar.
Yo ya sé la
respuesta antes de que Kai conteste
- Es
nuestro maldito padre – contesta Kai girándose para que no le veamos su bello
rostro cubierto por lágrimas.
A pesar de
saber la respuesta, escucharlo en voz alta es como una conmoción. Una herida
que se ha vuelto abrir para empezar a derramar sangre nuevamente. Entiendo el
sentimiento de perder un padre, yo perdí al mío de la manera más cruel que
podía imaginar hasta escuchar la historia de los hermanos. Les compadezco y
comprendo su dolor. Es como si fuese mi padre el que estuviera ahí.
Un grito de
dolor del cuerpo herido sale disparado, haciendo mella en la herida que su
identidad ha dejado en los dos hermanos. Atara cae de rodillas. Y Kai preso del
pánico, el miedo o la nostalgia golpea la pared cubierta por flores.
-Otra vez
me haces llorar papá -. Murmura Atara secándose las silenciosas lágrimas que
han corrido por sus mejillas.
- No te
quejes, no te duele, ya estás muerto – dice Kai
- Sigamos
andando él volverá con Ella – dice Atara recobrando la compostura. Se seca las
lágrimas. Sus preciosos ojos color ámbar se han hinchado y sus mejillas están
rojas por el llanto.
- ¿Cómo
podéis dejarlo ahí? – pregunto frustrada. Si alguna persona por muy chunga que
fuese me dijera que puedo volver a abrazar a mi padre la creería, abrazaría esa
pequeña esperanza por ínfima que fuera. Y ellos que tienen a su padre vivo
(bueno, creo que sería más correcto decir que no está muerto) a unos pasos, son
capaces de abandonarlo.
- Alex, sé
que esto te afecta porque tú también perdiste a tu padre. Pero no es como tener
una segunda oportunidad con él. Él está muerto es un cuerpo sin alma manejado
al antojo de Ella. Y aunque quisiera matarlo, cosa que sé que no sería capaz,
no podría puesto que él ya está muerto – me explica Atara. Acabo de darme
cuenta de que es su padre, no el mío. Mi comportamiento es totalmente
irracional. Necesito volver a casa de una vez por todas, o acabaré volviéndome
loca por completo.
- Lo
siento, de verdad. – nos damos un rápido abrazo y cuando vengo a darme cuenta
el hombre herido ya no está.
- “Traidor”
- pienso.
Dario pasa
su brazo por mis hombros, estrechándome contra sí. El contacto del calor de su
cuerpo con mi tembloroso ser me hace bien. No tengo ganas de caminar, no tengo
ganas de comer, ni si quiera de seguir viendo algo. Solo quiero acurrucarme
junto a mi hermano, a mi novio y mis nuevos amigos, hacerme un ovillo y
desaparecer disuelta en lágrimas.
Sin embargo
como era de esperar, nadie atiende mis deseos, por lo que seguimos avanzando.
Ya es casi media tarde por lo que el cielo va tomando ese color sonrosado que
tanto me gusta pero que hoy parece manchar el cielo grotescamente. Cada vez se
me hacen más pesados los pies hasta el punto de dejarme arrastrar por la mano
de Dario. Por fin alguien atiende mis plegarias y decidimos descansar. Elliot y
Atara se proponen para hacer la primera guardia. No, tengo fuerzas ni para
hablar por lo que me duermo en seguida.
Susurros in
entendibles azotan mi mente amenazando con despertarme, pero ese instante no
llega. Voces de fondo llenan la nada blanca que se extiende ante mi vista.
Aquella mujer que una vez apareció como hermosa, aparece de nuevo con su
aspecto de guardiana del infierno. Alguien está a mi lado, a pesar de que no lo
veo, sé que está, lo siento.
-Oss esstoy
vigilando… - siseó Ella, haciendo que mis rodillas temblaran de miedo, y el
corazón diera un vuelco por la sorpresa.
Su malévola
(y dañina para el oído) risa se escuchó como música de fondo, mientras la nada
blanca se tornaba a negra y luego otra vez aparecía blanquecino para por último
ver la luz del sol y la cara de preocupación de todos los demás.
Veo un
instante las perlas de sudor que cubren la frente de Elliot, sus manos
temblorosas (un aspecto idéntico al mío), y sé que era él quien estaba a mi
lado en mi sueño.
- Ella… -
suspiramos a la vez soltando el aire contenido.
- ¿Ella? –
pregunta Atara
- ¿Habéis
soñado con Ella los dos? – pregunta a su vez Kai
- Cuenta –
nos pide Dario
- No es que
hayamos soñado los dos con Ella, es que hemos tenido exactamente el mismo
sueño, los dos estábamos allí, o eso creo – digo algo dubitativa
- En tu
sueño estabas en una nada blanca, con voces que decían cosas que no se
entendía, aparecía Ella en modo infierno y te siseaba algo ¿no? – me pregunta
Elliot
- Exacto
- Hemos
estado los dos en el mismo sueño – confirma mi hermano
- ¿Os dijo
algo?- pregunta Kai, con un hilo de terror en la voz.
- Bueno más
que decir, nos siseó, como una asquerosa serpiente – comenta Elliot.
- Bueno si,
nos dijo que nos está vigilando – digo – después soltó una risilla malvada de
las de “buajajja” y me, bueno nos despertamos.
Escruto la
cara de cada uno de los presente, y el sentimiento general es uno, en realidad
más bien dos: miedo en Dario y Elliot, confusión en Atara y Kai.
- Es muy
extraño que se esté comunicando con vosotros. – nos dice Kai
- Bueno no
tanto, recuerda que ellos son Celestiales. – le dice Atara a su hermano
- Perdón,
sé que dije que no me tenéis que contar todo, pero lo cierto es que hay
detalles que me perdí – dice Elliot
- Los
Celestiales son los hijos de los dioses – le explica Dario
- Exacto –
exclama Atara – y vosotros sois los Celestiales más poderosos que se conoce.
