¡Hola! Lo sé, lo sé. Este capítulo estaba prometido para principios de esta semana, pero ¡Eh! mejor tarde que nunca ¿no? He estado de exámenes y mis marvaos' profesores no han querido darme un respiro, pero ahora que estamos en verano, podré actualizar mucho más a menudo. Leed, drifrutad, COMENTAD (Aprovecho para darle gracias a Isa-Forever ya que es la única que SIEMPRE me comenta, y que además me debe un Nicholas -mi cumple se acerca, vete preparándolo-) y no me matéis cuando veáis el final que os he preparado. Un beso
Cuando Dario nos alcanza, los tres buscamos mesa. Les he
dicho, bueno no lo he llegado a decir pero ellos lo han intuido, que prefiero
una mesa alejada del resto. Todos los ojos desde que pisé el comedor se habían
clavado en nosotros. Me hacían sentir incómoda. Como si millones de lucecitas
fluorescentes me apuntaran, me acusaran de algo que no he hecho o me
clasificaran como alguien que no soy en realidad.
La comida la había cogido Elliot, el único que parecía
disponible. A Dario no podemos hacerle andar demasiado y yo estaba paralizada
por el miedo, es una especie de miedo escénico. Por eso me escondía en la
biblioteca, en aquel sillón apartado: allí nadie me encontraba, estaba oculta
de todas las miradas, de todos esos insultos.
Con mis libros ya no era el bicho raro. La comida se basaba en un primer
plato, sopa de pollo; un segundo, bistec (no creo que sea de ningún animal
conocido) y verduras asadas; y como postre una pieza de fruta, en mi caso una
manzana.
Las personas (¿Se puede llamar así a estos individuos? Digo
¿no deberían recibir un nombre como brujos, hadas, duendes…? No sé, lo que
sean) pasan apiñados en grupos, otra vez, como si esto fuera cualquier
instituto de aquí a la China (bueno puede que no exactamente desde aquí). Hay
grupos de deportistas, el típico grupo de chicas monas y de ropa corta, el de
los cerebritos de clase, los rockeros, emos, góticos o los heavys. Y después
los peculiares profesores. Ellos sí que son de aquí y no de un típico instituto
humano. Tienen un cierto aire a los personajes de una casa de terror. Mujeres
recubiertas de verrugas, hombres bajos y rechonchos; casi todos de una edad muy
avanzada. Aunque hay excepciones. Algunos son jóvenes, fuertes y de facciones
armónicas.
Una chica de espeso cabello cobrizo pasa al lado de nuestra
mesa. Iba riendo con sus amigas. Su risa sonaba igual que al de una malvada
bruja de cuento.
-¿Sabéis? No me fio de estos tipos – dice Elliot susurrando;
echándose hacia delante sobre la mesa
-¿Acaso crees que a mí me hace gracia estar aquí? – repliqué
sin mirarle a la cara
-¡eh! Que tampoco es que a mí me agrade pero… Otro remedio no
nos queda – dice Dario
-Cuatro meses. Atara había dicho que como mínimo tendríamos
que pasar aquí cuatro meses ¿No estáis hartos de este lugar? – Elliot se quejaba
en voz alta; aunque yo ya no lo escuchaba
Mi mente y ojos habían quedado paralizados en un chico, que
por instantes creí que era Liam. Tenía su pelo castaño cobrizo, sus mismas
dimensiones, incluso creí oírle hablar con la misma voz. Solo cuando sus ojos
repararon en mí, pude comprobar que no era Liam, que no era mi mejor amigo.
Pues los ojos del chico, eran de un
verde muy apagado. No del color pizarra, dotado de vida que lucía Liam.
Su mirada se trabó con la mía. Por mucho que intenté destrabarla, apartar la
vista desinteresada no podía. Dario fue el que me sacó de mi ensueño.
-¿Alex, estás bien?
