¿Quieres jugar?

9/11/15

No había luna llena. No  llovía ni ululaba el viento. No era la noche de los muertos. Ni había leído a Stephen King aquella noche. No era sugestión.

Me levanté una noche entre semana sin poder soportar más el dolor de cabeza. Fui a la cocina a por una aspirina, sin molestarme en encender las luces, mis pies ya se sabían el camino.

Primer error.

Abrí el grifo y llené un vaso de agua. Cogí una pastilla y la tragué. La mano se me quedó colgando cuando fui a cerrar la puerta de la despensa: ya estaba cerrada. No le di importancia, ya la habría cerrado antes, estaba muy dormida para acordarme.

-¡Sara! - Canturreó alguien mi nombre escaleras arriba. Sería mi hermana. "La he despertado", pensé. Fui a ver qué quería.

Segundo error.

-¡SARA! - Gritó la voz de una niña, como si estuviera al borde de las lágrimas.

Cuando llegué al cuarto de ella la vi sentada en la cama. Sus largos y enmarañados rizos negros cubriéndole la cara. Las ventanas abiertas de par en par. Curiosamente, sí había empezado a llover.

-Cierra las ventanas o cogerás una pulmonía. - Me acerqué a cerrarlas yo misma, dándole la espalda.

Tercer error.

-¿Quieres jugar? - Me preguntó con una voz que hizo que se me pusieran los pelos de punta.

Entonces me di cuenta de que mi hermana no dormía en casa esa noche. 

1 comentario:

  1. Ayayay, ¡me ha encantado! Es un relato genial, felicidades. Ahora me ha picado el gusanillo y quiero leer más de ti ♥

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