Siempre ser recordado

22/5/15

Es patético como nos obsesionamos con ser algo, con ser alguien grande; con que se nos homenajee cuando ya no existamos, con que nuestro nombre nunca sea olvidado.

 Siempre intentando cambiar algo nuevo, siempre inventando formas de destacar. ¿Por qué queremos que todos conozcan nuestro ser? ¿Por qué desear ser alabado por todos? Se supone que la vida es demasiado corta para intentar ser importante, para intentar complacer a todos. 

En realidad, los más grandes son los menos importantes. Sí, todos saben lo que hicieron, lo admiran por ello. Pero ¿alguien recuerda cómo era él? ¿Recuerdan si era divertido o amable o cariñoso? ¿Recuerdan si era una buena persona? ¿Recuerdan si fue amado en vida? Ni si quiera aquellos con los que convivía lo recuerdan, pues su hazaña eclipsa su persona. 

Y una hazaña, al fin y al cabo, es suerte ¿Por qué nos gustaría ser recordados por un golpe de suerte y no por cómo éramos? Si nadie nos recuerda... ¿quién llorará por nosotros cuando no estuviésemos? 

La raza humana no la entiendo.

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