Capitulo 23

15/6/13

¡Hola! Lo sé, lo sé. Este capítulo estaba prometido para principios de esta semana, pero ¡Eh! mejor tarde que nunca  ¿no? He estado de exámenes y mis marvaos' profesores no han querido darme un respiro, pero ahora que estamos en verano, podré actualizar mucho más a menudo. Leed, drifrutad, COMENTAD (Aprovecho para darle gracias a Isa-Forever ya que es la única que SIEMPRE me comenta, y que además me debe un Nicholas -mi cumple se acerca, vete preparándolo-) y no me matéis cuando veáis el final que os he preparado. Un beso





Cuando Dario nos alcanza, los tres buscamos mesa. Les he dicho, bueno no lo he llegado a decir pero ellos lo han intuido, que prefiero una mesa alejada del resto. Todos los ojos desde que pisé el comedor se habían clavado en nosotros. Me hacían sentir incómoda. Como si millones de lucecitas fluorescentes me apuntaran, me acusaran de algo que no he hecho o me clasificaran como alguien que no soy en realidad.

La comida la había cogido Elliot, el único que parecía disponible. A Dario no podemos hacerle andar demasiado y yo estaba paralizada por el miedo, es una especie de miedo escénico. Por eso me escondía en la biblioteca, en aquel sillón apartado: allí nadie me encontraba, estaba oculta de todas las miradas, de todos esos insultos.  Con mis libros ya no era el bicho raro. La comida se basaba en un primer plato, sopa de pollo; un segundo, bistec (no creo que sea de ningún animal conocido) y verduras asadas; y como postre una pieza de fruta, en mi caso una manzana.

Las personas (¿Se puede llamar así a estos individuos? Digo ¿no deberían recibir un nombre como brujos, hadas, duendes…? No sé, lo que sean) pasan apiñados en grupos, otra vez, como si esto fuera cualquier instituto de aquí a la China (bueno puede que no exactamente desde aquí). Hay grupos de deportistas, el típico grupo de chicas monas y de ropa corta, el de los cerebritos de clase, los rockeros, emos, góticos o los heavys. Y después los peculiares profesores. Ellos sí que son de aquí y no de un típico instituto humano. Tienen un cierto aire a los personajes de una casa de terror. Mujeres recubiertas de verrugas, hombres bajos y rechonchos; casi todos de una edad muy avanzada. Aunque hay excepciones. Algunos son jóvenes, fuertes y de facciones armónicas.

Una chica de espeso cabello cobrizo pasa al lado de nuestra mesa. Iba riendo con sus amigas. Su risa sonaba igual que al de una malvada bruja de cuento.
-¿Sabéis? No me fio de estos tipos – dice Elliot susurrando; echándose hacia delante sobre la mesa

-¿Acaso crees que a mí me hace gracia estar aquí? – repliqué sin mirarle a la cara

-¡eh! Que tampoco es que a mí me agrade pero… Otro remedio no nos queda – dice Dario

-Cuatro meses. Atara había dicho que como mínimo tendríamos que pasar aquí cuatro meses ¿No estáis hartos de este lugar? – Elliot se quejaba en voz alta; aunque yo ya no lo escuchaba

Mi mente y ojos habían quedado paralizados en un chico, que por instantes creí que era Liam. Tenía su pelo castaño cobrizo, sus mismas dimensiones, incluso creí oírle hablar con la misma voz. Solo cuando sus ojos repararon en mí, pude comprobar que no era Liam, que no era mi mejor amigo. Pues los ojos del chico, eran de un  verde muy apagado. No del color pizarra, dotado de vida que lucía Liam. Su mirada se trabó con la mía. Por mucho que intenté destrabarla, apartar la vista desinteresada no podía. Dario fue el que me sacó de mi ensueño.

-¿Alex, estás bien?

