Somos cajas

8/5/15

Somos cáscaras vacías

El ser humano es tan solo una caja. Cada persona es una caja. Algunas son preciosas, bien pintadas, con elegantes adornos y distinguidos trazos. Otras representan lo que guardan en su interior, mostrando feos arañazos, colores apagados, suciedad cubriéndolas. Pero todas, las bonitas y las feas, las personas, las cajas, lo que encierran en su interior no son otra cosa sino recuerdos.

Malos y buenos. La diferencia solo consiste en como dejamos que esos recuerdos nos envuelvan. Cómo esos recuerdos toman un pincel y dibujan tu rostro: una cara feliz, una lágrima, sorpresa, pena... 

La caja toma forma, a pesar de seguir estando vacía, porque los recuerdos al fin y al cabo no son cosas que podamos guardar en nuestro interior. Son pensamientos que se escapan a nuestra mano y por más que queramos inmortalizarlos, no podemos, por eso son tan preciados y peligrosos.

Muchas personas dicen que han sido sus buenos recuerdos los que la han maquillado de vivos colores, pero eso es solo una tapadera, si buscas más abajo, en la primera capa, su caja es de color marrón, con marcas de arañazos, con la húmeda lágrima resbalando impresa en la tapa.

Al final no somos más que eso, cajas, dominadas por nuestras pesadillas, nuestros peores recuerdos.

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