A veces imagino el momento de mi muerte.
Me pregunto si sentiré dolor, si veré la luz al final del túnel o si llorarán por mí. Sobretodo pienso en cómo actuarán los demás ante mi muerte. Si les afectará tanto como para sumirse en una profunda depresión, cuestionarse el valor de la vida y la injusticia del destino; que sus vidas carezcan de sentido ante mi ausencia; las flores que cada domingo llevarían a mi tumba, cada semana, porque nunca superarán lo sucedido; si aquellas personas que creían odiarme se darán cuenta de que en realidad yo era mejor de lo que pensaban.
Me pregunto si todos se pondrían de luto por mí y si todos llorarían de forma sincera.
A veces también pienso que puede que no ocurra nada, que muera y todos sigan con su vida, felices, como si yo no hubiera estado allí nunca, ni si quiera en forma de recuerdo.
Pero no lo hago a menudo, si imagino mi muerte, imagino morir como alguien amada e importante; si no, sería muy deprimente. Más deprimente que el hecho de imaginar tu propia muerte.
Yo constantemente pienso eso, como ya lo sabras. Es un tema que me inquieta mucho
ResponderEliminarMe encanta tu entrada, es bastante...tu. Si, ahora Attenya es un adjetivo, y esta entrada es muy Attenya, besos guapa^^
ResponderEliminarYo lo he pensado varias veces.
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