Diario de una Artista: Feliz día de sant Jordi (y el libro)

23/4/15

Querida Izzy:

¿Sabes que hoy es el día del libro? Digo, por si no habías mirado el calendario (o el móvil ¿quién mira el calendario hoy en día?) Tal día como hoy se celebra la muerte de Shakespeare y Cervantes, y, los descuentos en las librerías. Al fin y al cabo, es otro día comercial como tantos otros, pero este nos beneficia a los lectores. Jamás olvidaré el día del libro del año 2012 ¿Qué te lo cuente? Faltaría más…

Yo me aburría y mis padres querían ir a comprar al Carrefour, que resulta estar al lado de mi casa, así que les acompañé. Estaban los típicos carteles amarillos con letras rojas (muy español todo) anunciando descuento por ser el día del libro (tan solo del veinte por ciento, pero algo es algo) colgados por el centro. Yo llevaba muchísimos tiempo sin leer. De pequeña y hasta los diez años yo leí mucho, era bien fan de Geronimo Stilton y su interminable colección. Luego, con once años, leí Oksa Pollock, el cual me había regalado mi padre por mi cumpleaños, dejando así los libros con dibujitos y adentrándome en la literatura juvenil. Pero ya hacía un tiempo (casi un año) que no tocaba más que los libros de clase. Y me sentía mal: algo que había llegado a amar tanto como era la lectura y me había olvidado de ello. Era como darle la espalda a un amigo de la infancia.

Admito que me daba verdadera  pereza ponerme a mirar sinopsis de libros, pero el incentivo de mi padre de que los pagaría él, hizo que me pasase toda la tarde en los pasillos de la sección de libros, observando sus portadas y leyendo sus letras. Incluso se me había olvidado cómo me sentía estando rodeada de libros, perdiendo la noción del tiempo, imaginando que clase de historia se escondía detrás de cada portada, preguntándome si me gustaría la historia. Al final me decidí por los ahora mundialmente conocidos Juegos del Hambre. Sin embargo, por aquel entonces aún no eran demasiados conocidos, de hecho ese mismo día, 23 de Abril de 2012 se estrenaba su primera película en cines. Yo no había visto el tráiler, pero decidían que pintaba muy bien ¿Por qué no leer el libro y luego ir al cine a ver la película? Y aprovechando el descuento, compré la saga completa.

Como buena madre que es la mía, se quedó un rato mirando ropa (mujeres…) y yo aproveché para comenzar a leer un poco, probar el libro, ver de qué material estaba hecho y demás expresiones sinónimas. “Cuando me despierto, el otro lado de la cama está frío. Estiro los dedos buscando el calor de Prim,…“ Y desde ahí, desde el comienzo, no pude parar. Experimenté lo que comúnmente conocemos como “Un solo capítulo más” ¡Mentira! Estuve sentada en un banco a la salida del supermercado del Carrefour diciéndole a mi padre “una página y ya me levanto” durante una media hora. De camino a mi casa (que repito, está a quinientos metros), en el ascensor, por el pasillo hasta mi cuarto, y hasta que tuve que dejarlo para cenar, estuve leyendo. ¡Tres días tardé en leerme el primer libro! Y aproximadamente una semana en leerme los otros dos.

Y después de habérmelos leído todos, me los volví a leer. Y después releí Oksa  Pollock. Y después me regalaron  La Casa de la noche por mi cumpleaños, y seguí leyendo, y seguí releyendo y más y más y más.

Ahora, gracias a ese casual día del libro en el Carrefour, mis mejores amigos son los libros. Leo más que hablo. Y desarrollé tanta imaginación que tuve que comenzar a escribir.

Fue un momento revelador en mi vida. Puede que no el más crucial, pero sí importante. Porque, sí, son libros, cosas materiales. Pero son historias. Te hacen viajar. Te hacen olvidarte de todo lo malo del mundo y creer que puedes combatir cualquier cosa que se oponga en tu camino. Te hacen vivir esas aventuras que en la realidad son imposibles, bien porque desgraciadamente no existen vampiros o bien porque todos nos mirarían mal si cogiésemos un coche y decidiésemos partir rumbo a encontrar nuestro Gran Quizás.

Voy a dejar de ponerme moñas con los libros, porque sé que es un poco raro estar enamorada de la literatura, pero no porque sea raro dejaré de estarlo o dejaré de ocultarlo.

Ah, feliz día de Sant Jordi. Regálame una rosa, no soy hombre, no sé leer.



Con cariño, LaArtista.

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