- Sois muy
poderosos, por eso es tan extraño que Ella contacte con vosotros. – Dice Kai –
normalmente contacta con los fuertes pero poco poderosos para convertirlos en
sus lacayos. – hace una pausa. Frunce el ceño para concentrarse. Ladea la
cabeza como si estuviera escuchando la voz del viento – aunque puede que seáis
tan poderosos que os vea como una amenaza.
- Amenaza
que claramente sois – respalda Atara
- Si,
seguramente quiere asustaros para no sé, supongo que mataros o algo no estoy
muy seguro de cómo funciona su retorcida mente – termina Kai
- Pues
sugiero salir de aquí cuanto antes – propone Dario –no tengo ganas de ver como
otro de sus lacayos de los… perdón – dice mirando a los hermanos, avergonzado –
me refiero a que algún peligro salga y se coma a mi mejor amigo a mi novia y a
vosotros, claro. – me rodea con un brazo y me estrecha contra sí. ¡Ha dicho
novia! Creo que podría acostumbrarme a esto.
- De
acuerdo, yo voy delante – dice Elliot mientras agarra el machete que le ofrece
Kai.
El paisaje
de ¿la mitad? Del laberinto es idéntico al principio, su forma de castillo
encantado, la niebla con destello de puros colores, rosas de olor maravilloso
pero con espinas que hacen daño… Igual. Pongo mucha atención con el oído para
distinguir cada paso que da cada uno de nosotros, de donde es cada siseo de las
plantas. Todo. Creo que estoy sufriendo un ataque de nervios por el miedo que
me implantó ese sueño. “Oss esstoy vigilando…” Suena su frase con su odiosa voz
una y otra vez en mi cabeza. Golpeando mis pensamientos y haciendo que se me
pongan los pelos de punta y los nervios
a flor de piel.
El cálido
brazo de Dario acariciando mi hombro me relaja, junto con las palabras de ánimo
que nos da Atara. Aún así, todo es poco. En estos casos el único que sabe como
relajarme es Elliot. Mi hermano no te dice que todo irá bien, te dice simple y
llanamente la verdad. Si algo va mal te lo dice, si estás en peligro de muerte
te advierte. Y eso es lo que necesito una gran dosis de verdad, de realidad.
Saber lo que está pasando, asegurarme de que esto no solo ocurre en mi cabeza,
que no me estoy volviendo loca.
Al rato de
andar decidimos hacer una pausa para comer algo. Encendemos una pequeña fogata
para asar el pescado que cogimos en el estanque junto al sauce, donde
encontramos a Elliot. Pescado ¡Aj! Lo odio, pero creedme que cuando tienes
hambre te comes lo que sea. Y no exagero lo que sea. En verdad no está tan
malo, si cierras los ojos te tapas la nariz y te imaginas que es una
hamburguesa o un perrito caliente. El sabor sigue siendo asqueroso pero
psicológicamente te es mejor.
Poco
después de retomar nuestra cansina marcha, los siseos se hacen cada vez más
seguidos y más fuertes. Más de una vez las rosas tratan de cerrarse ante
nosotros, dividiéndonos. Pero no lo han conseguido. Seguimos yendo de la mano.
Dario va conmigo puesto que no me ha dejado ni un segundo a solas desde que
entramos en el laberinto, Elliot sigue ligando con Atara y va con ella, el que
queda suelto es Kai que se va turnando con ambas parejas. Aunque la mayoría del
tiempo prefiere ir solo.
De repente
sin que nadie nos dé un simple aviso, las plantas nos encierran en una especie
de cilindro (hecho de plantas obviamente). En uno estamos Dario y yo, y
alrededor muy cerca de donde estamos nosotros, a la izquierda, soy capaz de sentir
la presencia de mi hermano y los demás.
¡Mierda! Lo consiguieron, a ver ¿Quién puede luchar contra la naturaleza? (Si
las plantas endemoniadas dispuestas a matarnos pueden recibir el nombre de
natural). No creo padecer de claustrofobia pero me da la sensación de que el
cilindro se estrecha cada vez más y más. Si, se está estrechando el cuerpo
atrapado de Dario contra el mío tembloroso lo confirma. Intentamos luchar.
Dario saca el cuchillo que le dio Kai y yo cojo una de mis flechas, empezamos a
intentar rajar las plantas, hacer un agujero por el que salir. Éstas con sus
tallos cubiertos de espinas nos atrapan agarrando pies y manos. Haciendo que
unos cuantos hilos color escarlata broten de nuestras pálidas extremidades.
Duele. Duele mucho. Saber que espinas afiladas están clavadas en tu piel
impidiéndote moverte… Duele.
Forcejeamos,
gritamos, pataleamos, hacemos lo imposible para liberarnos. Inútil. Las
plantas, sobrenaturales, tienen una fuerza sobrenatural. Seguimos hasta que
rendidos, las mortales rosas acaban con nuestras fuerzas. Un vapor de un verde
pistacho procedente de sus prímulas nos envuelve dejándonos inconscientes.

muy buen capitulo, me encanta tu historia, y me acabo de enterar que tambien escribes la historia de a drug called love, las dos son fantasticas.
ResponderEliminarpd:el ser anonimo que te digo que le pusieras mas romance fui yo.
un abrazo
Jajaj Gracias. HE seguido tu consejo pero... bueno. Empezará a notarse el verdadero romance a partir dl capitulo 20, está pensado así créeme.
EliminarUn bessazo
Ayyy dios OMG los atraparon!!!!noooo...amo tu historia(no te comento alguno porque ahora estoy desde el cel, y se me tilda :/)
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