-Sí, sí. Solo pensaba…
-¿En casa? – preguntó Elliot
-En si el libro podría desvelarnos más respuestas que aún no
sabemos – dije sonriendo de manera pícara
-¿Cosas cómo qué? – pregunta Dario horrorizado
-Cosas como, qué edad tenemos nosotros dos realmente, porque
si uno creía tener catorce y otro quince… Cosas como si de verdad tenemos que
estar aquí cuatro largos meses. Cosas como si existe un arma tipo revolver
gigante con muchos botones ultra luminosos que sirva para destruir a Ella…
Cosas como…
-Vale, creo que tenemos más de una pregunta que hacer, de
acuerdo – cortó Dario a Elliot antes de que siguiera.
Comimos. Rápidos y silencioso, como dos panteras que fuesen a
cazar. El caso es que minutos después de haber abandonado el comedor nos
encontrábamos delante de aquel portón. No me preguntéis cómo llegamos a
encontrarlo porque ni yo misma lo sé, solo sé que me lo susurró una voz que no
existe.
-¿Bien? ¿Y cómo se abre esto? –preguntó Elliot
Entonces las puertas se abrieron, con un sonido quedo. Como
un chasquido. La luz blanca que iluminaba la estancia restalló en mis ojos
dejándome casi a ciegas. Música angelical, luz angelical… acabarán por salirme
alas de la espalda y volar mientras canto tocando el arpa. Menudo sitio.
Entramos. De puntillas, como si nuestra intención fuese
robar. Me siento como una delincuente.
-Me siento como un delincuente – susurra Dario
Le miro con cara de pocos amigos, intentando, en vano,
ocultar mi risa. Me ha leído la mente, otra vez.
“Vete a la mierda” pienso. A lo mejor eso también lo lee.
-No te pases…- Susurra al pasar a mi lado.
Abrimos el libro, esta vez esta vez es Elliot el que escribe
la pregunta (no con tan buena caligrafía como yo, dicho sea) “¿Qué debemos
hacer?”
Debéis hacer lo que os
diga la persona aquella en la que más de uno confiáis.
Eso era lo que aparecía escrito.
-¿Alex, que tenemos que hacer? – dice de repente Dario,
interrumpiendo el ensordecedor silencio que se había creado.
-¿Cómo que Alex? ¿Por qué yo? – pregunto elevando la voz.
-en la que más de uno de nosotros confía… ¡Tú! -. Razona
Elliot en voz alta.
-No. Yo no. No. Me niego. No. Además… ¿Y que se supone que
puedo hacer yo si estoy tan, o más perdida que vosotros?
-Bueno tú eres la de los poderes chulos -.Dice Dario poniendo
un mueca.
-Yo también -. Dice Elliot
-Tú lees la mente -. Contraataco.
-Yo no vuelo, tú si-. Dice Dario con una sonrisita cansada.
-Yo también -. Vuelve a decir Elliot.
-Yo no sé más que tú. –Digo otra vez.
-Seguramente. Pero tienes más posibilidades de averiguarlo haciendo
magia de esa -. Dice Dario.
-Yo también – Repite Elliot por tercera vez.
-Tú…. –Me quedo sin que decir y acabo con un gritito de
desesperación, llevándome las manos a la cabeza.
-Tú también… -Dario me imita. Desesperado también.
-¡Yo! Si yo también -. Exclama Elliot alzando las manos -.
Vamos tortolitos, antes de que la gatita –Me señala- y el perro –Señala a
Dario- saquen las pezuñas. Si seguís gritando de esa manera seguramente acabará
por venir algún guardia con cola o alas y nos llevará directos ante la
directora. ¿Queréis eso? ¿A qué no?
Miro a Dario con el rabillo del ojo. Me está mirando. Igual
que en la biblioteca, me observaba en silencio y con deseo. El mismo deseo con
el que sé que yo le miro ahora. Vuelvo la cara para no verle y salgo decidida
de la sala, dejándoles atrás. Rumbo a mi habitación (crucemos los dedos para
encontrarla).
Cerré mi puerta de un portazo. No estaba enfadada con Dario,
ni mucho menos. Simplemente estoy frustrada. Ellos depositan una exagerada
confianza en mí. Confían en mí. Creen en mis decisiones. Todos creen en ello.
