Siento haberme retraso un día, fue un pequeño despiste, os doy permiso para odiarme un rato. Los exámenes por mi lado se han acabado, así que espero subir más capítulos esta semana santa ¿Os parece? Supongo que sí. Aquí os dejo el 19, que sepáis que escribir este capítulo para mí ha sido... Me ha dolido mucho escribir el final. ¡Me da más pena que a vosotros! Y eso que yo controlo la historia. No me enrollo más y aquí dejo el esperado capítulo. *ADELANTO ANTES DE EMPEZAR A LEERLO* Están a un paso más de volver a casa.....
Aquí os dejo (así, porque sí, porque me apetece) una canción que por lo menos a mí me gusta mucho. No sé si tendrá que ver con el capítulo pero aún así os recomiendo escucharla.
-¿Cómo? – pregunta simplemente el más de los
aturdidos adolescentes.
-Lo sentí, lo escuché, de alguna forma lo supe
cuando me acerqué al agua – le respondo. Sin mediar palabra alguna, en el
momento en el que abro la boca sé que esas palabras son ciertas, a pesar de que
no sé de donde he sacado la conclusión.
-Me has asustado, pensé que estabas en una especie
de trance – dice acariciándome el brazo.
-Lo cierto… - digo abrazándole – es que realmente estaba
en una especie de trance.
-¿Has dicho que te lo ha dicho el agua? – pregunta
Atara; con una expresión que contiene un cierto enfado.
-Sí. Era la voz… creo que era la voz de mi madre
aconsejándome – respondo
-¿La de mamá? Yo escuché una voz masculina. Como si
fuese la de papá. Y no me atrajo el agua, sino el calor que manaba de las
plantas – responde Elliot, con cara pensativa.
-Bueno, ¿lo podéis volver a hacer? ¿Traspasar más
paredes? Porque si es así tengo el placer de demostrarles la salida del
Laberinto SinRetorno. – dice Atara, que enseguida se acerca a la siguiente
pared, por la que aún sigue el arroyo.
-Apuesto a que no es muy difícil volverlo a hacer –
dice Elliot caminando hacia Atara.
Le sigo, haciendo un esfuerzo por salir de entre los
brazos de Dario. Toco la pared pero no ocurre nada. No consigo volver a sentir
el agua, bajo mis yemas hay vegetación. Cierro los ojos inspiro profundamente
tres veces para relajarme, vacío la mente. El agua y yo. Yo y el agua. Agua...
Concéntrate. Escucha esa voz. ¿Voz? ¿Dónde estás? Qué más da. En mi mente
instalo el sonido de las olas rompiendo contra la arena, la calidez del sol
refrescada por el agua. Estoy en una playa, bajo mis manos hay agua, que fluye,
que me abre el camino, agua… Y… ¡Ya está! Vuelvo a traspasar las paredes. Me
siento como si estuviera en una película de X-Men.
Seguidos de mí vienen Atara cogida de la mano de
Elliot. Y yo (como la típica escena de una película de ciencia ficción)
Traspaso solo las manos para coger a Dario de la camiseta y atraerle hacia a
mí.
-¿Sabes? Intimida un poco que hagas eso – dice
cuando ya lo tengo aquí, en el otro lado de la pared.
-Bueno, fue tu decisión salir conmigo
-Y no me arrepiento, solo digo que parece algo de
película
-Lo sé, yo he pensado exactamente lo mismo –
Entonces, de verdad, me estoy planteando eso de que me lee el pensamiento –
Oye…
-Dime – dice Dario
-¿Tú me lees la mente?
Se ruboriza. ¿Se ruboriza? ¿Eh? Se pasa una mano por
el pelo antes de responderme
-¿Si te dijera que si te enfadarías?
-¡¿Me lees la mente?! – ahora me toca ruborizarme a
mí. Todas las cosas que he pensado sobre él. Cuando pensaba que era guapísimo y
que tenía un cuerpo y… ¡Oh dios mío! – Entonces cuando pensaba que algo de ti,
¿tú lo sabías?
-No siempre te leo la mente, no sé como lo hago.
Cuando me concentro mucho en saber lo que pasa por tu cabeza, escucho tu voz
como si me lo susurrases al oído – bueno, cabe la posibilidad que no haya
escuchado lo que pensaba cuando me llevaba a hombros –Y me alaga que pienses
que soy el chico más guapo que has conocido
Mierda, me pasa por hablar, o pensar en este caso.
