Capitulo 40 segunda parte

20/10/13

Buenas tardes a todo el mundo ¿he cumplido o no he cumplido? (No sé si estoy cumpliendo, lo dicho es una entrada programada) Bueno, amigos... Esta segunda parte del capítulo 40... El comienzo del final... ¿Estamos tristes? Yo no, de hecho me siento feliz porque me pongo a ver y veo que esta historia ha crecido mucho. Además os puedo asegurar que cuando esta se acabe comenzaré a escribir otra que está ya en proceso. Supongo que no tengo que deciros nada más, a parte de otra vez, gracias por leer la historia, estoy muuuy agradecida, en serio. Lo de siempre, Leed, difundid, ¡COMENTAAAD!  y espero que os guste.







¿Quién me mandó a mí a decidirlo sin pensarlo? Pero no mearrepentía, de eso estaba segura: quería ver a mi padre una vez más.

Había pasado una semana, exactamente una sola semana desdeque vi cómo el fuego azul se llevaba a mi madre.

No me lo sacaba de la cabeza.

Yo era adoptada y ella nunca me lo dijo, pero eso daba igual:madre es la que cría no la que pare. Y ella me crió. Lo hizo lo mejor que pudoa pesar de nuestras diferencias, lo hizo, luchó por nosotros dos, por Elliot ypor mí y nos sacó a delante. A su manera, de una manera distante, sin darnostanto cariño como a mí me hubiera gustado recibir. Pero eso no quitaba el hechode que me quería. Y de que yo a ella también.

La gente me miraba con lástima mientras caminábamos hacia ellago por el que habíamos llegado, por el mismo que mi padre se había ido. Meparecía justo ir por donde él había escapado, era algo poético supongo.

Dario me había pedido ya cientos de veces que loreconsiderara. Pero incluso él sabía que era un gasto de saliva innecesario:cuando yo tomaba una decisión no la cambiaba. Yo era así de cabezota. Y por esoél nos acompañaba. Dario, Gus y Loray, los dos alumnos más avanzados de laclase de Mónica, Elliot y yo. Nosotros cinco cruzaríamos otra vez a Even,  veríamos a mi padre y no me iría de allí sin,bien, una de las dos cosas: mi padre o sus respuestas.

Ambas eran la misma cosa así que… no le iba a quedar másremedio que cooperar.

-¿Listos chicos? – Preguntó Mónica. Asentimos.

Besó a cada uno en la frente y nos deseó suerte. No nos diouna despedida especial a Elliot y a mí, y se lo agradecí. Porque si lo hubierahecho era porque consideraba una posibilidad de que tal vez no regresáramos, deque no nos volviéramos a ver. Y eso era lo único a lo que temía en ese momento.

-¿Preparada o no? – Preguntó Elliot.

Asentí, desconfiada de que pudiera articular palabra. Noquise mirar a Liam a los ojos, a pesar de que sabía que estaba allí, con elcorazón en un puño. Otra vez.

Tomé con una mano la de Dario y con la otra la de Gus. Cerrélos ojos. Al lado de Gus estaba Elliot de la mano de Loray: me dirigió  una sonrisa de ánimo.

No bastaba.

Cerré los ojos y exactamente igual que la última vez, cuandosacamos a todos del sótano mugriento del instituto, me concentré en el agua. Nosolo en el agua esta vez, sino en la tierra también. Me concentré en ver a mimadre y a mi tía, la diosa de la tierra. Me concentré en suplicarles que nosdevolvieran a Even para zanjar un tema que nos quedaba pendiente.

-No os soltéis – Dije; me apretaron las manos.

Y caímos. El contacto entre el suelo y mis pies desapareció.Sentí como si estuviera volando, como si las alas crecieran de mí y estuvieraconduciendo a mis amigos a Even surcando las nubes. No abrí los ojos, puessabía que no eran alas los que no llevaban, ni cielo lo que había antenosotros. Seguimos cayendo, hasta que algo duro chocó contra mis pies y medoblé sobre mí misma. No solté a Dario ni a Gus. Grité, más por la sorpresa quepor el dolor. Algo me golpeó el costado y creí pensar que era un pie.

Por fin todo se quedó en silencio.

-¿Todos vivos? – Gritó una voz femenina: Loray.

Abrí los ojos. A mi alrededor todo era un desierto negro yhostil, como si del inframundo se tratara. La muerte había abrazado a aquellospobres árboles, dejándolos carbonizados. El agua era alquitrán. Era el bosqueoscuro en el que habíamos aparecido Dario y yo la primera vez, a nuestrallegada a Even.

-¡Todos bien! – Respondió Gus por nosotros. Me ayudó aponerme en pie.

Dario se había quedado de rodillas, contemplando el paisaje.

-De todos los lugares en los que podíamos aparecer, tenía queser este. – masculló para sí.

Me reí para mis adentros, aunque en realidad no tenía nipizca de gracia. Era como si alguien se estuviera burlando de nosotros y por unaltavoz nos estuviera gritando: <<Bienvenidos de nuevo a vuestrapesadilla: Even. Que la muerte os sea rápida>>


6 comentarios:

  1. Joer que positivo, que la muerte os sea rapida jajajaja me encanta
    El capítulo es genial, un poco corto pero genial
    Estoy deseando el siguiente y la próxima historia de que va??
    Besos, Andrea

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    1. Muchas graciias

      Es corto ya, pero hay que tener en cuenta que está dividido. el próximo lo compensará.

      Estoy planeando una nueva entrada para comentaros de que va la próxima historia, aunque aún estoy puluiendo detalles.

      Un besoo

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  2. Me encanta, es genial. Me enamora como escribes, la historia, los personajes... o sea TODO !

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    1. Muchisisisimas gracias. Un placer enamorar con mis historias jajaj
      Un besoo

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  3. ¡Holaaa!

    Ueeeeeee! Por fin, la tercera parte >w< Bueno, bueno, pues esto promete, eh. Pero estoy asustada, me temo que tu mente asesina hará acto de presencia D:
    En fin, a ver qué pasa XD

    ¡Muchos besos!! :3

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    1. Es que no sé si lo sabes, pero para ser buena escritora, tienes que tener sed de muerte. jajaj

      Un besoo

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