Todos menos yo. Me encantaría decirles, expresarles, o perdida que me siento,
como si avanzara por un túnel que se extiende y se extiende y que por más que
camine no logro ver la luz, la salida, la solución. He dicho un montón de veces
que siempre había deseado tener poderes como estos. Los libros me transportaban
a un mundo que nadie conocía, un mundo que yo admiraba. Pensé que era genial.
Pero no pensé en la responsabilidad que conllevan estos poderes. La presión que
supone liderar a un mundo para que se revele, y venza, al mal que los somete. Y
menos si ese mal tiene una pinta tan aterradora como el mismísimo Hades.
Siento… ganas de vaciarme. De derramar lágrimas. Me las
aguanto. Soy leal a mi lema “Solo lloran los que han perdido” Y yo todavía no
he perdido ninguna batalla. De hecho el ganador todavía está por verse.
Me recuesto en la cama, con un enorme deseo de saber lo que
se estará cociendo en la cabeza de Dario ¿Por qué le tocó a él el donde leer la
mente? ¡No es justo! Aunque… no puedo meterme en la mente de Dario ni en
realidad, la de nadie, excepto la de Elliot. Y me apuesto el dedo gordo del pie
a que éste le estará preguntando a su amigo sobre la “discusión” que hemos
tenido. Seguramente se pondrá en modo hermano sobreprotector y primero le dará
la charla de “¿Te importa mi hermana lo suficiente, y estás dispuesta dar lo
que sea por ella?” para luego hacer de buen amigo y preguntarle cómo se siente
después de que me haya ido sin ni si quiera devolverles una mísera mirada.
Respiro hondo tres veces para calmarme. Una… dos… tres… Vale.
Cierro los ojos y relajo la mente, como cuando haces yoga, pero sin hacer
posturas raras. Pienso en… bueno en mi hermano. Le visualizo en mi mente. Me lo
imagino sentado en su cuarto (el cual supongo que será igual que este pero con
dos camas) Me concentro en su oído. En
su vista. Como si desease convertirme en él solo por algunos instantes. Me
concentro en intentar meterme en su mente para sentir, para saber lo mismo que
él. Sonrío para mí misma. Veo y oigo, lo que él.

Me ha encantado, espero el siguiente muy pronto, cielo! Un beso y pásate!
ResponderEliminarMuchas gracias, mea legro que te guste, ya sabes que me paso cada vez que publicas... y si no lo sabes ahora si :)
EliminarBesos
QUE?! QUEEEEEEEEEEE?!!!!!!!!! QUIERO SABER QUE ES LO QUE ALEX VE!!!!!!!!!!!! Y AHORA MISMO! DEMANDADO!!!! (por la policia sin nombre) AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH, no se porque pero me rei cuando Dario le pregunto a Alex que tenia que hacer, como "Alex? Que hacemos?" Asi tan rapido. Hahahahha, lo amo, lo amo, lo requete adoroooo. ERES UNA GENIO!!!!!!!!!!
ResponderEliminarBesos!
P.D: La demanda sigue en pie.... -___-, te estare vigilando.
P.D2: Nicholas te manda saludos desde su celda, dice que no puede esperar para tu cumpleaños!
*Nicholas: Claro que no, sueltame mujer loca! -bofetada- Ouch! Eso dolio!*
El te manda saludos :D
*Nicholas: SAQUENME DE AQUI!!!*
;)
Soy una genio, como la de aladin pero yo no soy azul (soy rosa jeje)ME ENCANTA QUE LO AMES!
EliminarBesos
PD: Tengo el mejor abogado de narnya trabajando para mi.... ¬¬
PD2:-NICHOLAS AGUANTA QUE QUEDA MENOS PARA QUE ME VEAS YO TAMBIEN TE MANDO SALUDOS :))
No enserio que genial los poderes de alex, y si debe sentirse..presionada porque todos están sobre ella.....aunque me resulta lindo que los chicos confien es ella <3
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