-Tampoco te lo creas tanto.- le corto, y doy por
terminada la conversación.
Seguimos atravesando las paredes los cuatro tomados
de las manos. Sigo concentrándome en el agua. Al principio me sigue costando
mucho, hasta que llega un momento que lo hago sin pensar. Sale solo y natural.
Atravesamos las paredes por las que se pierde el arroyo. Seguimos teniendo la
firme certeza de que si lo seguimos encontraremos la salida. Y junto con este
descubrimiento de traspasar objetos sólidos mejor que mejor. Y si, objetos
sólidos como paredes, plantas incluso humanos. Lo sé porque sin querer traspasé
a Atara, creedme cuando os digo que no es nada agradable. Es una sensación de
lo más rara. Es como meter la mano en una gelatina espesa y babosa. Aunque
suene de lo más desagradable es como pasar a través de un moho blando y… ¡Ugh!
No lo recomiendo, aunque está claro que como arma para despistar es lo mejor. Atara
se quedó confundida durante unos minutos, durante unos escasos segundos se
quedó sin que su corazón latiese. Luego cuando se recuperó nos explicó (en un
tono muy irritado) que al pasar a través de alguien estás tocando órganos
vitales, e inmediatamente estos se paran. Algo como ya he dicho no muy
agradable pero si de lo más alucinante, es una sensación que produce un
profundo asco pero a la vez una increíble sensación de no sé ¿felicidad? Lo que
sé es que es de lo más increíble que nunca haya hecho (excepto volar sin avión,
estallar cosas con la mente y provocar fenómenos naturales a través de las
emociones)
-Creo que deberíamos parar – dice de repente Elliot,
cayendo de rodillas.
No se lo voy a discutir. Cada vez estoy más cansada.
Los párpados me pesan toneladas, las piernas se van convirtiendo poco a poco en
polvo, incapaces de sostener mi peso. Las rodillas me tiemblan amenazando con
ceder. Y ya no sé si seré capaz de atravesar otra pared, estoy demasiado
agotada.
-¡No! – Atara prácticamente chilló – es imposible
¿vale? ¡Seguiremos! – ordenó en tono solemne.
-Por favor… - le suplicamos Elliot y yo a la vez,
haciendo acoplo de toda nuestra fuerza para no derrumbarnos.
-¡He-di-cho-que-no! – volvió a gritar Atara
Ya está, adiós fuerzas. Y caigo al suelo con toda la
elegancia de la que soy capaz en estos momentos.
-Atara por favor, no pueden seguir. Mírales – dice
Dario
Elliot también ha caído.
-Me da igual yo…
-Pararemos. – Ordenó Dario con tono decidido – mira
sé que no estás pasando por un buen momento ahora mismo. Sé que te duele
demasiado la pérdida de tu hermano, pero mírales bien. No pueden seguir. Si les
obligamos acabarán peor de lo que imaginamos. Tú misma dijiste que no pueden
usar sus poderes durante demasiado tiempo porque eso les agota. No hagamos
estupideces, por favor, no podemos perder a alguien más.
Unos minutos de silencio (en los cuales casi me
duermo). Finalmente Atara cede a regañadientes. Y un par de minutos más tarde,
un par, no más, estoy tumbada con la cabeza apoyada en mi chaqueta-almohada
durmiendo plácidamente. Lo último que recuerdo es oír los ronquidos de Elliot
que cayó incluso antes que yo.
Al despertarme, solo puedo pensar en una cosa, y es
en positivo. Hoy me he despertado de buen humor. He dormido, y tengo confianza
en mí misma (y algo de confianza en Elliot) para continuar, salir de aquí,
aprender lo que tengamos que aprender para llamar a no sé qué y volver a casa
con mamá y mis amados libros. Y con Sandra y Liam, por supuesto. Lástima que
ese buen humor se vaya tan de repente con las órdenes de Atara.
-¡Levantaos! ¡Sigamos!
¡No-po-de-mos-per-der-tiem-po! – casi parecía que nos escupía las palabras más
que decírnoslas.
-¿Qué crees que le pasa? – me pregunta Dario
mientras retomamos la marcha.
-Su hermanos ha muerto – trato de decir con la mayor
delicadeza posible – cuando mi padre murió lo pasé más o menos como ella, puede
que ella lo esté pasando incluso peor. Al menos a mí me quedaba mi madre y mi hermano,
ahora ella está sola.