-Sí, sí. Solo pensaba…

-¿En casa? – preguntó Elliot

-En si el libro podría desvelarnos más respuestas que aún no sabemos – dije sonriendo de manera pícara

-¿Cosas cómo qué? – pregunta Dario horrorizado

-Cosas como, qué edad tenemos nosotros dos realmente, porque si uno creía tener catorce y otro quince… Cosas como si de verdad tenemos que estar aquí cuatro largos meses. Cosas como si existe un arma tipo revolver gigante con muchos botones ultra luminosos que sirva para destruir a Ella… Cosas como…

-Vale, creo que tenemos más de una pregunta que hacer, de acuerdo – cortó Dario a Elliot antes de que siguiera.   

Comimos. Rápidos y silencioso, como dos panteras que fuesen a cazar. El caso es que minutos después de haber abandonado el comedor nos encontrábamos delante de aquel portón. No me preguntéis cómo llegamos a encontrarlo porque ni yo misma lo sé, solo sé que me lo susurró una voz que no existe.

-¿Bien? ¿Y cómo se abre esto? –preguntó Elliot

Entonces las puertas se abrieron, con un sonido quedo. Como un chasquido. La luz blanca que iluminaba la estancia restalló en mis ojos dejándome casi a ciegas. Música angelical, luz angelical… acabarán por salirme alas de la espalda y volar mientras canto tocando el arpa. Menudo sitio.

Entramos. De puntillas, como si nuestra intención fuese robar. Me siento como una delincuente.

-Me siento como un delincuente – susurra Dario

Le miro con cara de pocos amigos, intentando, en vano, ocultar mi risa. Me ha leído la mente, otra vez.

“Vete a la mierda” pienso. A lo mejor eso también lo lee.

-No te pases…- Susurra al pasar a mi lado.

Abrimos el libro, esta vez esta vez es Elliot el que escribe la pregunta (no con tan buena caligrafía como yo, dicho sea) “¿Qué debemos hacer?”

Ésta vez parece ir diferente, no se escuchan voces celestiales, no se ve ninguna luz angelical. Simplemente se aparece la respuesta escrita debajo de la pregunta, en tinta gruesa y rojo carmín. Se parece bastante a lo que ocurrió en Harry Potter y la cámara de los secretos, con el diario de Tom Riddle. Si empiezo a escuchar voces en un extraño idioma, juro que salgo corriendo cómo que me llamo Alexandra Girardon.

Debéis hacer lo que os diga la persona aquella en la que más de uno confiáis.

Eso era lo que aparecía escrito. 

-¿Alex, que tenemos que hacer? – dice de repente Dario, interrumpiendo el ensordecedor silencio que se había creado.

-¿Cómo que Alex? ¿Por qué yo? – pregunto elevando la voz.

-en la que más de uno de nosotros confía… ¡Tú! -. Razona Elliot en voz alta.

-No. Yo no. No. Me niego. No. Además… ¿Y que se supone que puedo hacer yo si estoy tan, o más perdida que vosotros?

-Bueno tú eres la de los poderes chulos -.Dice Dario poniendo un mueca.

-Yo también -. Dice Elliot

-Tú lees la mente -. Contraataco.

-Yo no vuelo, tú si-. Dice Dario con una sonrisita cansada.

-Yo también -. Vuelve a decir Elliot.

-Yo no sé más que tú. –Digo otra vez.

-Seguramente. Pero tienes más posibilidades de averiguarlo haciendo magia de esa -. Dice Dario.

-Yo también – Repite Elliot por tercera vez.

-Tú…. –Me quedo sin que decir y acabo con un gritito de desesperación, llevándome las manos a la cabeza.

-Tú también… -Dario me imita. Desesperado también.

-¡Yo! Si yo también -. Exclama Elliot alzando las manos -. Vamos tortolitos, antes de que la gatita –Me señala- y el perro –Señala a Dario- saquen las pezuñas. Si seguís gritando de esa manera seguramente acabará por venir algún guardia con cola o alas y nos llevará directos ante la directora. ¿Queréis eso? ¿A qué no?

Miro a Dario con el rabillo del ojo. Me está mirando. Igual que en la biblioteca, me observaba en silencio y con deseo. El mismo deseo con el que sé que yo le miro ahora. Vuelvo la cara para no verle y salgo decidida de la sala, dejándoles atrás. Rumbo a mi habitación (crucemos los dedos para encontrarla).

