Hoy en día la gente ha dejado un poco de lado el hábito de la lectura. Hábito, que resulta fundamental para el aprendizaje diario, tanto para niños como para adultos.
Una excusa muy usada por los mayores es "no tengo tiempo". Sin embargo, si encuentran tiempo libre para ver la televisión. Claro que lo que quieren es emplear ese momento de descanso para desconectar y relajarse. Pero eso también pueden conseguirlo mientras leen un libro sentado en el sofá. Pueden relajarse y dejarse llevar por la historia de un libro, en vez de por un programa televisivo.
Sin embargo, en los jóvenes, se les debe plantear como un hobby, con el cual desarrollarán su creatividad y ampliará su vocabulario. Pero no se les debe imponer un libro específico, pues cada joven tiene gustos diferentes. Hay que presentarle una variedad de ellos para que él elija el que se adapte a sus gustos y de esta manera lo disfrute. Pues si no disfruta de la lectura, no querrá repetir y con ello el aprendizaje será nulo. Los niños leerían más si no les impusiesen leer historias, que a pesar de tener una moraleja, son aburridas. Los jóvenes, los adolescentes, quieren una historia fresca, divertida, con aventura, a alguno puede atraerle el misterio mientras que otro se decante por la fantasía épica. Seguirán aprendiendo a pesar de no ser una historia con una gran moraleja y una profunda reflexión. De todas las historias se recoge una pequeña enseñanza, y cada vez que se lee se refuerza un valor muy importante: la imaginación.
Los adultos ya no tienen imaginación, ya no son capaces de soñar como hacían de niños. ¿Y los jóvenes? Les están matando ese don.
Claro que los jóvenes leemos, más de los que creen. El problema es cuando quieren entablar conversación con un jóven sobre literatura, éste no te va a responder que se leyó el Quijote por puro gusto. Él te hablará de historias actuales, juveniles, divertidas... Libros con los que se identifique.
Los adultos no pueden pretender enseñarnos el hábito de leer, el don de la imaginación, cuando en ellos está muerto, o perdido.
Me ha gustado mucho esta entrada. Siempre me gustan todas. Pero esta es de las que más, ya que tienes razón. Ya que cuando a mi padre le digo que me he leído (Por dar un ejemplo) Las Carreras de Escorpio, dice que son una tontería de libros y que no sirven para nada, y que empiece a leer libros de verdad, como por ejemplo tu bien has dicho, el Quijote. No lo entiendo, es como si para ellos leer aventura, ciencia ficción o cualquier cosa más fresca de lo que es el siglo 21, les fastidiara (No todos los adultos, losé). Y por ejemplo cuando me pongo a leer un libro como: Matar a un ruiseñor, me dice:''Muy bien ya empiezas a leer libros ''DE VERDAD'', como si me dijera que todo lo que leo no es nada importante y no sirve; no se si entiendes mi punto ya que estoy soltando lo que se me ocurre sin repasar nada, pero hiendo al punto, es que tu entrada es muy cierta, y que la imaginación de los jóvenes no es como las de antes, por decirlo de una manera; mis compañeros de clase saben lo mucho que leo y la cantidad de lbros que he leído y me miran con si me hubiesen crecido tres cabezas y hubieran empezado a salir tentáculos de mi espalda, la verdad es que no entiendo mucho porque le tienen tanto desprecio a un libro, se ríen si les digo que me terminé un libro de 938 páginas en dos días, como si entre sí se estuvieran susurrando lo rara que soy solo por leer un libro; les preguntas si has leído un libro este año y te dicen que si, el obligatorio escolar. Temo que al final habrá un futuro al que a los niños no se les inculcará la belleza de la lectura y terminen olvidando los libros y su imaginación.
ResponderEliminarGracias por escribir esta entrada, enserio.
Love Always,
Eleonora.