-Pero ella está cabreada con el mundo, no triste
-La gente muestra su tristeza de formas diferentes.
Mi madre cayó en depresión, Elliot lo demostraba con ironía, ya sabes esa época
en la que todo le hacía gracia y no encontraba nada que fuese serio. Mi hermana
mayor se emborrachaba cada fin de semana para olvidarse de todo. Y Atara parece
que lo muestra en forma de rabia.
-¿Y tú? ¿Cómo demostrabas tu dolor? – me pregunta de
forma suave
-¿yo? Expresaba mi dolor en forma de dolor. Tenía
ganas de ahogarme en el lago que mi padre y desaparecer del mundo – veo que me
mira con cara de preocupación – pero me alegro de no haberlo hecho, además era
pequeña y no sabía muy bien qué hacer.
Me dirige una sonrisa de comprensión y nos unimos a
los otros que nos han adelantado un poco.
Elliot intenta poner de buen humor a Atara. Pero
ésta cada vez que mi hermano se le acerca, le gruñe. Enserio, no es un sonido
humano lo que hace, parece más bien un gruñido o un bufido animal. Solo espero
que Elliot comprenda por lo que está pasando; al fin y al cabo él estuvo en una
situación parecida.
Al llegar a una “puerta” por la que el arroyo sigue
en dirección a un laguito nada especial, mi sonrisa se hace cada vez más
grande. Una especie de metal bordea la salida, de color cobre y negro.
Delicadas violetas se alzan en lo más alto, alegres, como si nos sonrieran.
Los demás gritan, ríen, algunos (a Elliot) se les
escapan unas lagrimillas de felicidad. Pero mi tremenda alegría (y por
descontado la de Elliot) se desvanece cuando esa voz que no se escucha me
advierte. ¿No había dicho Kai que la salida estaba custodiada por un demonio?
Siento como unos grandes ojos se clavan en mí y en mis amigos. Me doy la vuelta
y puedo observar dos puntos luminosos tras de mí, que me miran fijamente. Como
si fuesen dos ojos. Espera… ¡Son dos ojos! Dos ojos completamente blancos, sin
pupila, sin vida. Lo que me lleva a pensar o que realmente los demonios son tan
raros como dicen o es que son ojos humanos (de un tamaño desorbitado) que
carecen del don de ver. Un viscoso cuerpo se arrastra bajo esos ojos. Y dos
pequeños cuernos como los de un toro amenazan sobre lo alto de él. Su cuerpo,
es viscoso, pero no como el de una serpiente o un lagarto. Más bien tiene el
cuerpo de un hombre (bastante bien formado) con la piel totalmente negra
recubierta por una espesa y brillante baba, como la de un caracol. Además de lo
que parecen escamas, y una cola. Por lo que irremediablemente me recuerda a un
lagarto.
Atara, valiente, sale disparada contra él con
machete en mano y un grito de guerra. Pero este, este… la deja fuera de combate
de un manotazo. Partiéndole el cuello en el acto. No, no, no…. ¿Cómo saldremos?
nooooo, kai y ahora atara!!
ResponderEliminareres malvada pero tu maldad me encanta jaja
un abrazo, sigue asi
Buajajaja mi maldad lo PETA! *-*
EliminarUn beso L.
Hola !!!!!! estás nominada a un premio en mi blog !!! un beso !!! :)
ResponderEliminarAaaaaaaaaaaaaaaahhh! O: Gracias jajajjajajj Ya misisisiisisisimo voy
EliminarUn beso
hola solo quiero decirte q me encanta tu blog y me gustaria q te pasaras por el mio:
ResponderEliminardepentedetidetidependo.blogspot.com/es
Encantada de pasarme y criticar tu blog jejeje Es broma.
EliminarGRacias, me encanta que te encante ;)
Besos
Hola la artista!
ResponderEliminarHace muchoooooo tiempo que no me paso por tu blog, lo siento no e tenido ni tiempo para encargarme del mio, pero mejor tarde que nunca!
Pero para que veas que me es imposible olvidarme de tu blog, te e nominado a unos premie sitos! pásate y mira!
Saludos!
Graaaaaaaacias, por las dos: porque te guste mi blog y por nominarme ;)
EliminarBesos
Hola!!! como ya sabes que soy loca con tu blog...te he nominado ha un premio!!!! Pasate por mi blog: http://restart-my-life-again.blogspot.com/.
ResponderEliminarBesos!!!
Otra maaaaas weeee*-* Graciaas :)
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