Cerré mi puerta de un portazo. No estaba enfadada con Dario, ni mucho menos. Simplemente estoy frustrada. Ellos depositan una exagerada confianza en mí. Confían en mí. Creen en mis decisiones. Todos creen en ello. Todos menos yo. Me encantaría decirles, expresarles, o perdida que me siento, como si avanzara por un túnel que se extiende y se extiende y que por más que camine no logro ver la luz, la salida, la solución. He dicho un montón de veces que siempre había deseado tener poderes como estos. Los libros me transportaban a un mundo que nadie conocía, un mundo que yo admiraba. Pensé que era genial. Pero no pensé en la responsabilidad que conllevan estos poderes. La presión que supone liderar a un mundo para que se revele, y venza, al mal que los somete. Y menos si ese mal tiene una pinta tan aterradora como el mismísimo Hades.

Siento… ganas de vaciarme. De derramar lágrimas. Me las aguanto. Soy leal a mi lema “Solo lloran los que han perdido” Y yo todavía no he perdido ninguna batalla. De hecho el ganador todavía está por verse.

Me recuesto en la cama, con un enorme deseo de saber lo que se estará cociendo en la cabeza de Dario ¿Por qué le tocó a él el donde leer la mente? ¡No es justo! Aunque… no puedo meterme en la mente de Dario ni en realidad, la de nadie, excepto la de Elliot. Y me apuesto el dedo gordo del pie a que éste le estará preguntando a su amigo sobre la “discusión” que hemos tenido. Seguramente se pondrá en modo hermano sobreprotector y primero le dará la charla de “¿Te importa mi hermana lo suficiente, y estás dispuesta dar lo que sea por ella?” para luego hacer de buen amigo y preguntarle cómo se siente después de que me haya ido sin ni si quiera devolverles una mísera mirada.

Respiro hondo tres veces para calmarme. Una… dos… tres… Vale. Cierro los ojos y relajo la mente, como cuando haces yoga, pero sin hacer posturas raras. Pienso en… bueno en mi hermano. Le visualizo en mi mente. Me lo imagino sentado en su cuarto (el cual supongo que será igual que este pero con dos camas) Me concentro en su oído.  En su vista. Como si desease convertirme en él solo por algunos instantes. Me concentro en intentar meterme en su mente para sentir, para saber lo mismo que él. Sonrío para mí misma. Veo y oigo, lo que él. 


5 comentarios:

  1. Me ha encantado, espero el siguiente muy pronto, cielo! Un beso y pásate!

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    1. Muchas gracias, mea legro que te guste, ya sabes que me paso cada vez que publicas... y si no lo sabes ahora si :)
      Besos

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  2. QUE?! QUEEEEEEEEEEE?!!!!!!!!! QUIERO SABER QUE ES LO QUE ALEX VE!!!!!!!!!!!! Y AHORA MISMO! DEMANDADO!!!! (por la policia sin nombre) AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH, no se porque pero me rei cuando Dario le pregunto a Alex que tenia que hacer, como "Alex? Que hacemos?" Asi tan rapido. Hahahahha, lo amo, lo amo, lo requete adoroooo. ERES UNA GENIO!!!!!!!!!!

    Besos!

    P.D: La demanda sigue en pie.... -___-, te estare vigilando.

    P.D2: Nicholas te manda saludos desde su celda, dice que no puede esperar para tu cumpleaños!
    *Nicholas: Claro que no, sueltame mujer loca! -bofetada- Ouch! Eso dolio!*
    El te manda saludos :D
    *Nicholas: SAQUENME DE AQUI!!!*

    ;)

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    1. Soy una genio, como la de aladin pero yo no soy azul (soy rosa jeje)ME ENCANTA QUE LO AMES!

      Besos

      PD: Tengo el mejor abogado de narnya trabajando para mi.... ¬¬

      PD2:-NICHOLAS AGUANTA QUE QUEDA MENOS PARA QUE ME VEAS YO TAMBIEN TE MANDO SALUDOS :))

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  3. No enserio que genial los poderes de alex, y si debe sentirse..presionada porque todos están sobre ella.....aunque me resulta lindo que los chicos confien es ella <3

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